Nada de lo que ha estado una vez conmigo me abandona.
(Juan Eduardo Cirlot)

lunes, 15 de octubre de 2012

Fragmentos de una historia que me pertenece ( IV)


CAPITULO IV


     Los días no siempre amanecían igual. El viento no era más que un fabricador de problemas. El sol, la sombra, la lluvia, e incluso las nubes bajas , no eran tan agobiadoras como el viento. El viento presentaba dilemas que otros elementos eran incapaces de determinar.

     La uralita se conformó como un invento sin parangón en la primera década del 60. Antes, todo era chapado de lata ondulado. Nada de que quejarse, porque al final de cuentas prolongaba el decorado para no ir al colegio.

    Cuanto más grandes las gotas, mayor ruido en el tejado. Mayor temor.

    Las gotas grandes, las gordas, las que no eran más que globos de romper con la tierra, te daban idea de lo larga y cruenta de la nube. Si el cielo estaba de turbante gris y el viento soplaba hacia el centro, de buena cuenta te podías quedar en casa; si por el contrario soplaba de tierra y se iba hacia el Levante, el signo era pasajero.

    Todos los niños eramos presagiadores por intuición negativa. Lo interesante era saber la forma y la prolongación de la nube.

   No era el colegio el sitio adecuado por nuestra forma de ser. Pero era un imponderable. Había que pronosticar. Y a mayor acierto, mayor conjunción de admiradores.

   Por mí parte solía acertar.

   Mí madre tenía una peculiar forma de alcanzar la verdad temporal. La vivida y la del porvenir inmediato. Desgraciadamente no solía fallar. Basándome en sus predicciones (su tono de voz, su manera de caminar, la curvatura de enhebrar la aguja, la sonrisa aguada ...) hacían que, según sus palabras, supieras si en la semana que te encontrabas, los gorriones se iban a quedar a comer de los restos, o si los encerrados íbamos a ser nosotros.

   Por nosotros ( mí padre y yo ), poco que decir. Solo dejar que hablara.

   Mí padre cuando venía convexo era persona de dialogar. Pero ni mí madre ni yo eramos capaces de llevar la conversación a buen término.

   A mí padre le gustaban dos cosas, a saber : el líquido con grados y el vino aunque fuera sin. A mí madre solo una : que mí padre no se tropezara con lo primero.

   De todos los problemas, como ya he mentado, el causante más temido era el viento. Ni el frío, ni el calor, ni la lluvia (que si los comportaba). El viento.

   Las chabolas no eran más que planchas de chapas unidas de por si. Unas a otras. Sin más. No habían bastidores, ni profundidad base; ni existían fundamentos, ni paredes maestras. Solo eran láminas conjuntando un espacio, uniéndose unas a otras; y a cuanto más delgada, menor soporte, y en consecuencia, más flaco el techo. Y a cuanto más flaco techo techo, más fácil de volar.

   El remedio era poner piedras del tamaño de un cubo encima del tejado.

   Así, nacieron formas arquitectónicas diversas. A Edelmiro, el “ del huerto de la bomba “; se le dio por poner macetas, de tal manera que, desde lejos, y al divisarse por la carretera, su casa parecía más un huerto que un techado. A Edelmiro no se podía ir con ostias. Se quedó manco de la izquierda con una bomba de mano italiana; al parecer, cuando recogía chatarra ayudando a sus padres.

   Las bombas italianas eran de mal presagio. Años después, por el hijo del chatarrero de la calle Aurora tocando Carretas, me enteré de que la que le había sustraído el brazo, era una de las llamadas “Oto”.

   Las “Oto”, eran atractivas; ovaladas, pintadas de rojo en su parte inferior y con una espoleta en forma de cuerda de carraca, hacían que los chiquillos de nuestra edad , al tirar de ella, se quedaran sin dedos en el mejor de los casos.

   Pata Palo me lo advirtió con mucho tiempo de antelación. Estaba bragado en ese tramo, y a él no se le podía ir con bromas. Su nombre no le había venido por una circunstancia inusual, sino por una experiencia similar. Tuvo la fortuna de que le tocara de refilón (de lleno era mortal), y aunque nunca caminó con claridad, se podía dar el lujo de ponerse a correr con los de su edad, que eran los míos, y jamás quedaba el último.

   Mí madre solía tener los ojos rojos. Yo lo achacaba a la lumbre (es lo que decían los del lugar). Las lámparas de petroleo no eran el mejor método para coser.

   Mí padre solía tener las manos largas. (Es lo que decían los del lugar). Las lámparas de petroleo, en este caso, no tenían nada que ver.

   La primera y única vez que fui al cine, lo hice con mí padre y mí madre. Se llamaba  Rex. Al otro lado de la Gran Vía, muy pasado el Paral lel, cerca de la Plaza España . Hubimos de caminar desde Montjuich lo indecible. Pero aquella fue una excursión inolvidable. Fue de las pocas veces que me encontré protegido.

   Nadie sabe la seguridad que da a un niño el estar cogido entre dos manos, y que las dos estén pendientes de uno.

   Pero uno lo entiende a medida que ha pasado el tiempo y lo encuentra a faltar (me refiero al tiempo y los padres) .

    Fue aquella vez en la que empecé a comprender que cuando se está a gusto, el ser humano se olvida de quien no tiene nada.

   Se borraron de mi mente el Grabao, Pata Palo, Mochuelo e incluso ( y eso si que era difícil, Azucena).

    ¡ Estaba con mí padre y mí madre ¡.

   Fue una circunstancia jamás se me volvería a presentar.

   Jamás.

17 comentarios:

Francesc Puigcarbó dijo...

