SÓNSOLES, SI YO HE PODIDO CUALQUIERA PUEDE SER PRESIDENTE (sic)

lunes, 10 de enero de 2022

El ecologismo, la nueva religión.



Llevo unos días dándole vueltas a la cabeza. Todo viene a causa de estas fiestas.  

Se trata de la manera de enfocar la palabra "ecologismo", y además de la manera de hacerse con ella. Hoy, la mayoría de las personas se creen ecologistas. No he encontrado a nadie que no se precie de tirar el cartón en el tontainer del cartón, y las botellas en el de vidrio.

En la mayoría de los casos se da todo por cumplido. Hay, creo, algo que falla en el proceso,  y me parece que no es más que la banalización de la palabra.

No hay político/a hoy en día que no  se magnifique de serlo,  y hay incluso quien ha antepuesto, como en los yogures, la palabra "bio" , quizá por ello, y a fuerza de escucharlo, nadie quiere ser menos.

Así es ecologista quién compra los regalos en las multinacionales de la red, obligando  su reparto a cualquier día de la semana y rozando las horas más intespestivas, todo un disparate. Doy fe. Eso sí, el comprador ecologista se espera al día siguiente para tirar el cartón al tontainer preceptivo. Todo imagen del buen hacer. 

Y es ecologista, por lo visto,  quién te pone un wasp app desde el tercero, viviendo tu en un segundo, porque eres el presidente de la escalera, y te explica que se ha fundido la bombilla del ascensor, que hay que llamar al gestor para que así mismo llame a la empresa consignataria para cambiarla, sin pararse a pensar en todo lo que implica: satélites, conexiones, personal y servicios implicados. Como si el vecino no pudiera llamar directamente a la empresa del elevador.

Y se cree ecologista quien se decanta por la energía eólica, pero no reniega de la nuclear si con la anterior no es suficiente para cargar todos los periféricos de sus terminales, su aire acondicionado, su placa de inducción, su ordenador personal, su tablet y su móvil, y recargar además, las múltiples pilas para un ilimitado montón de productos en su hogar, desde mandos a distancia a juegos de lo más variopinto.

Y se sigue creyendo ecologista quien se compra un coche eléctrico, cuando aún no han explicado a donde irán a parar la famosas baterías al acabar su obsolescencia, que está programada, de eso no duden un momento, y se cumplan sus días, sin embargo la mayoría de nosotros preferimos el automóvil a otro medio de transporte, es decir, preferimos  la comodidad, la independencia o la sensación de libertad.

En realidad se trata de una ecología de conveniencia, pues todo se basa en transacciones económicas; necesitamos creer que somos practicantes de esa nueva religión y que cumplimos sus preceptos. Que nosotros, de manera particular, no somos culpables de lo que pasa en el planeta de manera general, y que tirando los residuos en los tontainers correspondientes ya somos salvos.

Este ecologismo primaveras, es, ya lo he dicho, una nueva religión. Tampoco han visto a Dios, pero tiene sus mandamientos y sus recompensas particulares, entre ellos el premio de la "conciencia limpia".

Me perdonen, familia incluida, pero huyo de ellos, ellas y totes los que se declaran ecologistas como del agua cenagosa. Es agua como elemento, si, pero jamás podrás nadar en ella.

Deberíamos celebrar el 28 de diciembre como día Nacional, y dejarnos las demás efemérides para fines de semana. 



23 comentarios:

carlos portillo - podi-. dijo...

Es decir, que dichos "tontainers" harían los efectos de los confesionarios, después de cuyo uso... ¡a pecar!

podi-.

Totbarcelona dijo...

Jajajaja, esa es buena, CARLOS PORTILLO, PODI, no lo había pensado, pero si, se acepta lo de confesionario.
Un abrazo
Salut

Cayetano dijo...

Los que más han contaminado hasta la fecha cogen la bandera del ecologismo cuando, hasta hace unos días, decían que los ecologistas eran unos hippies, unos perroflautas o unos comunistas. Mana huevos la cosa.
Un saludo.

Francesc Cornadó dijo...

