MATO EL TIEMPO Y ÉL ME MATA A MÍ; QUE BIEN SE VIVE ENTRE ASESINOS. (Ciorán)

domingo, 1 de noviembre de 2026

El Sonia G. Masiques. Jamás se ha vuelto a tener noticias suyas.

Hoy es el día de Todos los Santos.

El 30 de octubre del 2026, y después de año y medio, recibo noticias de un sobrino del maquinista de aquel barco, Luis Martinéz Guillamón. 

Esta entrada se insertó en abril del2025



Este pasado mes de marzo ha pasado treinta y nueve años de aquello y jamás se ha vuelto a saber nada. Diez personas desaparecidas y un barco que fue visto por otro barco, y que se calcula que no pudo ir más allá de las 45 millas (70 kilómetros) del puerto de Vallcarca. Aquello quedó en el olvido, salvo, desde luego, para todos los familiares que jamás han vuelto a saber nada de ellos.


  1. Sí que es triste, si... Mi abuelo iba en ese barco (era Serafín) y ver a mi abuela tantos años con esa angustia de no tener dónde ir a despedir a mi abuelo es complicado... Yo tampoco pude entender nunca por qué nadie ha tenido interés en buscarlos, pero por lo poco que mis padres me han explicado de aquella época, el trato con las autoridades marítimas no debió ser muy cordial...

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    1. En aquella época no creo que hubieran medios técnicos para localizarlo. Pero va mi respeto y afecto por su abuelo jefe de maquinas. Yo era joven cuando vi la noticia en un periódico y me supo muy mal. Mi tio capitán de la marina mercante había amarrado varias veces en Vallcarca y me comentó lo peligroso del puerto con levante fuerte. Habria que interesar a alguien para que se iniciara su busqueda: ahora si hay medios para ello. Saludos.

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  2. Luis Martínez guillamon recibe mi tio

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(Del diario marinero Puente de Mando)

El martes día 13 marzo de 1984, a eso de las trece horas, salió del puerto de Vallcarca, municipio de Sitges (Barcelona), (*) con destino al puerto ibicenco de San Antonio de Portmany, el buque “Sonia G. Masiques”. Transportaba un cargamento de cemento que había cargado en la factoría cementera Portland.

Días anteriores el tiempo estuvo soplando fuerte de nordeste (gregal), ese día quedaba mar tendida de esa dirección. A eso de las seis y media de la tarde se recibe una llamada desesperada del patrón comunicando que tenían una fuerte escora y que procedían abandonar el buque. No se volvieron a tener más noticias. El hundimiento tuvo que ser muy rápido, a unas 45 millas del puerto de salida. Se dio la voz de alarma a todas embarcaciones que estuviesen por la zona, para que extremasen la vigilancia. Fueron varios los buques que estuvieron rastreando la zona, pero los únicos que encontraron fueron  varios objetos como una nevera, tablones, una lancha salvavidas, pero ni rastro de los tripulantes.

Días más tarde un pesquero de Villajoyosa encontró un cuerpo que fue identificado en Ibiza por los familiares del segundo mecánico, Jesús Camiño Suárez, vecino de Corme de 50 años, tenía las iniciales suyas en la ropa y un pequeño crucifijo en el bolsillo del pantalón.

El resto de la tripulación estaba compuesta por el patrón José Tur Ferrer, vecino de Formentera de 46 años; jefe de máquinas Serafín Ferreiro Bermúdez, vecino de Cabana de 56 años; contramaestre Luis Martínez Guillamón, vecino de Cartagena de 61 años;  cocinero Juan Riera Riera, vecino de Formentera de 40 años; los marineros Juan Mayans Mayans, vecino de Formentera de 56 años; José Gómez Blanco, natural de Corme de 36 años y José Manuel Mouzo Sobrido, vecino de Camelle de 23 años. Ramón Gómez Collazo, vecino de Corme que era el cocinero fijo, se había desembarcado para disfrute de vacaciones el día anterior. En conversación con el primer oficial del buque “Tatiana del Mar”, me comentó que ese día a eso de las cinco de la tarde se habían cruzado los dos buques y que navegaba con toda normalidad.

El buque “Sonia G. Masiques” fue construido en los astilleros Talleres del Astillero S.A. de Astillero-Santander entre 1965-1966, con el nombre de “Rocío del Mar”, propiedad de Equipar Marítima S.A., compañía naviera con domicilio en Bilbao e inscripto al folio BI.-4-736-2ª lista.

En 1969 pasa a la propiedad de Naviera y Comercial Masiques S.A., con domicilio en Barcelona, pasa al folio de BA.-2-457-2ª lista y cambia de nombre. Adquirido en 1978 por la Naviera Comercial Formentera S.A. domiciliada en La Savina-Formentera (Baleares). Tenía un TRB de 368,62 toneladas, carga máxima 460 toneladas, eslora 46,48 metros, manga 8,52 metros y puntal 3,60 metros. Un motor diésel marca Deutz de 460 c.v., desarrollaba una velocidad de 10 nudos.

(*) Clicar para observar el puerto de Vallcarca.

sábado, 31 de octubre de 2026

Gracias BEAU, me ha llegado la postal del Faro Rocundo.