"Fue aquella vez en la que empecé a comprender que cuando se está a gusto, el ser humano se olvida de quien no tiene nada."

És cert, a aquestes vivències ja et vaig dir que els hi hauries de donar forma, sigui de bloc o de novel·la.

Salut

Neus. La meva Barcelona. dijo...

Soy tu fan nº1. El día que publiques tu novela y firmes libros seré la primera de la cola.
Qué infancia más difícil y que valor tienes de ordenar tus pensamientos y sentimientos dándole nombre.
Un petó Miquel i bona setmana!

Miquel dijo...

FRANCESC : L´intento. Vaig formatejant lentamet el disc de la memoria . salut

NEUS : Ni más , ni menos que como todos los de mí generación en aquellas circunstancias. Lo que pasa es que todo se llevaba mas escondido , y además las miserias no se explicaban (como hoy día) a los cuatro vientos. Hay muchos personajes que bailan alrrededor, de mpmento intento centrarme en los que recuerdo con más claridad. Un abrazo. Solo es un boceto...Salut

Josep dijo...

Fue aquella vez en la que empecé a comprender que cuando se está a gusto, el ser humano se olvida de quien no tiene nada." Que gran frase, y cuanta razón. Razón es también lo que sucedia con los problemas de cada familia. Es cierto de que se llevaba mal escondido, porque en realidad muchos lo sabían, y a veces se distorsionaban las cosas a comodidad.

Salut.

Mª Trinidad dijo...

Hola querido Miquel:
Ya de vuelta, estoy todavía allí, me encuentro con estos maravillosos recuerdos tuyos, de verdad no se que decirte, son tan estremecedores que merecen, no un comentario, sino una gran conversación, eso pienso en este momento.
Hilvanas las palabras igual que tu madre hilvanaba el hilo para coserlo y dar forma a la pieza que estaba cosiendo, ya fuese un vestido o un pantalón, muchas miles de puntadas así se dice en costura, con una iluminación solo de una lámpara de petróleo, por eso los tenía rojos.
Un beso Miquel.

Y a NEUS, perdona la fan Nº 1, soy yo por antiguedad y por otras cosas, siento quitarte el puesto, pero yo hace tres largos años lo tengo en propiedad, un petó querida NEUS .

Francis Black dijo...

Veo que todos nos hemos quedado con la misma frase del texto.

Pérez Massó dijo...

Exacto. Ésta ha de pasar a uno de esos libros de frases célebres. De las que perduran siempre.

Miquel dijo...

Me fastidia el escribir dejando moralinas. Pero no puedo evitarlo. Todo me aprieta, todo. Y esta frase solo ha podido ser escrita detrás de lo que se enseña. ¡ A mí también me ha extrañado que saliera algo así de un boceto ¡. Y es, no me pregunten porqué, a donde mi cerebro han hechoe que hicieran llegar la frase.

Un baile., pero con final. Un Beso. Y salut

AMALTEA dijo...

Con esa frase queda dicho lo que somos, mejor que mil tratados sobre la naturaleza humana. Necesitamos un lugar al sol, todos, lo que pasa es que algunos tienen el coraje y la sensibilidad de echar un vistazo a quienes están en la sombra y otros están convencidos de que nadie más cabe en ese trocito de cielo.
Gracias, Miquel, ya ves que nos gusta leerte, recordar un tiempo y una manera de vivir que hoy nos parece remota y casi de ficción. Tiempos duros sobre los que se escribe la historia.

Un abrazo.

Miquel dijo...

AMALTEA : Voy escribiendo más episodios. Cortos como estos. Pero todos reales. La imaginación se alarga hacia lo que la vida hizo corta. La realidad supera la ficción. Uno se bañaba a la semana en una palangana. Así de simple. Pero como yo...TODOS. Aquí no heroes: aqui hay personas de 60 años que se rien de los que ahora hablan de un futuro mejor y un bien inmejorable; mientras dialogan con los de su partido en un BlakPower XZV6 APLE, viajan en un A8 Audi; toman desiciones en una blac berry y se sustentan en una Visa oro pagado de sus impuestos. Que no. Que a estos no les dejo vivir como se lo piensan que es...¡ que la vida es otra cosa ¡...qué lo averigüen...salut

CAROZO dijo...

Ha sido una delicia conocer este bello blog, salgo encantado de él. Seguro que volveré. un saludo

lamarée dijo...

La historia es una y las historias son muchas, por eso creo que enmarcarla en una ciudad y en un año está bien, extrapolarla a hoy es posible siempre que sea eso, una extrapolación, no una traslación simple a todos los que pasan por la calle. Sigo pensando que el IGUAL MAS MENOS es válido que vendría a ser un condicional, IGUAL si tienes MAS tienes MENOS, me estoy acordando de una frase que dice que la incultura es muy cara, igual los de las tarjetas rutilantes deben pagar mucho mas para divertirse menos. Saludos

Jaime dijo...

Solo puedo decirte y es mucho Salut Miquel Salut.

Bruno_1 dijo...

salut!

Miquel dijo...

Salut CAROZO...LAMARËE, MTRINIDAD, JAIME...BRUNO..Salut, gracias por estar..

canela988 dijo...

Hola Miquel, como lectora empedernida que soy, no dejo de aplaudir tu relato ya que has sabido plasmar esos sentimientos que muchos tenemos pero no sabemos expresar con tanta locuacidad bien hilvanada. Mi más sincera felicitación por esa faceta tuya que desconocía y por supuesto, quedo a la espera del siguiente relato….
He disfrutado con su lectura ¡ánimo!
Un cordial saludo

Miquel dijo...

CANELA : Poco a poco iremos recordando los años 60...La semana que viene se nos presenta la tele en la chabola...Curioso...curioso...salut