Convendrán conmigo que un cierto regusto si que da el nombre. Aunque me niego con eso del "coiffure" tan afrancesado, tan a lo gauche divine.
Las peluquerías dan para mucho. Se les puede titular de estilistas, diseñadores de imagen, de simples peluquerías, o salones de belleza, o de centros de estética, de "coiffures", o como ántes se denominaban, tonsonerías.
Si son valientes se me pasan por el barrio de la Sagrera, allí la encontrarán.
Ahh , no se me duerman en el sillón, no sea que la mano enloquezca de verdad...
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