UNA HERIDA DE ARMA PUEDE SANAR, UNA DE LENGUA NO SANARÁ JAMÁS.



miércoles, 13 de junio de 2018

El reloj de la Banca Roses






El que hoy les presento es uno de los poquísimos relojes artesanales que se conservan en Barcelona. Es un reloj que funciona a base de bombillas y va marcando los minutos y las horas mediante un complicado mecanismo. Está anclado en el suelo y forma parte del pavimento.

Construido de piedra negra, los ribetes son dorados y manifiestan figuras egipcias.

Fue obra del maestro relojero José Cabrerizo.
Los instalaron allá sobre 1935.
Antes, los relojes funcionaban como reclamo publicitario. Estuvieron en funcionamiento hasta mediados los 70. Por aquel entonces , al desaparecer su creador, quedaron abandonados. Mucho tiempo después, allá por las olimpiadas, se pudo contactar con su hijo que los volvió a poner en marcha.
La foto pertenece al de la calle Rocafort/Manso.
En un principio, este maestro construyó dos aparatos para la Banca Roses. Posteriormente se trasformó en Banco Condal.
Uno está instalado en Via Layetana y el otro, entre Rocafort y Manso.

El que avui els presento és un dels poquísimos rellotges artesanals que es conserven a Barcelona. És un rellotge que funciona a força de bombetes i va marcant els minuts i les hores mitjançant un complicat mecanisme. Està ancorat en el sòl i forma part del paviment.
Construït de pedra negra, els rivets són daurats i manifesten figures egípcies.
Va ser obra del mestre rellotger José Cabrerizo.
Els van instal·lar allà sobre 1935.
Abans, els rellotges funcionaven com a reclam publicitari. Van estar en funcionament fins a  els 70. Aleshores , en desaparèixer el seu creador, van quedar abandonats. Molt temps després, allà per les olimpíades, es va poder contactar amb el seu fill que els va tornar a engegar.
La foto pertany al del carrer Rocafort/Manso.
Al principi, aquest mestre va construir dos aparells per a la Banca Roses. Posteriorment es va transformar en Banc Comtal.
Un està instal·lat en Via Layetana i l'altre, entre Rocafort i Manso.

8 comentarios:

Francesc Puigcarbó dijo...

aivalahostia, aquest si que es un rellotge com cal, guapo, guapo.

Rodericus dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Rodericus dijo...

Recuerdo cuando era crío haber visto embobado como funcionaba el de la Vía Layetana.

Me parece estupendo que los hayan restaurado. Debe ser todo un espectaculo contemplarlos funcionar de noche desde un balcón en un edificio de enfrente.

Francesc Cornadó dijo...

Querido Miquel, magnífico reloj, lo piso casi cada día.
Lo de pisar un reloj es algo excepcional, es como pisar el tiempo, como estar encima de él, y sin embargo es una vana ilusión: por más que pisemos el tiempo, nuestro reloj biológico es implacable.
Salud
Francesc Cornadó

Cayetano Gea dijo...

Sumamente curioso.
Un saludo, Miquel.

Cayetano Gea dijo...

La primera de las fotos es una metáfora: el tiempo se traga -devora- a las personas. Un hombre está a punto de desaparecer absorbido por el sumidero del tiempo.

car res dijo...

En estos tiempos,de muchas bujías(candelas),frías(de LEDs),un reloj como este pues ya no sorprende,pero en el siglo pasado,una emisión lumínica desde el suelo y que además te dabas
cuenta que iba marcando la hora, era un signo de ciudad moderna,Barcelona.
Salud.

Tot Barcelona dijo...

Espectacularment bonic i práctic , FRANCESC PUIGCARBó
Salut

Pues el restaurador ya es mayor y ahora ya viene el nieto detrás RODERICUS. Tuve la suerte de ver como le cambiaban las bombillas y hacer preguntas .
De noche es una pasada, mi nieto alucina cuando cambia los minutos.
Un abrazo

Me alegra que lo contemples, temps fugit, amic CORNADó, a mi me pasa algo similar.
Un abrazo

Que buena metáfora CAYETANO GEA. Me gusta ¡¡¡
salut

Sigue siendo muy complicado su mecanismo según los artesanos del artilugio, CAR RES, y sólo hay dos en Barcelona y no les consta que haya más en el resto peninsular, así que a conservarlos y quererlos.
Un abrazo