Miquel, esta es una sociedad de párvulos, nos dicen cualquier pamplina, nos la repiten muchas veces y todos pasamos a creernos tanta idiotez. Ninguna de estas consignas se sostiene, entre otras majaderías, lo del ecologismo está mal planteado, no se trata de seleccionar los residuos, se trata de no producirlos, se trata de evitar la ostentación y poner un poco de sentido común en el consumo. Qué hacen tantos contenedores repartidos por la ciudad llenando las calles de colorines y sobre todo las "superilles" donde la concentración de contenedores hace que el paisaje urbano parezca los almacenes de una fábrica de plásticos. ¿Se recicla el contenedor en sí?
A quién favorece la profusión de contenedores. ¿Qué pasa con tanto whatsApp inútil?, ¿Qué ocurre con el despilfarro de tantos envoltorios de cartón? ¿Qué pasa con los residuos informáticos?... Hay tantas preguntas que responder. Te aseguro que una sociedad de párvulos no las responderá.
Abrazos
Francesc Cornadó

Fackel dijo...

O tempora o mores. No sé qué más decir. Bueno, sí, que sigo leyendo tus entradas. Un abrazo.

car res dijo...

Mira por donde ayer domingo,recibí un paquete de Amazon,una pluma estilográfica, para mi nieto(exigencia costumbrista,del Colegio Alemán).
Ser ecologista(relación de los seres vivos,con su medio ambiente),depende del tiempo en que se estudia,no es lo mismo en el siglo XIX ,que en el XXI.En estos momentos ,las nuevas tecnologías, evita y a veces complica esta relación.Pero lo que se intenta,es que esta sea lo más natural y conveniente.Amazon te permite,la elección de día,incluso que seas tú el que recoja el paquete,en un lugar convenido,todo con la intención de favorecer la relación con el medio.Se trata pues de ese interés.Si se consigue o no,depende de todos.Por ejemplo,la batería de litio de mi bici,se agota en 3 o 4 años de vida,tengo dos opciones o la tiro al tontaine o lo que me obliga la ley,que es llevarlo a un punto especializado.Es lo que hago.Es la responsabilidad,pero adaptandose al tiempo en que vivimos.
Saludos

car res dijo...

Por si te interesa saberlo,las baterías de bici(no se las de coche,no tengo).El rendimiento,a partir de los dos años cae al 80%,a los 3-4,es sólo del 50% y comienza a anotarse en la respuesta ante las cuestas.Se trata de las impurezas que crea internamente,que actúan como resistencia,al paso de la corriente,perdiendo la bateria potencia.Si te acuerdas de cuando tenías coche o moto con batería de placas de plomo,estás con el tiempo se llenaban de óxido y había que cambiar placas o comprar una nueva bateria.Es el gran problema de ellas y por supuesto de los coches eléctricos.Ahora no es plomo,pero si lo es también del litio.Un reto para el ecologismo,de este siglo

Totbarcelona dijo...

Un saludo, CAYETANO
Salut

Ciertamente no se responden las preguntas porque se nos abrirían los ojos, FRANCESC CORNADÓ.
Un abrazo

Otro igual de fuerte, FACKEL.
Salut

A cada tiempo su contaminación, CAR RES, veremos que nos depara tanto consumir desaforadamente.
Un abrazo
Salut

Daniel F. dijo...

Yo no soy un ecologista "al uso", aunque soy consciente que contamino y mucho, procuro reducir este impacto. La clave de todo este asunto es la energía, la energía para movernos, para tener calor o frio, la energía para construir un producto y la energía que es necesaria reciclar todos los componentes de un producto. Yo soy partidario de la solar y la eólica porque las tenemos al lado, no hay que traer nada de ningún sitio., ni estamos al capricho de fluctuaciones de mercados o políticas. Las baterías ahora mismo están naciendo, si, están naciendo, pero veremos que en pocos años su desarrollo será brutal. La razón de esto es sencilla, jamás en la Historia se han invertido tantos recursos en ello. Para sacar un producto bueno y fiable se necesitan tres cosas, dinero, dinero y dinero, bueno... y otra más. dinero. El mayor negocio mundial es la energía y el que de con una forma de almacenarla de forma optima y eficiente será uno de los actores económicos principales del mundo. La energía nuclear o de los motores de combustión interna es el pasado, es ineficiente y cara, muy cara. Viene un siglo apasionante en cuanto a desarrollo de nuevas tecnologías y conocimientos que cambiaran nuestra forma de vida, nuestros viajes y nuestra convivencia. Pensar que se puede obligar a las personas a vivir conforme se vivía hace años es una utopía de gente idealista, puede que bienintencionada, pero desconocedora de la naturaleza del ser humano. Ni nos asomamos a ver el futuro dentro de 40 años, como hace 40 años ni nos asomábamos a ver como vivimos ahora. Un saludo.

