MATO EL TIEMPO Y ÉL ME MATA A MÍ; QUE BIEN SE VIVE ENTRE ASESINOS. (Ciorán)

lunes, 6 de julio de 2026

El invierno de la mariposa de Josep Graner

 Poco pensó, allá por el 1912 el gran Josep Graner que su mariposa sería a la larga cazada. Cuando Graner la estructuró, tuvo en cuenta la reflexión del sol y los colores de la cerámica para que su colorido resaltara. Se podía ver desde cualquier punto de la Plaza España. Fotos hay que lo atestiguan. Antes, se hacían las cosas para uso y disfrute de si mismo y de los demás y a nadie se le hubiera ocurrido ocultar una obra obra de arte entre prefabricados de vidrios y aluminios, eso que los muy de ahora llaman diseño, cuando el secreto no es otro que abaratar costes. (*)




Al menos, la plaza de toros la protegía de los especuladores.
De estas, no se quien ha dado el permiso para construir tamaña porquería delante del "trencadis" de la "casa Fajol". Se me ocurre que para dar permiso a una obra de esta envergadura, antes tiene que ir a parar a manos del ay.untamiento, y desde allí obtener el visto bueno canalizado por el Colegio de Arquitectos. No llego a más.


Trencadis mariposa. Casa Fajol. Llança 20. Desen prisa, a este paso y con estos fenómenos gobernando (y los otros hibernando), ni el polen...

Les dejo unas fotos de esta semana pasada y, una muy interesante de 1920, en donde se puede observar la casa en el márgen inferior izquierdo, justo encima de la plaza de toros...

PD Esta entrada la hice un 13 de abril del 2010.

(*) Las piezas vidriadas y azulejos que forman la famosa mariposa de la Casa Fajol (así como la inmensa mayoría del trencadís utilizado en el Modernismo catalán) no se fabricaban a propósito para el diseño, sino que provenían de restos de desecho y piezas defectuosas de las fábricas de cerámica locales.

El origen de estos materiales se basaba en la filosofía del reciclaje y la economía de la época:

1. Desechos de grandes fábricas de cerámica

Los constructores y arquitectos de Barcelona solían recoger los excedentes, piezas rotas o azulejos con fallos en el esmaltado directamente de los talleres cerámicos más importantes de los alrededores. La fábrica más célebre y el principal "proveedor" de restos para el modernismo fue Pujol i Bausis (conocida como La Rajoleta), situada en Esplugues de Llobregat. De sus hornos salían las piezas que decoraban las obras de Gaudí, Puig i Cadafalch, y también las de maestros de obras como Josep Graner.

2. Vajillas y loza rota

Además de los azulejos de revestimiento, para lograr la viveza de colores de la mariposa se utilizaban trozos de platos, tazas y vasijas de loza esmaltada (pisa). Los artesanos acudían a alfarerías locales de barrios como Sants, Les Corts o el Poblenou para comprar a bajo precio (o simplemente recoger) los restos que se rompían durante el transporte o la cocción.

3. Azulejos de muestra descatalogados

En muchas ocasiones, los almacenes de materiales de construcción donaban o vendían muy baratos los azulejos cuyos patrones habían pasado de moda o de los que ya no quedaba stock suficiente para pavimentar una habitación entera.

El secreto del Trencadís: Los artesanos (a menudo colaboradores anónimos o los propios albañiles dirigidos por el diseñador) clasificaban los fragmentos por gamas cromáticas directamente en la obra. Al romperlos en trozos aún más pequeños, lograban adaptar el material a las complejas y orgánicas curvas de las alas de la mariposa, consiguiendo un brillo y una textura tridimensional que habría sido imposible de lograr con azulejos enteros.

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