MATO EL TIEMPO Y ÉL ME MATA A MÍ; QUE BIEN SE VIVE ENTRE ASESINOS. (Ciorán)

lunes, 13 de julio de 2026

El acueducto de Torre Baró

Miren, les explicarán misas. Sobre todo el Ay untamiento. Lo que pasa es que es un barrio alejado del centro y de sus favores. No hay autobús turístico, ni cosas de Gaudí. Tan siquiera una Font Mágica para atontolinar posibles japoneses. Pero tienen un acueducto digno de un rey. Fue promovido y construido originalmente por el maestro de obras Andreu Marí, con la financiación clave de los hermanos Girona (Manuel, Ignasi, Jaume y Casimir), una de las familias de banqueros e industriales más influyentes de la Cataluña del siglo XIX

Se proyectó en la década de 1860 para abastecer de agua a una Barcelona en pleno crecimiento (en pleno desarrollo del Eixample), trayendo agua desde los caudales del Vallès (el río Ripoll y la riera de Caldes). Su función era transportar más de 1.700 metros cúbicos de agua diarios hacia Barcelona.

Torre Baró es un barrio estigmatizado, al norte del norte de quien perdió el norte, pero sin él, nosotros, los de la urbe, beberíamos agua de borrajas.

Les dejo el acueducto, la riera, las casas del barrio, los árboles, las construcciones caseras, las vistas a Montcada, en fin, lo que es la personalidad del barrio. En la primera superior y a su mano superior izquierda, está la torre que da nombre al barrio, Torre Baró, aquel que se hizo famoso por la película: el autobús 47.








domingo, 12 de julio de 2026

Bunker de la guerra incivil en El Prat. 1937

 En la costa de El Prat de Llobregat se conservan vestigios de las fortificaciones defensivas construidas en 1937, durante la Guerra Civil Española, destinadas a proteger el litoral y el cercano aeródromo de posibles incursiones o bombardeos del bando sublevado. 





Características: Es un fortín de planta rectangular con uno de sus extremos redondeado en forma de semicírculo. Está construido enteramente de hormigón armado con aristas redondeadas, diseñado para desviar los impactos de proyectiles y resistir la metralla.


                                   

El Acceso en "L" o Ziz-zag (Entrada de Seguridad): No se entraba directamente al búnker desde la parte trasera. Había un pequeño pasillo fortificado con un giro de 90 grados. Este diseño impedía que la metralla de una explosión exterior o las balas entraran directamente al habitáculo principal.

  •  La Zona de Reposo y Municionamiento (Cuerpo Rectangular): Al cruzar la entrada se accedía a la zona rectangular. Era un espacio muy austero y angosto donde el destacamento (normalmente entre 4 y 6 soldados) guardaba las cajas de munición, herramientas para las armas, agua y raciones. No estaba diseñado para vivir en él, sino para guardias o resistencia durante los ataques.

  • . El Muro Antimetralla Central: Muchos de estos fortines contaban con un tabique grueso de hormigón en medio. Su función era doble: servía como pilar de carga central para soportar el masivo techo de hormigón y, en caso de que una granada entrara por una tronera, protegía a los soldados que estuvieran en la otra mitad del búnker.

  • La Cámara de Combate (Frente Semicircular): Es la zona que da al mar. En este espacio se ubicaban los asentamientos para las armas automáticas (habitualmente ametralladoras pesadas tipo Maxim o Hotchkiss).



  • sábado, 11 de julio de 2026

    Sábado arte. Hoy : El diseño de las palabras

     Decir lo que no se quiere nombrar para dar una explicación que se quiere omitir pero que se ha de declarar, es un arte.

    Hoy , Alicia Casart. Su frase:

    No le llamen peaje al peaje, llámenle tarificación por uso.



    lunes, 6 de julio de 2026

    El invierno de la mariposa de Josep Graner

     Poco pensó, allá por el 1912 el gran Josep Graner que su mariposa sería a la larga cazada. Cuando Graner la estructuró, tuvo en cuenta la reflexión del sol y los colores de la cerámica para que su colorido resaltara. Se podía ver desde cualquier punto de la Plaza España. Fotos hay que lo atestiguan. Antes, se hacían las cosas para uso y disfrute de si mismo y de los demás y a nadie se le hubiera ocurrido ocultar una obra obra de arte entre prefabricados de vidrios y aluminios, eso que los muy de ahora llaman diseño, cuando el secreto no es otro que abaratar costes. (*)




    Al menos, la plaza de toros la protegía de los especuladores.
    De estas, no se quien ha dado el permiso para construir tamaña porquería delante del "trencadis" de la "casa Fajol". Se me ocurre que para dar permiso a una obra de esta envergadura, antes tiene que ir a parar a manos del ay.untamiento, y desde allí obtener el visto bueno canalizado por el Colegio de Arquitectos. No llego a más.


    Trencadis mariposa. Casa Fajol. Llança 20. Desen prisa, a este paso y con estos fenómenos gobernando (y los otros hibernando), ni el polen...

    Les dejo unas fotos de esta semana pasada y, una muy interesante de 1920, en donde se puede observar la casa en el márgen inferior izquierdo, justo encima de la plaza de toros...

    PD Esta entrada la hice un 13 de abril del 2010.

    (*) Las piezas vidriadas y azulejos que forman la famosa mariposa de la Casa Fajol (así como la inmensa mayoría del trencadís utilizado en el Modernismo catalán) no se fabricaban a propósito para el diseño, sino que provenían de restos de desecho y piezas defectuosas de las fábricas de cerámica locales.

    El origen de estos materiales se basaba en la filosofía del reciclaje y la economía de la época:

    1. Desechos de grandes fábricas de cerámica

    Los constructores y arquitectos de Barcelona solían recoger los excedentes, piezas rotas o azulejos con fallos en el esmaltado directamente de los talleres cerámicos más importantes de los alrededores. La fábrica más célebre y el principal "proveedor" de restos para el modernismo fue Pujol i Bausis (conocida como La Rajoleta), situada en Esplugues de Llobregat. De sus hornos salían las piezas que decoraban las obras de Gaudí, Puig i Cadafalch, y también las de maestros de obras como Josep Graner.

    2. Vajillas y loza rota

    Además de los azulejos de revestimiento, para lograr la viveza de colores de la mariposa se utilizaban trozos de platos, tazas y vasijas de loza esmaltada (pisa). Los artesanos acudían a alfarerías locales de barrios como Sants, Les Corts o el Poblenou para comprar a bajo precio (o simplemente recoger) los restos que se rompían durante el transporte o la cocción.

    3. Azulejos de muestra descatalogados

    En muchas ocasiones, los almacenes de materiales de construcción donaban o vendían muy baratos los azulejos cuyos patrones habían pasado de moda o de los que ya no quedaba stock suficiente para pavimentar una habitación entera.

    El secreto del Trencadís: Los artesanos (a menudo colaboradores anónimos o los propios albañiles dirigidos por el diseñador) clasificaban los fragmentos por gamas cromáticas directamente en la obra. Al romperlos en trozos aún más pequeños, lograban adaptar el material a las complejas y orgánicas curvas de las alas de la mariposa, consiguiendo un brillo y una textura tridimensional que habría sido imposible de lograr con azulejos enteros.

    Les dejo con la tóxica Azucena del Mar

      Bella, aromática y con personalidad. Con ustedes la tóxica Azucena del Mar. Se puede encontrar en todo este paseo totalmente renovado