Lo siento pero en esa foto hay mucho menos gris de lo que parece que percibes. No es por llevar la contraria, que no me apetece nada de nada, pero en la imagen veo: matices verdes, amarillos y algún que otro acercamiento a ese color que lleva mi apellido: pardo. Es la desgracia proveniente del oficio. No me hagas caso.
Para un daltónico, fotosintético y cuasi asmático, diéronse los grises a lo ilógico, no te extrañes, pués, que mis prismáticos, vean flores en lo anhídrido carbónico ¡¡¡
Cierto, Miquel, en esa hermosísima fotografía donde genera un ambiente neutral, equilibrado, de serenidad y calma... Gracias por este regalo y muy buen domingo. Un abrazo.
La ventaja de El Prat, a estas horas matutinas, TEO, es la nula cantidad de personal que hay en la playa. Si a esto añades un dia que tempranó triste y anodino, miel sobre hojuelas, pues sabes que allí, en la playa, se podrá estar en solitud y en soledad. Un bien buscado que cuesta encontrar. Un abrazo y gracias por estar
Ya sólo te falta la caña de pescar, para clavarla en la arena, la sillita plegable. Tirar hilo, la vida es bella. Si te acompaña un perrito, mejor, la felicidad completa Saludos
No siendo la pesca mi deporte favorito pienso que quien está detrás de la caña sabe lo que es la paciencia, un bien escaso hoy en día, luego les tengo (a los pescadores) cierto respeto especial. Sobre lo del perrillo no sabría que decir, el que lo tiene sabe que es una obligación y hay que estar por él, y yo ya no deseo obligaciones. Me parece bien que las personas mayores, las que están solas, tengan un animalillo que les haga sentirse útil, pero por mi parte, hoy por hoy, me va bien sin perrillo. Saludos
La imagen es hermosa, e invita al sosiego. Qué nos hace falta en estos tiempos repletos de tribulaciones. En cuanto a las mascotas, no me privo de nada. Recuerdo que cuando llegó Rocco, hará unos cuatro años, yo era el único que me opuse con cara híspida. Sabía lo que me aguardaba en el futuro. Mis hijos juraron y perjuraron que nos ayudarían a cuidarlo y sobre todo, a darle los requeridos paseos. Mi mujer se confabuló con ellos, y la democracia familiar hizo el resto. Claro que, todas esas promesas se esfumaron en el día a día, por si fuera poco lo que sostenemos mi mujer y yo, se ha convertido en una obligación nuestra. Pero siendo tres, me refiero a mis hijos, nunca encuentran el momento de sacarlo a la calle. Qué si estoy estudiando, que si voy a salir, si yo lo bajé la semana pasada, pero Periquito lleva dos semanas sin hacerlo. En fin, que haces muy bien, gran Tot, porque el perro sería una exclusiva tuya....jajajaja. Como si no te faltasen entretenimientos. Cuídate, gran Tot.
De siempre he pensado, mi apreciado SERGIO, que un animal, sea el que fuere, es un dechado de obligaciones, máxime si se habita en un piso. Los hijos de mi hijo no necesitan correa, pero no se les puede atar largo, y a ellos, si en chucho es mío, no puedo darles la obligación de los paseos, plural, diarios. Porque un animal enjaulado en un piso necesita bajar por lo menos tres veces, cada dia, a la calle, y servidor no está dispuesto a bajar sino es que le plazca a motu propio. Luego, de cánidos, nada. Decirte, porque no está de más, que si tuviera terreno, aquí, en El Prat, hay personal que lo posee, tendría uno, y gallinas, no lo dudes, pero vivo en la prisionera libertad que me da un piso, y tengo la gran fortuna de que mi señora comparte la misma idea. Un abrazo, mi apreciado SERGIO MUNARI; me pongo contento cada vez que veo tu firma por aquí.
