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martes, 20 de noviembre de 2012

Fragmentos de una historia que me pertecece. Y VII


   El invierno del sesenta y dos fue duro.

   El frío nos acorraló, y la nevera de hielo solo se utilizó como pequeño armario para acondicionar las provisiones diarias.

    En las barracas, el aire helado resultaba insoportable, y aunque estaban abrazadas unas a otras, las chapas onduladas del techo hacían fácil que el viento se colara por entre los canalones, por lo que nos veíamos obligados a rellenarlos de papel de diario. Eso impedía que los pájaros pudieran cobijarse en su abrigo.

    O los pájaros, o nosotros.



   Por la noche, solíamos calentar en la lumbre de la cocina de petróleo, un ladrillo. Cuando estaba caliente se envolvía en papel de periódico, y las noticias dormían en tus pies.

   Mí madre cada vez veía menos; el petroleo alumbraba poco y los dineros escaseaban más.

   La Barcelona de aquellas fechas era una ciudad empapelada de “hace falta aprendiz”. No había industria que se preciara, que no tuviera el correspondiente papel colgado de la persiana visible desde el exterior del portal.

   Para ser aprendiz no se exigía en demasía. A partir de los 14 años cumplidos podías empezar a trabajar, pero por si de aquellas no cumplías la edad, con menos y con el permiso paterno, el acta de nacimiento y una revisión médica (el Tríptico ); con esos requisitos, ya podías entrar en la vida de los adultos.

   Consultado con mí madre y, sin darle más importancia que la justa , asintió.

   Firmó por duplicado. Por ella misma y por Antonio, que así empezamos, casi sin darnos cuenta, a nombrar a aquella persona que compartió su vida durante casi trece años conmigo.

   La verdad de una persona comienza por lo que oculta. Y empecé a fabricar mis verdades.

   No era lo mismo ser chabolista de Montjuich que vivir en el Raval, como no lo era ser hijo de soltera que haber tenido un padre muerto en el frente, defendiendo la bandera de quien fuera mí interlocutor.

   Pasé de un padre desaparecido en la campaña de Rusia, al hijo hijo de un fusilado anarquista en el Alto Aragón. En más de una ocasión, las fechas se descuadraban vertiginosamente, pero siempre salía bien parado. En menos de tres meses pasé de ir a buscar agua a la fuente con el botijo, a ser ayudante de un oficial de primera llamado Galindo, maquinista de una impresora plana, y con ello, el complemento de sueldo que acarreaba.

   Hablar poco ayudaba más que explicar mucho, máxime cuando la historia tenía que ser inventada casi cotidianamente.

   Mí madre decía que quien sabía poco y quien sabía mucho sabían callar, pero el que estaba instruido a medias no podía evitar hablar.

   El Sr Miquel era el dueño de la imprenta (amo, se le llamaba), palabra que tampoco entendí con claridad que significaba y, que con el tiempo, empecé a comprender todo el entramado que escondía detrás.

   La imprenta estaba situada en el Eixample derecho.

   Jamás supe si era persona educada o controladora; cada mañana a las ocho menos diez, de pie y en la entrada de la puerta del taller, saludaba con un apretón de manos a todas y cada una de las casi sesenta personas que trabajábamos allí.

   Doscientas sesenta y dos pesetas con vente céntimos a la semana. Cuarenta y ocho horas; partidas de los lunes a los viernes, y seguidas las del sábado.

   Y se cambió la miseria por la pobreza.

   En la calle Hospital, y de la mano de mí madre, me probé unos tejanos largos. Supe que jamás volvería a utilizar los pantalones cortos.

   Un domingo tempranero nos relegó a lo que nosotros ya pensábamos, la última reunión de los cinco. No fue más que un encuentro, pero fue especial. Lejos del Noche y Día y del Can Valero Petit, decidimos juntarnos en la bocana del Mercado del Carmen, frente Aduanas.

   Tuvimos tiempo. Nos sobró para no hacer nada.

   Todos, con excepción de Pata Palo, comprendimos que el camino a un horario de taller era lo mínimo que nos esperaba.

