
El funcionamiento se basa en principios físicos de presión atmosférica y vasos comunicantes:
Caudal constante: El agua cae desde la parte superior a un ritmo preciso y constante. Este flujo está calibrado para que la cantidad de líquido que entra en el sistema corresponda exactamente con el paso de los segundos y minutos.
El sistema de sifones (El "latido"): El reloj está formado por una estructura de bulbos y tubos de vidrio. A medida que el agua llena un compartimento, alcanza un nivel crítico que activa un efecto sifón. En ese instante, el agua se vacía de golpe hacia el siguiente nivel, generando un movimiento que hace avanzar los indicadores de tiempo (las horas y los minutos).
Circuitos interconectados: Verás que hay dos columnas principales. Una suele encargarse de contabilizar los minutos y la otra las horas. Cuando la columna de los minutos se llena por completo, se produce un vaciado general que "empuja" una dosis de agua a la columna de las horas.
Circuito cerrado: Para ser sostenible, el reloj cuenta con una pequeña bomba oculta en la base que bombea el agua de nuevo hacia arriba, reiniciando el ciclo sin perder ni una gota.