¡Borré lo anterior por una falta de ortografía de aquellas de relumbrón ¡ Esta foto la hice hace unos diez días, CENSURA SIGLO XXI, en estos dias tristes y borrascosos. Lo bueno es que a esa hora, ese día, y con ese tiempo no había nadie en la playa, cosa que se agradece....por ello me escapo tan pronto ¡
me gustan mucho esos paisajes que son casi, casi en blanco y negro, pero no, simplemente es que la naturaleza se levantó así, con ese ánimo... mood, que dicen los modernos.
Madrugaste porque entre el núcleo de El Prat hasta la playa hay más de una hora caminando. De modo que saliste de casa a las siete y cuarto aproximadamente para llegar a la playa a las ocho y media y hacer la foto. Es la mejor hora, claro está pero hay tener ganas de caminar. Desde mi casa en Cornellá hasta la primera playa accesible de El Prat hay catorce kilómetros, y desde allí hasta Castelldefels otros trece kilómetros. Es una buena caminata en la que te tienes que meter en el agua porque hay que atravesar un vado que en primavera y verano está prohibido por dar a una playa en proceso de regeneración. Me ha gustado la foto de grises, verdes y pardos como dice Ricard. Un fuerte abrazo, Miquel.
Tu estás acostumbrado a caminar, JOSELU, y más que eso, a caminar por vádenes, pedruscos, colinas con cierto desnivel, y a pleno sol... Esto es leve, leve y sin esfuerzos. No podría hacer lo que tu haces, irme por Garraf, aunque interiormente me plazca. A mi paso y yendo por el camino interior, un kilómetro más, aproximadamente, hay siete kilómetros, pero ahora pondré una foto, añadiré, donde verás que como todo es plano apenas se nota la diferencia. Un abrazo grande y fuerte, JOSELU
En la playa de El Prat creo que no he estado nunca. Pero sí en la de Gavá y, por supuesto, en la de Castefa, a la que íbamos cuando éramos más jóvenes a tostarnos como pollos todo el día. Hacía con mis hermanos paciente cola —con flotador y sombrilla— esperando el autobús en la plaza Universidad, hasta que llegaba nuestro turno y podíamos comprobar que ¡sólo había un autobús!, porque tenía la misma matrícula del que se marchó por última vez. Había que ser joven para aguantar eso. Luego, mi padre compró un Dauphine y ya íbamos todos juntos cual familia Ulises. Eso ya le he contado alguna vez en "mi casa".
Pues bien, ahora me gustan esas playas sólo al atardecer o cuando hace un tiempo como el que has retratado. Bonita foto, enhorabuena. Un abrazo.
Benejam la retrató muy bien, Gran Uribe, y las andanzas de la familia Ulises quedaron en la mente de todos para beneplácito de los lectores. Un Dauphine no era lo mismo que un Ondine, pues su categoría era más alta, pero no llegaba a la del Gordini, que era lo máximo de la gama. Te gustaría la playa de El Prat en otoño, cuando no hay nadie ni ninguno, Gran Uribe; también huyo de ellas, no me gusta el personal, ni la arena, ni el sol pegándome en la espalda, ni los bocadillos aceitándome las manos, ni los dedos llenos de yodo, ni las colas para la ducha...No es lo mio. Dame rios, soledad, montaña, yerba y pajarillos. De todas formas los buenos recuerdos son los de la niñez, no me cabe duda, y las mejores colas las que hiciste con tus padres esperando el autobús...eso si que eran colas. Un abrazo enorme, tanto como tu corazón
Segurísimo, y mas de otro dentro de nueve meses tendrá una sorpresa, no lo dudes, por allí está plagado de rincones, incluso arboleda y lugares recónditos. saludos
Dicen que el clima modifica el carácter por eso yo no soy de grises, me gusta el sol de invierno que es que más luminosidad aporta. Donde yo vivo hemos apagado la calefacción sobre el 15 de Mayo y disfrutamos del cambio climático de invierno a verano en apenas quince días. Un saludo
Aquí estamos a 38° en este momento y nos amenazan con 41°. Y yo tengo que ir esta tarde al médico de familia que, probablemente, se irá de vacaciones dos meses como el año pasado.
Granada tiene al aire seco, de la montaña. Aunque son muchos grados, a la sombra se mitigan. Aquí, con trenta y una humedad alta, se hace todo pegajoso.
