NO QUEDA NADIE EN ESPAÑA QUE UN BUEN TALÓN NO PUEDA COMPRAR.
( Alfonso Guerra)

miércoles, 3 de octubre de 2012

Fragmentos de una historia que me pertenece ( III )



CAPITULO III

     La persona que calentaba la cama de mí madre fue un superador de fracasos. Intuyo, por lo poco que se, pero fiable, que fracasó como hijo. Lo hizo como marido, dejó mujer y cuatro hijas allende los mares; lo rubricó como militar ( fue un desertor) y lo materializó como padre (doy fe).

     Mí madre no; mí madre solo los coleccionaba. Los iba alineando en su memoria hasta que hacía una carpeta lo suficientemente grande como para cerrarla, pero no olvidaba.

    Su colección quedó marcada por el números de arrugas en la cara y en el corazón, las primeras eran visibles, las segundas solo se podían distinguir por el tono de voz.

    Jamás pude saber a quien me parecí más, si a mí padre o a mí madre, porque entre los dos sumaban tal cantidad de reveses que yo, en más de una ocasión, me creí parte de ellos.

    También intentaba olvidar, pero a mí manera. El grupo con el que compartía la vida, El Grabao, Pata  Palo, El Mochuelo y Azucena, tenían las mismas cosas en común que yo : un hogar inestable y una vida quebrada. Pero en aquellos tiempos ni nos dábamos cuenta, ni era tan importante, porque lo importante era el buscarse la vida. Uno no siempre se podía dar uno el lujo de cenar caliente.

    A veces, bajábamos desde Montjuich por Margarit, enfilábamos por el Paral lel e íbamos a desembocar a la bodega Borrell, al otro lado de la avenida. Aquella zona estaba llena de cervecerías, la Moritz, la Bohemia, El Teatro Español y la misma bodega confrontaban un lugar de paso y de ambiente que no teníamos montaña arriba. La Borrell nos gustaba. No ponían peros y siempre que llevaras los 50 céntimos de la jarra, te la ponían sin pestañear.

   Aquello nos hacía fuertes, pero los dedos de los pies fuera de los zapatos nos volvían a poner en nuestro sitio.

   En una ocasión, al Grabao se le despegó la suela; aquello era una mala señal, porque se sabía que una vez cruzada la puerta de casa, dependías del humor de los padres para aceptar la noticia. La fortuna hizo que en la bodega hubiera un electricista y, que con cinta aislante, diera tantas vueltas al zapato y a su suela, que esta quedó por tiempo formando parte del distintivo del Grabao. Todo acabó cuando en un alarde de valentía, el Grabao les comentó (a sus padres, se entiende), el percance. Tiempo después, y dicho por su hermana Azucena, supimos que los zapatos que llevaba los habían comprado en los encantes de Las Glorias, que eran de segunda mano, en este caso de segundo pie, y que estaba prohibido mentarle absolutamente nada sobre los susodichos. Ya les comenté que al Grabao había que irle con tiento.

   El Mochuelo era una persona indefinida. Solía tener miedo de todo, y sin embargo se enfrentaba a las acciones más inverosímiles como el primero. Una vez, frente al campo de fútbol del Pueblo Seco, nos metimos por un túnel que, por lo que nos habían dicho, era un pasador de cuando la guerra civil. Ni el Grabao, ni el Pata Palo, ni la Azucena, ni yo, tuvimos coraje para ir abriendo el camino.

   Fue El Mochuelo el adelantado.

   Armado con un carburo y una caja de mistos, fuimos recorriendo la galería hasta llegar a vislumbrar las vías del metro de la Plaza España. He de decir que yo iba el último, cogido de la mano de Azucena, y llevando cuidado de que su hermano, el Grabao, segundo en la fila, no se percatase.

   De aquella excursión guardo recuerdos y, aunque uno no sea dueño de sus pensamientos, siempre que lo deseo, me hacen compañía.

21 comentarios:

bar.cel.ona.uta dijo...

Sempre és un plaer llegir aquests comentaris de la teva vida Miquel

MuCha dijo...

que placer es leerte
y leer la intensidad de tus letras

Mª Trinidad dijo...

Me has hecho llorar Miquel.
Bondía y un millon de gracias por compartir tu vida con nosotros, es genial.
Un beso.

Francesc Puigcarbó dijo...