   Pata Palo hacía tiempo que trabajaba a su manera, ayudando a sus padres, pero él era el dueño de su horario, y en su vida anárquica iba consagrada su existencia básica. Todo a lo mínimo.

   Aquellas cuatro cañas, más la Pepsi y las “bravas”, sellaron una relación que perduró más allá de la memoria, pero que en aquel momento no llegamos a comprender.

  Desde entonces, no hemos vuelto a sacarnos los piojos para colocarlos entre los dos pulgares y hacerlos estallar. Y dejamos de cantar las tablas de multiplicar al unisono. Y olvidamos la diana de acertar, apuntando con el canuto del Bic al compañero de delante para hacer diana detrás de la oreja con bolas de papel mascado.

   Y lo que fue peor, se me apropió el tiempo de mí tiempo, para poder ver seguir viendo el plisado de la falda de Azucena, que quizás, y porque era intuitiva, sabía de sobras que nuestros encuentros serían cada vez más cortos.

   El viernes me despedí de la clase. La Sra Amelia, la maestra, lo comprendió sin objeciones, porque tampoco era lo anormal.

   Aquel trazado de tierra que arrancaba desde la parroquia de San Salvador, siempre en pendiente, y por el que pasearlo se hacía en tres minutos, se hizo el trayecto más largo de mí vida.

   La semana entrante sería ya, el principio de un estado diferente.

20 comentarios:

Mª Trinidad dijo...

Miquel, se me ha encogido el alma,estoy llorando y me da mucha pena leer tu infancia, pensando como un hombre y eras un niño.
Tienes todo el derecho a crear tus verdades y mentiras, esa es la vida de cada cuál , y cada uno la lleva a su manera...
No me salen las palabras, de verdad que lo siento.
Eres un gran hombre Sr.Miquel, y puedes estar orgulloso de tu vida y de como la has afrontado, cuando hace tres años, en noviembre del 2009, llegué a tu blog, me encantó desde el principio, luego cuando me diste tantos ánimos, y buenos consejos, que yo hacía, o no caso de ellos, hasta el día de hoy, solamente te digo una cosa, amigo virtual.
Muchas gracias y no cambies nunca.

Galderich dijo...

"O los pájaros, o nosotros".

Tant senzill i tant difícil...

Francesc Puigcarbó dijo...

"Y se cambió la miseria por la pobreza." - Una gran veritat.

els de la última foto sou vosaltres?

Júlia dijo...

Creo que muchas de esas historias nuestras -de los de sesenta y más- deberían leerse en los institutos y escuelas ya que a veces parece que siempre 'haguem menjat en cullera de plata', como decía mi madre.

Quizá todo aquello explica la repelente mentalidad de nuevos ricos consumistas que se ha extendido como una mancha de aceite por encima de nuestra mediocridad actual.

Júlia dijo...

Un libro sobre la guerra civil en las pobres tierras del Ebro, en qué se narran los hechos de la Fatarella se llama así, precisamente 'Misèria contra pobresa'. Lo peor es cuando lo mísero se enfrenta a lo pobre y los ricos se rien.

Miquel dijo...

MTRINIDAD : es una historia de miles de personas...Can Tunis, Somorrostro, Jacinto Alegre, La Cadena, La Perona...Cuando leo a Marsé , me acuerdo...y cuando leo a Candel también...Una abraçada forta ¡¡¡ Salut

GALDERICH : potser les frases curtes són mes contundents .Es diu molt en poc espai..Salut

FRANCESC : un pequeño giro que hace mucho leí a G Morán, lo decía de otra manera, y yo me he aprovechado de algo que me llegó y no sabía como explicarlo, esa es la verdad...Un abrazo...Ahhh ¡¡¡ No no es nostra, la vaig treure d'un programa de barraques de tv3..i quan van posar les de Montjuich, amb la camara en blanc i negre li vaig fer un foto a la tele...em passo el mateix que amb el del funicular, però com estava en moviment ha sortit moguda . Salut