 Hace unas semanas, Beauséant, persona encargada de llevar el magnífico blog El Artista  del alambre,  https://www.elartistadelalambre.net/   propuso a sus seguidores que elijieran el faro gallego que más les atraía entre los varios que tenía ilustrados.

Servidor, que es seguidor de su página, página con narraciones  de calidad exquisita, elegió el Faro Rocundo.

La postal ha llegado a su destino, por lo que le doy las gracias desde aquí.




viernes, 30 de octubre de 2026

He borrado la entrada anterior

 No deseo entrar en discusión con nadie, pero nadie me hará creer que la vida de cientos de personas dependen del estado anímico de una sola.




jueves, 29 de octubre de 2026

Cúpula reloj distrito de Sant Martí. Pere Falqués

 Pensé el otro día, a raíz de una entrada de Francesc Cornadó, en el barrio de El Clot.

Si se pasean algún día por el barrio de El Clot, se tropezarán con esta cúpula/reloj diseñada por Pere Falqués e inequivocamente modernista. Con un interior espléndido, es la sede del districto de Sant Martí. 

Conjuga territorio del pasado con el presente. 


El edificio fue proyectado y reformado por el destacado arquitecto modernista e municipal Pere Falqués i Urpí en 1888, contando también con la intervención inicial de Antoni Rovira i Trias.



Estilo y elementos: Es un edificio de carácter institucional y neoclásico/ecléctico estructurado en torno a un patio central, coronado por una característica cúpula con torre de pizarra, un reloj y un balcón de hierro forjado.





miércoles, 28 de octubre de 2026

Carmen Amaya

 Carmen Amaya (1918/63). Nacida en el Somorrostro (Barceloneta), trozo de playa que iba desde el Hospital de infecciosos (hoy Hospital del Mar), hasta la desembocadura del colector del Bogatell. Esta bailaora, injustamente olvidada por los estamentos públicos, está considerada como la mejor bailarina de flamenco de todos los tiempos.

Ritmo y arte. Les dejo unas fotos del lugar donde nació y donde, desde los cuatro años, comenzó a ganarse la vida con su arte.

La primera foto pertenece a 1959; la que se ve acompañada por los niños del Somorrostro pertenece a 1961, cuando ya había recorrido el mundo entero con su arte, pero no se olvidaba de sus principios.



Al fondo, límite y final del Paseo Marítimo. 






Final del Paseo Marítimo, donde en aquel entonces empezaba el Somorrostro.

Fotos de wikipedia e imágenes de TVE3

martes, 27 de octubre de 2026

Ultimas noticias ¡¡ Toni Comín cruza a pie la frontera...

 La Vanguardia:

...El exconsejero y eurodiputado de Junts, Toni Comín, ha cruzado andando este domingo la frontera entre Francia y España, recorriendo a pie el trayecto entre Cervera (Francia) y Portbou (Gerona) y escenificando así su vuelta de Bruselas tras nueve años...

Imagen realizada por Doña I.A. a petición de un servidor.

lunes, 26 de octubre de 2026

Jóvenes en los disturbios en Barcelona: “Nos aburríamos en casa”

 A tenor por lo leido en la crónica de L.V. ,nuestros jóvenes se aburren.

 Al igual va siendo hora de que asuman responsabilidades, que se les deje de tratar como tal, o sea, que haya escuela de aprendices a los catorce años, licencia para trabajar a esa edad,  y que se les pida responsabilidades penales a los dieciséis.

Mercado de Sant Antoni . Arxiu Fotogràfic de Barcelona. 

Por experencia propia, no he visto ningún traumatizado por lo anteriormente descrito, y les aseguro que conozco muchas personas que traspasan los setenta; absolutamente todos ellos/as empezaron a trabajar de aprendices/as a los catorce, e incluso antes. Y no les ha pasado nada.

LA VANGUARDIA. 

Barcelona

La tarde del sábado en el centro de Barcelona empezó con el sonido de pasos acelerados en las estrechas calles del Barrio Gótico que rodean la plaza de Catalunya. Se oían gritos. “Vamos, vamos, corred que vienen”, repetían un grupo de jóvenes bajando como cohetes hasta la calle Comtal. 

En seguida, el sonido de las sirenas de los Mossos d’Esquadra y de la Guàrdia Urbana hizo salir al balcón a los vecinos. La policía local podía perseguir mejor a los chavales, la mayoría vestidos de negro, en aquel extraño juego del gato y el ratón, porque sus agentes iban en moto. Pero, aquello, solo fue el presagio de los disturbios que se iban a producir horas después.

Los comercios ya habían bajado las persianas antes de tiempo. Leroy Merlin, MediaMarkt, El Corte Inglés… Algo iba a pasar. Y, de hecho, se sabía de antemano que iba a pasar, porque el día antes habían retirado contenedores, como los de la calle Fontanella. Pero, no todos, horas después arderían algunos junto a El Triangle, donde aquellos jóvenes juguetones móvil en mano prendieron fuego también a algunos toldos de terrazas de bares y restaurantes, como el mítico Zúrich (antes, punto de encuentro de la juventud en Barcelona para actividades mucho más pacíficas: sin duda, eran otros tiempos). 