M'has recordat Candel, Miquel,només et faltaba per amic el gruïca.

Miquel dijo...

bar.cel.ona.uta : petits fragments de les barraques ¡¡ salut

MuCha : Los recuerdos se amontonan y salen a tropel ¡¡¡ Un abrazo y salut

MTRINIDAD : gracias por la foto, me ha venido al pelo ¡¡ Bon día. salut

FRANCESC : és que tot gira en torn de la miseria, aquesta es la paraula mágica . salut

Júlia dijo...

Si el toro del Borrell hablase...

Francesc Cornadó dijo...

Magnífico Miquel. Aquello fueron años de penalidades, hubo hambre y dolor. Mis recuerdos me dibujan unas calles del Poble Nou con un aire enrarecido por el humo de las fábricas, con sirenas que sonaban marcando el horario de cada turno de trabajo y los domingos nos acercábamos al Paralelo, Marqués de Duero entonces. Entiendo perfectamente tus recuerdos, siento aquellas miserias que nos tocó superar.
Un fuerte abrazo.
Salud
Francesc Cornadó

Pérez Massó dijo...

Cuántos recuerdos... y de lo más sentidos. Para escribir un buen libro.

Miquel dijo...

JÚLIA : eso, si hablase ¡¡¡ salut

FCORNADÓ : que curioso es todo, uno se acuerda de lo que hizo hace 50 años, cuando nos es imposible hacerlo con lo que cenamos ayer... Salut

PÉREZ MASSÓ : solo son recuerdos, menos mal que aún tenemos capacidad para el stop. A veces tampoco nos son tan válidos. salut

Temujin dijo...

Yo he empleado carburo para las cuevas, una vez nos revento uno y casi tenemos una desgracia... Excelente relato, si me permites, volveré a releerlo...Plas, plas, plas..
A gastar poco que viene lamerkell..

Miquel dijo...

TEMUJIN : hay la parte primera y la segunda, con el mismo título, pero no me preguntes por donde andan; los carburos no tienen buena historia, recuerdo una vez cuando nos quedamos sin agua,,,ya te explicaré. Salut

Josep dijo...

Hay aventuras compartidas, Miquel. "Els encans" para que nos dieran los rodamientos que ya no podian vender, cruzando el campamento de gitanos húngaros o cruzar el cementerio de Poble Nou saltando las tapias para ir hasta el mar porque por la puerta no nos dejaban pasar. Miquel, de verdad que leerte es un placer.

Salut.

Neus. La meva Barcelona. dijo...

M'encata llegir aquests relats tan personals. Si treus el llibre jo el compro!
Un petó Miquel i gràcies per compartir.

Omar de enletrasarte y masletrasarte dijo...

aún cuando semejantes 'prendas' me duelen carne adentro, tu relato es una joya cuando de existencia se habla,
la villa del señor no es un parque de diversiones
.
salut amic

AMALTEA dijo...

Pura vida. Qué buen relato y cuánta autenticidad hay en lo que escribes.

Miquel dijo...

Salut JOSEP..
Un abrazo, NEUS...

Recuerdos OMAR...
AMALTEA, es la Barcelona de 1960, más menos...salut


lamarée dijo...

Me quedo con la última frase, Barcelona de 1960, más menos, igual podría ser el título de la peli.

Francis Black dijo...

Eres el mejor escritor a bocajarro, a la mayoría escribir así les cuesta mil correcciones y pruebas.

Xavi dijo...

Miquel...otra cerveza o café contigo sería un agradable placer. Cuando quieras!!! Abrazos fuertes!

Miquel dijo...

LAMARÉE : al igual...al igual...un abrazo, gracias

FRANCIS : aprendiz, solo aprendiz. Copio, porque no se escribir. Me influencian, porque no tengo personalidad, pero nadie puede decir que las historias son inventadas, porque esas, esas si, que son mías. Un abrazo.

XAVI : yo te invito a la cerveza, y déjame con un chupo de guisky, a mí edad ya me puedo dar el lujo. Ahora tod, y sin quererlo, me va fluyendo. Esto no debe de ser bueno, dicen que en los estertores uno se acuerda de la niñez ¡¡¡ Salut y avísame cuando lo creas menester. estoy a tu disposición ¡ salut

lamarée dijo...

ja,ja,ja...más, menos, igual¡¡¡