HO HAY HECHO SIN CONSECUENCIA. (ARISTÓTELES)

sábado, 10 de septiembre de 2011

No tiene desperdicio..




Esta mañana de sabado, en La Vanguardia...El gran Gregorio Morán.
Aquest matí. El gran Gregorio Morán

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Políticamente correcto, de Gregorio Morán en La Vanguardia

Mª TRINIDAD, de " Las mentiras y verdades de la vida " ha tenido la amabilidad de ayudarme a transcribir la redacción completa de Don Gregorio que, por lo que me ha comentado, no se ve con claridad. Gracias Mª Trinidad. Intuí desde el primer momento que te desvives por ayudar. Salut

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SABATINAS INTEMPESTIVAS

Desde hace semanas no dejo de pensar en la lista de mis excesos. Estoy tan apenado que me gustaría hacer algo por España, por Catalunya, por los parados, por la sanidad bajo mínimos, por la enseñanza monolingüe, bilingüe o trilingüe, por los jubilados, por todos aquellos a los que mi ansiedad económica ha podido causar un mal irreparable. Ahora comprendo por qué algunos se avergüenzan de tanto como robaron. Estoy seguro de que lo hicieron sin ninguna mala intención, sólo porque el mundo está hecho así y a quien Dios se la da que San Pedro se la bendiga, o el mismo Papa, con su cara amable y su sonrisa afectuosa, y sus zapatitos a juego con esa ropa tan sobria, que sólo con verla ya sé que estoy ante un pastor, un auténtico pastor de almas como la mía.

Es verdad que colaboré, apenas unos millones, en el desfalco del Palau, quizá fueran más pero las cuentas están tan enrevesadas y llevaba tanto haciéndolo que se me van los números. Y a fe que lo he intentado, porque ante los jueces me he mostrado como soy, alguien llano, sencillo, sin rencor ni maldad, lo digo sin señalar a nadie, y ellos han respondido como profesionales, impávidos ante las presiones, ansiosos de saber toda la verdad, y han sido tan comprensivos, han entendido tan bien que se trataba de un exceso, algo que no debe quedar impune, faltaría más, pero nada de venganzas. A lo hecho, pecho.

Lo de los créditos en la Caja de Ahorros Mediterránea ha sido tergiversado, porque es verdad que me concedieron créditos por valor de varios millones de euros y a un interés cero, ¿pero acaso no pensaba crear puestos de trabajo? Yo no necesitaba los créditos para vivir, era mi aportación al empuje de España. Entiéndanme, yo soy un patriota en un sentido amplio. En el Palau me guiaba Catalunya, y es verdad que resultó una estafa pero mi intención era buena, al fin y al cabo no quería hacer daño a nadie; el dinero no mata, sólo sirve para hacer feliz. Cierto que no basta, también se necesita el amor. Bueno, pues bien, mi amor era y es Catalunya. Si no la hubiera querido tanto no hubiera repartido tal cantidad de dinero, quizá me hubiera conformado con menos. Pero cuando uno ama, no hay límites.

Pero no soy un patriota dogmático, tengo un corazón amplio y también quería hacer algo por España. Crear empleo, ¿hay algo más hermoso? Hacer trabajar a la gente y que además cobre. Si yo no tenía otro interés que el engrandecimiento de España, ¿para qué ponerme intereses? Al fin y al cabo todos éramos amigos y además socios, y buena gente, íbamos a las mismas reuniones; votáramos lo que votáramos siempre prevalecía la amistad. Porque en eso, aunque ya soy mayor, me siento un hombre moderno, de los que estamos por encima de las ideologías. ¿Que los negocios fracasaron incluso antes de ponerlos en marcha? Cierto, pero no es exacto. Quedaron en mi cabeza, y como sabemos todos, es tan difícil ser emprendedor en España, se necesitan tantos trámites, por eso me admiran los chinos y los pakis, que en un pispás se ponen detrás del mostrador, y hala, a echarle horas.

Emprendedor, qué hermosa palabra, desterrada ya esa antigualla de empresario. Ahora sí que estamos en la buena vía; hemos aprendido tanto de nuestros excesos. En el fondo estábamos mal acostumbrados y tampoco sabíamos lo suficiente. Quién me iba a decir que lo del Palau resultaría una estafa, si no era para tanto; casi un asunto de familia. Y lo de la CAM, menos. Fíjense en un pequeño detalle: en España cuando alguien quiere abrir una empresa, siempre se dice “voy a poner un negocio”. Eso condiciona.

En la construcción perdí mucho dinero pero me porté como un caballero, eso debo decirlo por delante. Concedí pisos y hasta llaves con cerraduras superferolíticas, y eso que no había edificios todavía. Por no haber, ni siquiera planos, pero hay que dar ilusiones a la gente. Luego vino toda esa bronca de los bancos, un pufo, que yo creo que es consecuencia de los norteamericanos, que al fin y al cabo tienen la culpa de todo. Porque claro, hay que entenderlo, no es lo mismo que a mí, que soy un emprendedor, me concedan créditos, a que hagan lo mismo con todo el mundo.