JÚLIA : ¡¡¡ cómo me acuerdo de la iglesia de Sant Salvador, en la subida de Poble Sec...¡¡¡ estoy más que seguro que te acuerdas de aquellas que habían en la subida de las escaleras , pasando el campo de la Sataglia (Poble Sec) y que daban al segundo tramo del funicular, el cortito...del cual no tengo ninguna foto y por lo que parece nadie se acuerda del segundo funicular, el que estaba al otro lado de la carretera y llevaba al parque de atracciones ¡¡¡ Salut

Aris dijo...

que tiempos aquellos! mi abuelo era republicano y decían que había muerto, hasta que apareció en casa cuando murió Franco y me dijeron, mira, tu abuelo a vuelto. Yo tenía nueve años...

Miquel dijo...

Pués si ARIS...tiempos de patatas en los calcetines ¡¡¡¡ Salut

Temujin dijo...

Me imgino que nacerias desnudo, para lo cual es mejor nacer en Barcelona que en Burgos, jejejeje.
En serio, me ha gustado mucho y me recuerda cosas que me contaba mi padre, su primera bici comprada a plazos con la nomina de instalador y algunas cosas más... muy bueno

Júlia dijo...

En la parròquia de Sant Salvador pasé mi primera juventud, me acuerdo bastante de todo, relativo al funicular y su segundo tramo, este libro es interesante, su autor tiene un blog sobre transportes y vino al barrio a hablar del tema:

http://www.vienaeditorial.com/mostrarllibre.asp?ididioma=2&idllibre=796

En el libro, al menos hasta hace poco, se incluía un 'vale' para el teleférico, con lo cual salía barato.

Miquel dijo...

TEMUJIN ; si ostras, es que Burgos es de clima frio...pero seco ( que esa es otra )por cierto, es la séptima parte y, yo que soy anarco en todo, no te puedo decir como encontrar las otras seís ..jajaja ...(que día llevo)...malo de verdad...pero malo...Un abrazo al Papamoscas..salut

JÚLIA : Gracias, me lo copio ¡¡¡.. y te explico : y voy, y abro el correo...y tararí..una carta de la Sr nieta de Perpiñá ( tu amiga)...y con fotos, datos, fechas y firmas de las facturas que el Sr....DOMENECH i MUNTANER le pagaba por sus trabajos......por lo que me veo obligado ha hacer un vuelo por Barcelona con el teleobjetivo de la cámara lista ( si porque a mí me gusta la pequeña y manejable) y poner al día a una persona artista y casi ..casi desconocido...Cuando pongamos en una entrada, o en dos, la valía de este señor...será inenarrable. Gracias por habérmela presentado ( a su bisnieta)...Me ilusiona...Me gusta Barcelona y lo que hay de escondido ...Un beso grande...gracias ¡¡¡¡

enletrasarte (omar) dijo...

me acongojó, me conviertió en más amigo tuyo
un abrazo

pericogranollers dijo...

jejejejejeje.........el viejo amigo miquel intentando enternecernos......................joder y lo peor es que lo consigue,un abrazo amigo

Miquel dijo...

Uff OMAR.... Eso es lo que pasamos todos de una forma u otra hace 45 años...y lo que es mejor, como no conocíamos otra cosa, no lo deseabamos...salut

jejeje PERICO : Mí pequeño...como en todo, solo se adereza con un pelín de sal...un abrazo..te me cuidas..salut

Júlia dijo...

Miguel, te mando un email sobre el tema y sobre una demanda sin compromiso ninguno, me encanta que investigues sobre esos talleres.

Júlia dijo...

Aquí tienes el blog del autor del libro de los funiculares, es un chico muy amable, vino a dar una charla a la biblio:

http://eltranvia48.blogspot.com.es/

Miquel dijo...

Ok gracies JÜLIA ¡

c.e.t.i.n.a. dijo...

Gràcies per aquest viatge en el temps, mestre. Una abraçada

Miquel dijo...

Salut CETINA ¡

Neus. La meva Barcelona. dijo...

Com la resta de de "fragmentos" impresionant.
Un petó molt gran.