Recuerdo el campig Sierra Nevada, donde hoy hay un Lidl y un Mercadona, y unos días que pasé en él y el fuerte calor que hacía en la temporada de verano.
Y si de eso hace años, no tiene nada que ver con lo que hace ahora, sobre todo en el centro de la ciudad, con unos pavimentos de color claro que parece que despiden fuego. Hace bastante tiempo que dejaron de usar el asfalto, porque se nos pegaban las suelas de los zapatos, pero no se sabe que es peor.
Es bello, pero triste ...
ResponderEliminarhttps://youtu.be/ZZotfoUdI2Q?is=sd_SAnF60RKfXhx4
Ya lo has alegrado con el tema ¡¡¡
EliminarUn saludo
Que va... Si atiendes la letra, verás que no es nada de alegre.
EliminarRecuerda, mira lo positivo:
Eliminar...Y es que la vida en gris, también es vida...
Pues Martínez Ares dice ahí: ..."Un desconsolado camino gris"
EliminarÁnimo, que ya empezó el verano...
EliminarEso es lo malo...
EliminarCalma, quietud...., tot és gris
ResponderEliminarhttps://www.youtube.com/watch?v=d9CecmkpHUQ
Y si está acompañada por el Tete Montoliú, millor que millor ¡¡¡
EliminarSalut
Lo siento pero en esa foto hay mucho menos gris de lo que parece que percibes. No es por llevar la contraria, que no me apetece nada de nada, pero en la imagen veo: matices verdes, amarillos y algún que otro acercamiento a ese color que lleva mi apellido: pardo.
ResponderEliminarEs la desgracia proveniente del oficio. No me hagas caso.
Para un daltónico, fotosintético y cuasi asmático,
Eliminardiéronse los grises a lo ilógico,
no te extrañes, pués, que mis prismáticos,
vean flores en lo anhídrido carbónico ¡¡¡
Un abrazo...Ricad Pardo ¡¡¡
Otro de vuelta y lleno de colores!
EliminarNi blanco ni negro. Equidistante.
ResponderEliminarSalud.
Se dieron unas mañanas similares, CAYETANO, con un mar casi en calma y una brisa agradable.
EliminarUn saludo
Cierto, Miquel, en esa hermosísima fotografía donde genera un ambiente neutral, equilibrado, de serenidad y calma...
ResponderEliminarGracias por este regalo y muy buen domingo.
Un abrazo.
La ventaja de El Prat, a estas horas matutinas, TEO, es la nula cantidad de personal que hay en la playa. Si a esto añades un dia que tempranó triste y anodino, miel sobre hojuelas, pues sabes que allí, en la playa, se podrá estar en solitud y en soledad.
EliminarUn bien buscado que cuesta encontrar.
Un abrazo y gracias por estar
Como dijo el paisano:
EliminarY todo el mar dentro de ti,
y todo el mar fuera de mi
Más música, que para eso es su día...
https://youtu.be/Z0b5u0zzKOQ?is=VQm8NCtkEMNn-xlt
Muchas gracias ¡
EliminarYa sólo te falta la caña de pescar, para clavarla en la arena, la sillita plegable. Tirar hilo, la vida es bella. Si te acompaña un perrito, mejor, la felicidad completa
ResponderEliminarSaludos
No siendo la pesca mi deporte favorito pienso que quien está detrás de la caña sabe lo que es la paciencia, un bien escaso hoy en día, luego les tengo (a los pescadores) cierto respeto especial.
EliminarSobre lo del perrillo no sabría que decir, el que lo tiene sabe que es una obligación y hay que estar por él, y yo ya no deseo obligaciones.
Me parece bien que las personas mayores, las que están solas, tengan un animalillo que les haga sentirse útil, pero por mi parte, hoy por hoy, me va bien sin perrillo.