Totbarcelona dijo...

Creo que me quedaré sin ver esos próximos 40 años, DANIEL,a lo sumo 10, no muchos más, pero presumo que serán geométricos y que aún me quedan cosas curiosas y sorpresas inconcebibles por ver en ese tiempo.
Un abrazo y gracias por tu perspectiva.
Salut

Alí Reyes dijo...

Hola, acabo de leer la entrada y todos los comentarios y coincido plenamente con Car res y Daniel. Es más, soy de los que cree que el hecho de clasificar correctamente los desperdicios sólidos es un logro buenísimo que hace apenas treinta años era impensable. Y si a belleza vamos, prefiero una ciudad horrible debido a sus contenedores clasificados que la afean, a una ciudad bellísima en donde se aviente toda la basura mezclada en un vertedero.

Creo que poco a poco estamos tomando conciencia. Pero la realidad es que todo se resume a que la mayor "conciencia" es con respecto a la planificación de la natalidad. Puede que en Europa no se den cuenta de eso, pero los que vivimos en el tercer mundo nos damos cuenta de que nada sierve controlar los residuos que producimos si nos estamos reproduciendo de manera geométrica pues la mayor amenaza a la ecología es el aumento de la llamada "frontera agrícola" que a su vez es necesaria debido al aumento exponencial de las bocas que necesitan comer. Lo digo por el caso de familias que tienen escaleras de hijos y a veces sin tener los recursos de levantar sano a uno solo de esos hijos.

Un abrazo desde Brasil

Paco Castillo dijo...

Nos dejas buenas reflexiones, amigo Miquel, que han de llevarnos a la autocrítica, aunque después procedamos con la misma dejadez de siempre.

Nos movemos en medio de la hipocresía, tomamos conciencia del problema medioambiental, nos decimos que tenemos que cambiar nuestro comportamiento y, a la vez, nos negamos a renunciar a las flamantes comodidades y ventajas de nuestra época que, en buena medida, contribuyen al deterioro medioambiental.

Muchos seguirán viajando en avión de Madrid a Barcelona porque te plantas en nada… y el tiempo es oro, ¿no?
Estaremos con la tele puesta horas y horas para ver esas series de Netflix de las que todo el mundo habla, (amén de ordenadores, teléfonos móviles, tablets, etc), consumimos energía eléctrica hasta el hartazgo.

Se arrasan campos y árboles para construir carreteras de circunvalación que descongestionen el tráfico de las existentes, pero no tardando tendremos un nuevo y bonito atasco más (como se ha comprobado en infinitas ocasiones), lo que ya no tendremos más son esos campos y la fuente de oxígeno que procuraban los árboles y la masa forestal (esto que cuento ha sucedido en mi localidad). Estamos en bucle perverso del que no sabemos como salir, aunque no nos engañemos, tampoco nos importa, mientras tengamos cobertura en el móvil, sin problema.

Somos hijos de nuestro tiempo, un tiempo pródigo en enormes contradicciones.
Como yo mismo he hecho otras veces, hoy habrá multitudes en el Primark buscando las gangas de las rebajas; la gente se llevará 4 o 5 camisetas de algodón pues están a 1,50 euros cada una, un chollo. Aunque solo necesitemos una nos llevaremos 4; una blanca, otra gris para cuando lavemos la blanca, otra negra porque sí, y otra azul porque yo lo valgo (y entre todas me ha gastado poquísimo), para producir una sola camiseta de algodón hacen falta 2.720 litros de agua (ese recurso tan valioso…), imagínate cuando nos llevamos tres o cuatro, la industria tiene que buscar soluciones más viables, y nosotros no mirar para otro lado en la deriva que llevamos, porque el que hace las cosas mal siempre es el de al lado, nosotros no, claro.
Soy muy escéptico con nuestra voluntad de cambiar las cosas; ¿vamos a renunciar a tantas de nuestras comodidades?

