Nada de lo que ha estado una vez conmigo me abandona.
(Juan Eduardo Cirlot)

miércoles, 24 de octubre de 2012

Fragmentos de una Historia que me pertenece. V

     


V

     Solo Pata Palo llevaba los pantalones largos. Ni El Grabao, ni el Mochuelo, ni yo, atisbamos la esperanza de llevarlos cumplidos los 10 años.

     Pata Palo era un caso especial. Los dibujos que las esquirlas de la “Oto” le habían dejado en su pierna le daban el derecho de poseerlos.

     En las barracas no se hablaba de política. En realidad no se hablaba en ningún lado, pero allí el miedo y la desesperanza eran una baza a tener en cuenta. Miedo a que te desalojaran sin más. No había papeles de propiedad del terreno. Y desesperanza de que la policía se enterara y te llevara de paseo.

    A los barraquistas jamás les gustaron los uniformes. Representaban la Ley, y la Ley solo estaba de parte de quien tenía dinero.

    Solo en una ocasión recuerdo de que la Ley se pusiera a mí favor. El día del ojo morado.

    El cerebro de mí padre terminaba donde comenzaban sus manos, eso estaba claro.

    Un día me retrasé más de lo previsto. La mala cara de mí madre hizo de mí padre un nervio. Su nervio movió el final de su cerebro y, con tan mala fortuna, que del bofetón acabé con un ojo morado.

    Aún hoy no se quien le trasmitió la noticia; cuando doña Amelia, la maestra, me preguntó ante el silencio de los demás ocupantes del aula/tranvía el motivo del color del ojo, no se creyó mí respuesta. Y eso a pesar de que mis mentiras eran las mejores trabajadas en la clase.

    Aquella tarde y, justo a la hora de encender los candiles de petroleo, picaron a la puerta de casa dos uniformados, grises se les llamaba, preguntando por mí padre.

     Mí padre se solía afeitar entrada la noche. Decía que la barba le crecía menos que si lo hacía por la mañana.

     De la conversación que mantuvieron los uniformados con mí padre solo me enteré del final. Mí padre mantuvo cuidado de no hablar en el portal, y salió al fondo del camino de tierra, tocando al circuito, para hablar con ellos.

     El Mochuelo estaba en todo, y sobre todo si era oscuro (de ahí su apodo); grabó con sus oídos pocas palabras, pero las suficientes : “ Cuide de que su hijo no vuelva a tropezar nunca más, o tropezaremos nosotros con usted “.

     De aquellas saqué tres ventajas, a saber : que mí padre hasta el día que marchó de casa, ya no me levantara la mano; que fuera respetado en la clase por no haberme chivado de mí padre y, que mí madre cambiara el tono de voz de bronco a menos grave.

     Los acontecimientos dentro de la miseria se miden por detalles. Lo fueron que el Grabao ya no se opusiera a que caminara junto a su hermana, Azucena; o que Pata Palo compartiera su secreto de la esquirla de refilón en su pierna, y fue otro detalle que el Mochuelo me invitara a su casa cuando lo de la televisión.

     Los padres del Mochuelo trajeron la primera televisión al poblado. Una Kolster. Era una pantalla enfundada en una caja de madera. Sus muchos botones daban la sensación de abarcar un sin fin de cosas. Su antena eran dos varillas brillantes; daban la sensación de aparato muy valioso.

     Pero a nosotros, solo nos importaba que funcionara. Por nosotros, el Grabao, la Azucena, Pata Palo, el Mochuelo y yo, “el de la Pepita, de la CNT ”.

     La llegada de aquel aparato cambió por completo el funcionamiento de la comunidad. Las reuniones dejaron de hacerse en el Noche y Dia, el bar del poblado. Y los carajillos menguaron.

     La novedad atrajo. Lo que empezó en un ímpetu, acabo en un torbellino. Y aquel recodo pacífico empezó a convertirse en multitudinario. Ni el Noche y Día, ni el Can Valero Petit, ni los padres del Mochuelo acabaron con bien.

    A los unos les empezó a faltar clientela, y a los otros les comenzó a sobrar personal.

    Todo tiene sus inconvenientes; no saber como atraer es tan complicado como no saber como echar.

     El viento, la lluvia y el horario, hacían escasas las horas de funcionamiento de aquella caja, y con el tiempo, los bares se apresuraron a poseer uno de las mismas características a las del padre del Mochuelo, lo cual alivió la tensión.

     Doña Amelia, la maestra, jugó un papel importante en nuestro escenario. El Grabao y la Azucena eran los hijos de unos turolenses llegados a la llamada del trabajo en Barcelona en la inmigración del 57. Poco más.

     Los padres del Mochuelo, aún siendo del régimen (palabra que logré descifrar muy a posterior), no se hacían con los ganadores ( palabra que tampoco pude descifrar en la época); y los progenitores de Pata Palo, se dedicaban a la chatarra después de haberlo perdido todo en la contienda.

     Por mí parte, mí madre pertenecía a lo indefinido, cosa que le salvó de los dos bandos en más de una ocasión; la miliciana anarquista era más nombrada por su mal carácter que por su pasado beligerante

     Y todos, eramos conocidos por todos, menos por nosotros mismos.