Saludos
La imagen es hermosa, e invita al sosiego. Qué nos hace falta en estos tiempos repletos de tribulaciones. En cuanto a las mascotas, no me privo de nada. Recuerdo que cuando llegó Rocco, hará unos cuatro años, yo era el único que me opuse con cara híspida. Sabía lo que me aguardaba en el futuro. Mis hijos juraron y perjuraron que nos ayudarían a cuidarlo y sobre todo, a darle los requeridos paseos. Mi mujer se confabuló con ellos, y la democracia familiar hizo el resto. Claro que, todas esas promesas se esfumaron en el día a día, por si fuera poco lo que sostenemos mi mujer y yo, se ha convertido en una obligación nuestra. Pero siendo tres, me refiero a mis hijos, nunca encuentran el momento de sacarlo a la calle. Qué si estoy estudiando, que si voy a salir, si yo lo bajé la semana pasada, pero Periquito lleva dos semanas sin hacerlo. En fin, que haces muy bien, gran Tot, porque el perro sería una exclusiva tuya....jajajaja. Como si no te faltasen entretenimientos. Cuídate, gran Tot.
ResponderEliminarDe siempre he pensado, mi apreciado SERGIO, que un animal, sea el que fuere, es un dechado de obligaciones, máxime si se habita en un piso.
EliminarLos hijos de mi hijo no necesitan correa, pero no se les puede atar largo, y a ellos, si en chucho es mío, no puedo darles la obligación de los paseos, plural, diarios. Porque un animal enjaulado en un piso necesita bajar por lo menos tres veces, cada dia, a la calle, y servidor no está dispuesto a bajar sino es que le plazca a motu propio.
Luego, de cánidos, nada.
Decirte, porque no está de más, que si tuviera terreno, aquí, en El Prat, hay personal que lo posee, tendría uno, y gallinas, no lo dudes, pero vivo en la prisionera libertad que me da un piso, y tengo la gran fortuna de que mi señora comparte la misma idea.
Un abrazo, mi apreciado SERGIO MUNARI; me pongo contento cada vez que veo tu firma por aquí.
Me chifla el mar en invierno porque tiene ese aire gris y una sensación calmada... Hmmmmm
ResponderEliminarEste comentario ha sido eliminado por el autor.
Eliminar¡Borré lo anterior por una falta de ortografía de aquellas de relumbrón ¡
EliminarEsta foto la hice hace unos diez días, CENSURA SIGLO XXI, en estos dias tristes y borrascosos. Lo bueno es que a esa hora, ese día, y con ese tiempo no había nadie en la playa, cosa que se agradece....por ello me escapo tan pronto ¡
me gustan mucho esos paisajes que son casi, casi en blanco y negro, pero no, simplemente es que la naturaleza se levantó así, con ese ánimo... mood, que dicen los modernos.
ResponderEliminarLo celebro, BEAU, hay días que se agradecen; el de la foto fue uno de ellos.
EliminarUn saludo
Madrugaste porque entre el núcleo de El Prat hasta la playa hay más de una hora caminando. De modo que saliste de casa a las siete y cuarto aproximadamente para llegar a la playa a las ocho y media y hacer la foto. Es la mejor hora, claro está pero hay tener ganas de caminar. Desde mi casa en Cornellá hasta la primera playa accesible de El Prat hay catorce kilómetros, y desde allí hasta Castelldefels otros trece kilómetros. Es una buena caminata en la que te tienes que meter en el agua porque hay que atravesar un vado que en primavera y verano está prohibido por dar a una playa en proceso de regeneración. Me ha gustado la foto de grises, verdes y pardos como dice Ricard. Un fuerte abrazo, Miquel.
ResponderEliminarTu estás acostumbrado a caminar, JOSELU, y más que eso, a caminar por vádenes, pedruscos, colinas con cierto desnivel, y a pleno sol... Esto es leve, leve y sin esfuerzos. No podría hacer lo que tu haces, irme por Garraf, aunque interiormente me plazca.
EliminarA mi paso y yendo por el camino interior, un kilómetro más, aproximadamente, hay siete kilómetros, pero ahora pondré una foto, añadiré, donde verás que como todo es plano apenas se nota la diferencia.