Foto: La Vanguardia.

Grupos de chicos y chicas, la inmensa mayoría menores de edad, sobre todo entre los 13 y los 16 años, se habían concentrado en los alrededores de la plaza de Catalunya. Los Mossos y la Urbana los perseguían de vez en cuando. Y ellos y ellas corrían, se escapaban, reían y, sobre todo, lo grababan todo con el móvil. Iban en grupos de amigos y amigas, no muy numerosos, y la mayoría del tiempo se les veía cabizbajos tecleando sus móviles. Parecía que aquello lo estaban viviendo más en un escenario digital que en pleno centro de Barcelona. Era como si estuvieran en un videojuego. Y es que, de hecho, habían sido convocados por las redes sociales.

“La gente se aburría en casa y ha venido aquí, como en Francia”, explicaban tres jóvenes en Portal de l’Àngel, antes de que una treintena de chavales pasara junto a ellos corriendo, perseguidos por los mossos. “No protestamos por nada, ya no hay nada por lo que protestar”, aseguraba uno de ellos, vestido todo de negro. Había resignación en su rostro. Nada de esperanza. Solo ganas de pasar el rato, desahogarse. El chándal era la prenda de ropa que más se llevaba. Algunos iban con pasamontañas e incluso con guantes, quizás para no dejar huellas. Todo muy peliculero. Unos hablaban árabe; otros, francés; otros, castellano; otros, catalán... eran como una pequeña Torre de Babel de jóvenes con ganas de diversión, de algo nuevo, de algo tentador, de algo diferente que les sacara de su monotonía, según se desprendía de las conversaciones.

Dos turistas jóvenes se acercaron a un grupo de chavales y les preguntaron qué pasaba. “Protestamos por la educación y la vivienda”, les contestó uno en un inglés macarrónico. Le entendieron, aunque los chicos y las chicas se estaban riendo tal y como lo decían. No se sabe si de su mal uso de la lengua de Shakespeare o de lo que acaba de decir. Daba la impresión que no se lo creían ni ellos.

Poco después, unos empezaron a tirar bicicletas y alguna moto para impedir el paso de las furgonas de los Mossos. La tensión iba creciendo, al igual que el número de chavales concentrados. Querían imitar los disturbios de Francia. Mimetismo… digital y en directo. Un grupo consiguió arrancar un semáforo de plaza de Catalunya. Un chico se hizo con un hierro y rompió el cristal de una marquesina del bus. Otro, le imitó con la de al lado. Unos jóvenes, mayores, se lo recriminaron, les persiguieron y casi llegan a las manos. Casi, porque en ese momento, aparecieron las furgonas de los Mossos y empezaron a salir agentes porras en mano. “Para arriba, para arriba”, gritaban a todo aquel que se encontraba junto a El Corte Inglés. Sí, ya ha llegado el otoño a Barcelona, pero, como a Francia o a Italia. Violento, triste, desconsolado. Caen las hojas como se desploman las expectativas de la juventud.

Al otro lado de la plaza de Catalunya, decenas de jóvenes de negro, ya eran varios centenares, consiguieron incendiar contenedores. Y también echaron a las llamas bicicletas del Bicing. Se pudo escuchar una gran explosión. Todos lo celebraron. Un grupo de chicas se marcaba un Tik Tok bailando, mientras aquella fogata iba camino de superar a las de la verbena de Sant Joan. Más celebraciones, habían conseguido hacerse con… flores. El contraste de un joven, todo de negro, portando un ramo de rosas blancas con los bomberos apagando el incendio detrás, era surrealista.

Los Mossos vieron que la cosa iba más en serio. Apareció el helicóptero en el cielo de Barcelona, con un foco que lo iluminaba todo como en un escenario de teatro. Hoy, tocaba drama. “Llevan balas de goma”, gritaron unos jóvenes. Algunos agentes ya iban con las escopetas de foam. Pero eso no impidió que algunos de aquellos chavales les tiraran los pequeños adoquines que arrancaron del suelo que hay en torno al monumento a Francesc Macià. La escultura de La Diosa, conocida como El enigma, observaba toda la escena como preguntándose qué hacían estos jóvenes, por qué se entretenían así un sábado por la noche. “Vamos todos para el Foot Locker”, sugirió uno de ellos. Más bien fue una consigna, pero no consiguieron saquearlo ni mucho menos porque la tienda estaban bien protegida, sin ningún cristal a la vista. Alguien, previsor, la había blindado a conciencia.

El campamento de los acampados por una vivienda digna sí que estaba (y está) bien protegido. Los chavales iban y venían haciendo de las suyas, mientras ellos y ellas seguían sus andanzas desde el otro lado de las vallas. Desde dentro se podían contemplar las llamas de las fogatas. El fuego de una extraña revolución que buscaba conseguir, básicamente, bambas gratis.

El Sonia G. Masiques. Jamás se ha vuelto a tener noticias suyas.

Hoy es el día de Todos los Santos. El  30 de octubre del 2026, y d espués de año y medio,  recibo noticias de un sobrino del maquinista de a...