Todo lo pudrió la política, porque los políticos son unos corruptos y eso acaba contagiándose a toda la sociedad. A nosotros, sin ir más lejos, que dependemos tanto de ellos, se nos acaba pegando algo. Que si el 2%, que si es 5, que si el 10% de la obra terminada. No había quien se aclarara, y luego tanto intermediario dedicado a la formación de jóvenes talentos del partido. Y la sonrisita que se les ponía a todos, el guiño de complicidad. Quién puede decir que no, si el negocio era redondo. Decían que tú no arriesgabas nada y que luego llevabas el mejor bocado; no era así. Es verdad que uno no ponía un euro, entre la subvención, el crédito amistoso y la voluntad, la base estaba cubierta, pero, ¡y el esfuerzo! Llevar sobre tus hombros centenares de familias y pagarles a todos sin tener un puto duro propio. Eso tiene su mérito, es verdad que me equivoqué, quizá por exceso de confianza en mí mismo y en los políticos, esos corruptos, pero no había mala intención, lo juro por mis hijos, que es lo más sagrado que tengo, aunque ahora digan chorradas por las plazas del 15-M.

¿Y los lujos? ¿Qué lujos? ¿Un avión y un barco? Eso era como la decoración del despacho, aunque no tengas ni idea debes encargarla a un diseñador, que impresione. Llegaba un chaval y una muchacha, los diseñadores siempre aparecen en pareja, como antes la Guardia Civil, y te ponían un Kitaj o un Schnabel, y luego te dejaban unas líneas escritas para que explicaras quiénes eran, y quedabas como Dios. Es cierto que el barco no lo usaba más que en atraque del puerto; soy de tierra adentro y bastan una olitas para que me maree, y no digamos mi señora, que la descomponen las vomiteras.

El avión sí era imprescindible. Llegas antes y sobre todo puedes invitar a gente. Caros, eran muy caros, pero con el tiempo se amortizarían. Es como los aeropuertos, ¿que no hay aviones en el de Huesca y sólo uno en el de Lleida? Joder, los negocios necesitan tiempo para consolidarse. Si hubiéramos construido en Huesca y en Lleida lo que en la Costa del Sol, vaya si hubieran funcionado, pero, hostia, nos dan un crédito y luego quieren rentabilidad enseguida. Habría que hacer con los negocios como con las elecciones, pedir resultados cada cuatro años, y ya verían como nos salíamos del atolladero.

Cometí excesos, pero no tenía mala intención ni un afán de lucro desmesurado, tan sólo era esa ansiedad del dinero.

Tendría que ver a un psicólogo; cuando salgamos de esta, prometo buscarme uno. Incluso alguno de esos de la autoayuda; he notado que en ocasiones, cuando me pongo a pensar, echo en falta algo de espiritualidad. Si estoy bajo de tono, quizá sea debido a eso. A veces me pongo a cavilar y no logro concentrarme. He cometido errores, pero como todo el mundo. Yo era un empresario, un poco chapado a la antigua y necesitaba este golpe para reflexionar.

Lo peor son los resentidos. Como si toda la culpa hubiera sido nuestra. Yo no hice más que ayudarles a cumplir sus sueños; querían dos casas, dos casas; que su señora viajara, pues le buscaba un apaño. En algún caso, una bolita colombiana; nada importante, un apuro bien pagado. La vida es así, una vorágine; sería una buena idea para un libro, tendría que empezar a escribir, estoy seguro de que se me daría bien, todo es cuestión de esfuerzo, todo en la vida. Talento para saber moverse.

Me acuerdo, en los tiempos aquellos tan inciertos de la transición cuando mi jefe entonces, el que me enseñó verdaderamente a moverme, me llamó un día al despacho y me dijo: “Hay que hacer un esfuerzo por España. He decidido plantar cien manzanos más”. Eran otros tiempos. Es verdad que hemos cometido errores y excesos, pero lo peor son los resentidos. Yo lo reconozco, y ya está. Por eso pido otra oportunidad para seguir siendo rico.

4 comentarios:

Mª Trinidad dijo...

Hola Miquel, te envío el enlace del articulo completo en La Vanguardia de Gregorio Moran, porque no se ve del todo claro en el primer escaneo, espero que no te importe, un abrazo.

http://elcomentario.tv/reggio/

Y BFDS, Mari Trini

Miquel dijo...

Mí niña. No te rías...¡¡¡he intentado poner tu página en rayita...¡¡¡que si quieres arroz Catalina ¡¡¡..jajajajaja...casi lo borro todo ...Pero ya verás cuando venga mí vecino de quince años que vive arriba ¡¡¡ me lo explica todo...todo...todo ¡¡¡¡ Salut y gracias¡

Mª Trinidad dijo...

No me río Miquel, cuando me enseñó mi hijo, tuve que hacerlo varias veces con él al lado, y me encantó, porque cuando ves la utilidad que tiene lo encuentras fantástico, tú, que eres mi maestro y primer seguidor, sabrás por post antiguos que yo ponía todo el enlace largo y feo, porque no sabía hacerlo de otra manera, y eso en la academia de Informática, no me lo enseñaron...Así que seguro que ese joven de 15 años te ayuda y lo aprendes, la gente joven coge todas estas cosas al vuelo, son de esta generación y saben de todo...
Y lo único que te digo es que te lo dije por el "emilio" privado, y tú me respondes públicamente, ya se que no te importa en el momento que lo has hecho, pero te digo con cariño, que no veas la de cosas que tenemos que aprender, al menos yo voy aprendiendo sobre la marcha, en Barcelonasfera, lo digo:


Las mentiras y verdades de la vida
Bloc personal de una barcelonesa de 58 años novel en esto de la informática, vivencias, viajes, fotos antiguas, visitas por Barcelona, música, películas.


Un abrazo y gracias siempre.
Mari Trini

Puigcarbó dijo...

un gran varon y un prohombre de pro, como debe de ser. Ah! y un patriota