Un abrazo grande y fuerte, JOSELU
En la playa de El Prat creo que no he estado nunca. Pero sí en la de Gavá y, por supuesto, en la de Castefa, a la que íbamos cuando éramos más jóvenes a tostarnos como pollos todo el día. Hacía con mis hermanos paciente cola —con flotador y sombrilla— esperando el autobús en la plaza Universidad, hasta que llegaba nuestro turno y podíamos comprobar que ¡sólo había un autobús!, porque tenía la misma matrícula del que se marchó por última vez. Había que ser joven para aguantar eso. Luego, mi padre compró un Dauphine y ya íbamos todos juntos cual familia Ulises. Eso ya le he contado alguna vez en "mi casa".
ResponderEliminarPues bien, ahora me gustan esas playas sólo al atardecer o cuando hace un tiempo como el que has retratado. Bonita foto, enhorabuena.
Un abrazo.
Benejam la retrató muy bien, Gran Uribe, y las andanzas de la familia Ulises quedaron en la mente de todos para beneplácito de los lectores.
EliminarUn Dauphine no era lo mismo que un Ondine, pues su categoría era más alta, pero no llegaba a la del Gordini, que era lo máximo de la gama.
Te gustaría la playa de El Prat en otoño, cuando no hay nadie ni ninguno, Gran Uribe; también huyo de ellas, no me gusta el personal, ni la arena, ni el sol pegándome en la espalda, ni los bocadillos aceitándome las manos, ni los dedos llenos de yodo, ni las colas para la ducha...No es lo mio.
Dame rios, soledad, montaña, yerba y pajarillos.
De todas formas los buenos recuerdos son los de la niñez, no me cabe duda, y las mejores colas las que hiciste con tus padres esperando el autobús...eso si que eran colas.
Un abrazo enorme, tanto como tu corazón
Me imagino que más de uno, anoche, se bañó hasta las tantas en la playa. Vaya nochecita.
ResponderEliminarSaludos
Segurísimo, y mas de otro dentro de nueve meses tendrá una sorpresa, no lo dudes, por allí está plagado de rincones, incluso arboleda y lugares recónditos.
Eliminarsaludos
Dicen que el clima modifica el carácter por eso yo no soy de grises, me gusta el sol de invierno que es que más luminosidad aporta. Donde yo vivo hemos apagado la calefacción sobre el 15 de Mayo y disfrutamos del cambio climático de invierno a verano en apenas quince días.
ResponderEliminarUn saludo
Pues por aquí está durilla la cosa. no baja de los 28/29 y a la sombra. Y a eso le añades la humedad...
EliminarUn abrazo
Aquí esperamos 37-28 grados hoy. Lo normal en estas épocas del año, por la noche refresca, eso si.
EliminarUn saludo
Aquí estamos a 38° en este momento y nos amenazan con 41°. Y yo tengo que ir esta tarde al médico de familia que, probablemente, se irá de vacaciones dos meses como el año pasado.
ResponderEliminarGranada tiene al aire seco, de la montaña. Aunque son muchos grados, a la sombra se mitigan. Aquí, con trenta y una humedad alta, se hace todo pegajoso.
EliminarCierto que aquí no sudas, pero ese aire seco te hace sentir como si fueras a arder en combustión espontánea.
EliminarRecuerdo el campig Sierra Nevada, donde hoy hay un Lidl y un Mercadona, y unos días que pasé en él y el fuerte calor que hacía en la temporada de verano.
EliminarY si de eso hace años, no tiene nada que ver con lo que hace ahora, sobre todo en el centro de la ciudad, con unos pavimentos de color claro que parece que despiden fuego. Hace bastante tiempo que dejaron de usar el asfalto, porque se nos pegaban las suelas de los zapatos, pero no se sabe que es peor.
EliminarCalor, aire fuerte caliente, trabajo para los bomberos. No paran de sonar sirenas
ResponderEliminarTenemos todo dejado de la mano de Dios. Collcerola es una tea a punto de arder. Hace tiempo que no hacen limpieza a fondo y se acumula la maleza.
Eliminar