Momentos Icónicos
La película está llena de imágenes que se quedaron grabadas en la historia del cine:
La boca viviente: Un poeta dibuja un rostro y la boca empieza a respirar y hablar en la palma de su mano.
El espejo de agua: El protagonista atraviesa un espejo como si fuera líquido para entrar en otra dimensión (un truco visual asombroso para la época).
El Hotel des Folies-Dramatiques: Una secuencia surrealista donde el poeta mira a través de las cerraduras de las puertas, viendo escenas extrañas y simbólicas.
Conexión con el Surrealismo
Aunque a menudo se agrupa con Un perro andaluz de Buñuel y Dalí, Cocteau siempre mantuvo cierta distancia con el movimiento surrealista oficial. Mientras que los surrealistas buscaban el caos del sueño, Cocteau buscaba una "mitología personal" más estructurada y simbólica.
https://laantorchadekraus.blogspot.com/search?q=cocteau
ResponderEliminarVeré esa película. Qué interesante es el libro Las dificultades del ser, de Cocteau.
No había visto esa entrada del 2007, Fackel, si lo hubiera sabido hubiera copiado, siempre con tu permiso, la parte en que nos dices:
Eliminar"Todas las capacidades que ejecutamos habitualmente, todas esas aspiraciones que nos parecen el logro de nuestras posibilidades en la vida ordinaria están refrendadas antes por el sueño"
gracias.
PD: Leeré el libro, pues he de ser honrado y decir que no lo he leído.
En lo que se ha convertido el cine, películas y series, no ha lugar a lo intelectual, porque estaríamos todos locos, el cerebro sería incapaz de asumir tantas escenas para pensar, ya está bien como está, unas veces miras y otras te comes una tortilla o te da por besar a la pareja
ResponderEliminarNada que objetar, ANÓNIMO. Pienso que estas filmaciones son como oleos "no estáticos", y forman parte de la corriente artística de la época que junto a la escultura y a la poesía hacen crecer una nueva generación.
EliminarHay películas de todos los tiempos y series actuales con alta dosis de inteligencia. No todo es basura en la imagen cinematográfica, por favor. El cerebro tiene más capacidades de las que nos pensamos, pero tenemos que ayudar a organizarlo con nuestras actitudes.
EliminarEste tipo de películas me causan sensación, me agradan porque ha pasado casi la centuria y abren una nueva vía sin complejos de "lo que dirán", a sabiendas que tendrían casi todo en contra (el sistema, el pensamiento generalizado de sus contemporáneos, el arte imperante del momento...)
EliminarMolt bo, el final apoteòsic
ResponderEliminarTambé penso similar, Francesc .
EliminarEl cerebro,la corteza más bien tiene un límite,que con la edad revierte,por la sencilla razón que sus dendritas(las ramas de las neuronas),se secan se agotan y los neurotransmisores no hacen su misión. Es por lo que debemos ejercitarlas,con opiniones, debates en blog como este,tan libre y democrático, es la única solución.
ResponderEliminarEl video es una recreación para los sentidos, un engaño a la mente. Como siempre, un poco de arte y paz, en la corriente ordinaria, vulgar de nuestros días. Me encantan estos artistas multidisciplinares, que como el inclasificable Cocteau, derraman su talento en cualquier materia y formato. Me queda más cercana su creación literaria, como los Niños terribles, que me encantó, Opio, por esos derroteros infernales de su adicción, que me incomodó. Pero la imagen más nítida que tengo, gran Tot, de este hombre es la de un artista renacentista, que pone su poderosa labor creativa al servicio de cualquiera de los vehículos de su inspiración. Un alma libérrima en lo personal. Un abrazo y buen provecho sabatino.
ResponderEliminarEl lenguaje simbólico de nuestro artista era proclive, SERGIO MUNARI, e este juego de luces y sombras, y a los niños ¿mayores? que se niegan a crecer como Peter Pan.
EliminarEl video es curioso, como curioso son los planteamientos surrealistas (oníricos) de esta obra.
Ahí la libertad que señalas de el creador de la obra, tan a "su aire", tan personal.
Aprovecho para darte un abrazo virtual detrás de las ondas y las nubes, SERGIO MUNARI, y agradecer tu tiempo en esta, tu casa.
Miquel