Salut, Miquel.

Noxeus dijo...

Que fàcil és escriure en un blog i esberlar la iniciativa de torn, sigui la que sigui. Val Miquel; una religió. Però la pregunta és si Déu no existeix (o el que és el mateix l'ecologisme és un barrufet) Què fem? Ens menjem la merda?

Mª Trinidad Vilchez dijo...

Antiguamente, sí que éramos ecologistas, sin saber lo que significaba, no había plástico y no habían bolsas de plástico para la basura, y el cubo se tenía que limpiar después que pasaba el basurero cada tarde, pues pasaban por la tarde, y lo orgánico se lo dábamos a la Joaquina, que tenía una cerda y la criaba con las mondas de todos los vecinos y cada año venían a buscar la cerda y no veas como chillaba, eso era ecologismo.
Los envases se pagaban la primera vez y luego se canjeaban por los productos llenos, los yogures, y no me acuerdo de más cosas, esto ya te lo he contado Miquel, otras veces.
Un abrazo fuerte.

Totbarcelona dijo...

Interesante, ALÍ REYES, tu exposición, e interesante lo que nos dices de América del Sur
Salut

No renunciaremos a ninguna comodidad, PACO CASTILLO, porque como bien dices, somos hijos de nuestro tiempo.
Un abrazo

Tens un munt de respostes aquí, estimat NOXEUS, l' evident és el excés de consum,.
Una abraçada

Pues si, MTRINIDAD, nosotros, y nuestro tiempo, era el verdadero ecologista.
No había casi nada que tirar.
Un beso grande

FRANCESC PUIGCARBÓ dijo...

L'ecologisme és una malaltia que no es cura. Abans ho èrem més d'ecologistes perquè viviem amb més carencias i amb sobrietat. Però tot aixó ho hem demanat nosaltres, ens ho han ofert i és cert que ho hem acceptat. A casa a dia d'avui no es llença res de menjar, el que sobra al migdia pel vespre. Recordo anar a l'Alcampo amb els envasos de vidre de Coca Cola i cervesa buits, i clar, si m'ho treuen,no és culpa meva, com no demano que em òrtin al Mercat cireres al més de gener.

Salut.

Totbarcelona dijo...

Aquest és el temps que ha tocat viure, FRANCESC PUIGCARBÓ, al menys siguem llogics amb això del consum.
Una abraçada

Rodericus dijo...

Aquí, el único ecologista que ha existido fue Diógenes de Sinope, que vivió en la miseria mas absoluta para ser consecuente con sus ideas.

Todavía no he visto a un político que se declare "ecologista" ( y hay muchos ), prescindir del coche oficial e ir al despacho en bicicleta o a pie.

El "ecologismo" no es otra cosa que una idea-fuerza que nos venden los políticos por consejo de sus asesores áulicos, como lo fue la "superioridad racial", la "dictadura del proletariado", el llamado "destino manifiesto", el "antisemitismo" y tantas otras zarandajas que en el fondo no son mas que excusas para acaparar el poder.

Tienes razón, es una nueva religión para el rebaño.

Totbarcelona dijo...

Es en síntesis, amigo RODERICUS, lo que he querido reflejar. Somos rebaño y aún no nos lo creemos.
Un abrazo

Mª Trinidad Vilchez dijo...

Me acuerdo cuando los reyes magos me traían una muñeca de cartón, y yo la bañaba y me quedaba sin ella, no se podían bañar, qué ilusa.
Un abrazo Miquel y familia.

Totbarcelona dijo...

Se llamaba "Pepona", MTRINIDAD, yo recuerdo haber visto alguna por Montjuïc; acababan siempre diluyéndose en el agua.
Un beso
PD: Escribo poco, pero estoy leyendo mucho
Cuidate!!!

AMAIA dijo...

pUES QUE SUERTE ... "No he encontrado a nadie que no se precie de tirar el cartón en el tontainer del cartón, y las botellas en el de vidrio".
Aun veo gente tirando el tetra Brick al container del cartón y pienso... si los contenedores de reciclaje salieron casi a la vez que en Tetra Brick al amarillo...

Totbarcelona dijo...

Que se precie de no hacerlo, AMAIA, que eso es diferente a hacerlo cotidianamente y con todos los restos, que no son poco.
Un abrazo