El problema de la vivienda en Barcelona no es de ahora, es estructural y viene de la mano de las olas inmigratorias que ha tenido la ciudad debido a su cosmopolitismo.
Primera Exposición de 1888; segunda de 1929; fin de la autarquía en 1960, de ahí estas imágenes, y las olimpiadas del 1992 confortan las miles de personas que han venido para quedarse y convertirse en ciudadanos de la ciudad.
Hace falta suelo público y que las diversas administraciones se pongan las pilas, la vivienda ya es el primer problema ciudadano y ese problema sólo puede ser resuelto por el Estado.
Si alguna cosa s'està fent. és edificar, almenys a Sabadell hi ha obres per a tot arreu, des d'habitatge nou, a rehabilitació d'habitatges antics. Perq
ResponderEliminarPerquè no és que faltin habitatges, és que el poder adquisitiu d'un ampli segment de la població no els pot pagar, ni de compra ni de lloguer.
ResponderEliminarSalut
Possiblement tinguis raó, Francesc, el que em sembla que falta és terra, i crec que és allà on s'ha de posar la cirereta al pastís. Sòl públic, que n'hi ha. Si esperem que això ho faci l'empresa privada els pisos mai no podran ser adquirits pel seu preu inabastable.
EliminarSalut
Hay una propuesta válida hecha por un economista de prestigio:
EliminarQue los jóvenes es que no tengan que poner casi nada con una hipoteca del 100% avalada por la Administración Pública y en aquellos impuestos de la compra se puedan pagar a plazos". El motivo es el siguiente: "Con esta medida sencilla conseguiríamos reducir el mercado del alquiler y ampliar el mercado de compra". Pide un esfuerzo: "Si la vivienda es un problema fundamental la Administración debe sacrificarse y lo que recauda en un año, recaudarlo en varios".
Supongo que problemas de vivienda ha habido toda la vida, durante siglos. La adaptación a los cambios, la llegada de oleadas de emigrantes (en Cataluña antes fueron las oleadas de castellanos, andaluices, extremeños, murcianos, aragoneses...) y el crecimiento económico adjunto siempre genera problemas, también soluciones, aunque sobre las soluciones de hace décadas habría que hablar mucho y no siempre bien.
ResponderEliminarVeo un imponderable, PASEANTE, sin la ayuda de la administración. Además hay otros intereses de los que no hablamos, como la regla de tres directa entre el precio del piso y la recaudación administrativa, como em impuesto de bienes inmuebles, o el IVA, o la plus valia o los derechos reales, impuestos que van al Ay untamiento, a la Generalitat, al gobierno central y demás.
EliminarUn abrazo y salut
Si algunos quieren salvar el culo en las próximas "erecciones" ya saben lo que tienen que hacer.
ResponderEliminarSalud.
No lo pongo en duda, CAYETANO, no lo pongo en duda.
EliminarSalut
Yo viví con mis padres en un piso de esos de la plaquita que ahora hay que quitar.
ResponderEliminarEstudié, trabajé, me casé, viví en otro piso de esos de la plaquita con mis hijos, pero ahora veo a mis nietos con un futuro negro.
Me da inmensa tristeza y desasosiego.
También yo viví en un piso con mi madre y con plaquita (renta limitada por la ley), El Ministerio de la Vivienda de la época decretó una Ley en 1953 que decía algo así como: El precio del alquiler queda fijado en el momento de la firma del contrato y no podía subirse de forma significativa, independientemente de cuánto subiera el coste de la vida (inflación).
EliminarUn abrazo
salut
Mis padres también tuvieron un piso con plaquita. Un beso
ResponderEliminarComo muchísima gente, Susana Moreno, pero hoy la plaquita, por lo que parece, da grima.
EliminarSalut
Miquel, hay suelo público donde la administración debería edificar, no lo hace pero podría hacerlo como se hizo en otros tiempos (Patronato Municipal de la Vivienda, Obra Sindical del Hogar, Ministerio de la Vivienda, etc.)
ResponderEliminarEs cierto que las necesidades actuales de vivienda son muy diferentes de las que se daban en otros tiempos, actualmente las unidades familiares son más dispersas con menos miembros y con una voluntad clara de independencia espacial, parece que vayamos a "una persona, un piso". Sí, Sí, pero aún así, la administración tiene que actuar y resolver el problema.
Creo que debe existir una promoción pública, otra público-privada, deben ponerse a disposición pública los inmuebles del "banco malo", debe reducirse absolutamente la burocracia...
Te aseguro que hay proyectos que no se aprovechan y hay proyectos que proponen una tipología de vivienda adecuada a las nuevas necesidades y de todo esto parece que no quieren hablar.
Salud,
Te creo, Francesc Cornadó, es un tema a la que la Administración se habrá de enfrentar, porque es una bomba de relojería.
EliminarHoy mismo he hecho unas fotos, aquí, en El Prat, que colgaré mañana de las que te quedarás sorprendido.
Un abrazo
Salut
Hay muchas cosas negativas y perversas que se pueden decir del franquismo, pero en política de la vivienda fue eficaz, resolutivo y generoso con sus planes de viviendas de protección oficial. No sé si es fácil encontrar terreno público, eso lo tendrán que contestar los expertos, pero de momento no se está dando ninguna salida a los jóvenes que buscan un piso asequible para independizarse. Y no se está moviendo ninguna pieza para intentar solucionarlo. Un abrazo, Miquel.
ResponderEliminarCoincido en tu apreciación, JOSELU, no sé si se están moviendo piezas.
EliminarUn abrazo
Salut, JOSELU
Con cada año nuevo, todo
ResponderEliminares mas caro, sube la luz ,
sube el pan... que casualidad,
lo unico que no suben, son los
sueldos, los de la gente, los
de nuestros mandamases ,
esos son unos sueldazos ,
luego llega la campaña
electoral , y el rollo de
siempre, criticandose
entre ellos, lo que luego
ninguno hacen, estan en
su realidad, asi que jamas
arreglaran nada, y es que
el problema a arreglar, son
ellos, nuestros mandamases
de mierda, buen finde , un
saludo.
Buen finde!
EliminarSalut
Presentado de esta forma "nodificada" no me extraña que los chavales añoren lo que no conocieron.
ResponderEliminarpodi-.
El problema és que hoy se necesita tanto como ayer, y no vemos pisos para gente joven ni posibilidades de adquirido s
ResponderEliminarUn abrazo