23 comentarios:

Carlos-Corogol dijo...

"Los acontecimientos dentro de la miseria se miden por detalles..." Usted sabe y tiene. Sabe describir y tiene el mejor guión que cualquier escritor quisiera inventar. Y queremos seguir leyendo. Salut y cojones.

Montserrat Estupiñá dijo...

Me encanta el sabor agridulce que me invade cuando leo tus relatos.Que lejos queda "todo aquello". Gracias por hacer que me encuentre con aquella niña que fui un dia.
Un cálido abrazo
Montse

Francesc Puigcarbó dijo...

el que costa mès en escriptura és crear una atmòsfera, i aquest relat la té, intensa, amena, melancòlicak trista.... l'he visualitzat del començament fins al final, i ara aquesta història em pertany una mica tambè.

salut

Júlia dijo...

Qué tiempos, deberías escribirlo y publicarlo en libro ni que fuese con microcrédito, eso queda lejos pero seguramente muchos niños de hoy escribirán cosas iguales o más dolorosas de nuestro presente, cosas que no vemos o no queremos ver.

Mª Trinidad dijo...

Muy bien deacrito Miquel, leer tu historia me deja muda...

Miquel dijo...

CARLOS, MONTSERRAT, FRANCESC, JÚLIA; MTRINIDAD..se que tot és una mica tristón, però les frases van sortint tal com va ser. Allò va ser curt però intens, i allí vaig aprendre més que després a la Universitat. Em va forjar com a persona, em va foguejar com a ésser humà i em manté alerta per si vénen mal donades, ja no seria la primera vegada Un petó a tots..i salut. Gràcies per ser hi aquí. Avui intentarem arreglar el costat dret del bloc, ja saben vostès que les dretes sempre fallen Salut.

Josep dijo...

Dentro de la obscuridad reinante en los tiempos que nos tocó vivir, aun tuviste suerte de que tenías una profesora muy humana, y unos grises que no se parecían nada al Gravao, pero al Gravao de verdad, que seguro lo conocías.
Gracias, Miquel.

Salut.

Morgan Nascimento dijo...

Olá, parabéns pelo blog!
Se você puder visite este blog:
http://morgannascimento.blogspot.com.br/
Obrigado pela atenção

Mª Trinidad dijo...

Ahora tengo un ratillo, para el desayuno y te vuelvo a comentar:
Miquel, puedes estar bien orgulloso de tí y de como has forjado tu vida y en la persona en la que te has convertido, simplemente adorable.
Un fuerte abrazo.

Francesc Puigcarbó dijo...

Miquel, si entres a la plantilla i la columna de l'esquerra - la del text - la fas una mica més estreta se't posarà bé la columna de la dreta.

Francesc Puigcarbó dijo...

si no t'en surts m'ho dius que t'ho explicaré pas per pas

Miquel dijo...

Família: Més o menys ja ha quedat com el floripondio tecnológic ha dit que havia de quedar. Gràcies. Salut!

Miquel dijo...

jejeje...Ayy señor..claro que lo conocía, JOSEP...salut

Salut Sr MORGAn...lo visitaré pero no le prometo estar ...Un saldo desde nuestra Barcelona

MTRINIDAD : Un abrazo....salut

FRANCESC : Ha vingut el nano...si aquesta juvent dels nassos...¡¡¡i m´ha dit que "li plascchia de cuesta forma " uummm......Va benne (he contestat....Gracies per la teva ajuda....ufff aixó del google em fica fet una furia ...Salut

Floreal dijo...

Me gusta! muy bueno, y te lo diré: me tiene un toqué muy Marsé, (lo que, en mi opinión, es buenísimo).

Miquel dijo...

FLOREAL.....(entre tu y yo)...me fundió Candel...y lo conocí en la de Casa Antunez...Él era escritor parco. Rápido y de frases que no daban pie al error...A mí manera (en aquella época las bibliotecas eran pocas y las ganas de saber las amortiguaba el hambre, me formé pensando en él. Era una referencia. Gracias por lo de Marsé...Ojalá...ojalá...Un beso y salut

Emilio dijo...

Tremendo Miquel, tremendo.

Un abrazo.

Miquel dijo...

Y completamente natural en aquel tiempo y aquellas circunstancias EMILIO. Salut

Montse dijo...

Atrapada en la primera línea, intentaré seguirte en mis escasos minutos libres. Me pareces un escritor increíble, igual que tu historia.
Salut!

Miquel dijo...

Salut MONTSE ¡¡¡ es que la historia va saliendo sola...de verdad ¡

AMALTEA dijo...

Unas fotos que por si mismas cuentan una historia. Y tu propia vida, como siempre,conmovedora.

Miquel dijo...

Como la de muchos, AMALTEA ¡...como la de casi todos los de mí generación..salut

Neus. La meva Barcelona. dijo...

Como siempre, me ha encantado leer este nuevo episodio. Merci!
Veig que fas canvis al bloc...sempre estem en reformes :)

Miquel dijo...

Salut NEUS....