Este es un tema curioso. De por sí, los ascensores no empezaron a tener éxito hasta la entrada de 1900 por varios motivos. El primero y elemental, por la carencia de energía eléctrica en los hogares, (en 1891 se empiezan a instalar las primeras redes de fluido eléctrico en las casas), gas y, en el peor de los casos, el carburo y acetileno, era lo más común. De segundo, por lo costoso de un aparato de estas características, solo al alcance de muy pocos.
Parece ser que el primer ascensor que se montó en Barcelona fue en el monumento a Colón, según proyecto de Cayetano Buigás Monravá, entre 1882 y 1888. Inicialmente, fue de impulso hidráulico-telescópico, con cuatro émbolos, según un novedoso sistema llamado Richmond, y trabajaba con un motor de 47 atmósferas cuya presión lo generaba un motor de gas de 6 caballos.
En la calle Urgell n.º 20 se instaló en 1900 un aparato que funcionaba con aire comprimido.
Como se ha dicho anteriormente, los ascensores en casas particulares se fueron instalando poco a poco. Los disfrutaron solo a la medida en que las nuevas clases sociales exigían un mejor equipamiento y se fueron trasladando a viviendas mejor acondicionadas. Este tipo de viviendas eran las que allende de las murallas, pasaron a disfrutar los nuevos propietarios en el Ensanche.
Este ascensor, en concreto como el del resto de las imágenes, es el único diseñado por Jujol, aun en funcionamiento en Barcelona.
En 1899 funcionaban varias empresas en Barcelona: Ubach ingenieros, Baggi, Chalaux ingeniero, Capdevila, Martí, Scheider…pero el iniciador fue sin duda alguna Don Felix Cardellach Alivés, que era, a la sazón, ingeniero, arquitecto y Catedrático de Estética de la Escuela Industrial de Barcelona. Entre 1905 y 1910, Cardellach había instalado ya 59 aparatos en Barcelona.
Los ascensores no dejan de ser ingenios pensados para la comodidad física de las personas, pero en sus primeros tiempos, los creadores de tales artilugios, también disfrutaban diseñando las cajas y, los complementos de las mismas, lámparas, molduras y espejos. Les dejo la calidez de un aparado dibujado por Jujol en el 1913, situado en la calle Mallorca 284 (es el que está escondido detrás del espejo). Una maravilla el de la calle Ausias Marc 50. También una belleza que está en la calle Rosellón 244, este contiene, para la comodidad del pasaje, asientos laterales; y finalmente, otro situado en Gran Via 582 (Casa Graells), de serena estampa. No debiéramos olvidar los de la casa Batlló (Paseo Gracia), construido por Gaudí en 1905 y, uno muy bonito, pero que me ha sido imposible de fotografiar, que está en Paseo San Juan 218.