El primer ferrocarril que conectó El Prat de Llobregat con Barcelona se inauguró el 29 de diciembre de 1881.
Para la inauguración de esa línea, se utilizaron locomotoras de vapor de fabricación estadounidense, algo muy poco habitual en la época en España, donde lo normal era importarlas de Inglaterra, Francia o Bélgica.
La máquina concreta que encabezaba el convoy del viaje inaugural del 29 de diciembre de 1881 fue bautizada con el nombre de "Gumá", en honor a Francesc Gumà i Ferran, el indiano y empresario que impulsó y financió el proyecto.
Estas son las características clave de aquella máquina y sus "hermanas" de línea:
Origen americano: Francesc Gumà había vivido en Cuba (entonces colonia española), donde quedó prendado de la eficiencia y el diseño del material ferroviario de EE. UU. Por ello, compró un lote inicial de 9 locomotoras a la prestigiosa fábrica Rogers Locomotive & Machine Works, ubicada en Paterson, Nueva Jersey.
El apodo: Popularmente, a estas locomotoras americanas se las empezó a conocer en Cataluña como las "Carolinas".
Estilo inconfundible: Estéticamente llamaban mucho la atención porque tenían el clásico diseño de las películas del Lejano Oeste: contaban con grandes chimeneas preparadas para atrapar chispas, un gran faro frontal y un "apartavacas" o cuñas en la parte delantera.
Aquella locomotora "Gumá" abriendo paso por las vías de El Prat marcó el inicio de la modernización de toda la comarca del Baix Llobregat.
En aquel viaje inaugural, el precio de un billete sencillo de El Prat a Barcelona variaba según la "clase" en la que decidieras viajar, un sistema estándar en la época:
1ª Clase: 1 peseta con 15 céntimos (aproximadamente 4,60 reales) — para los asientos más cómodos y techados.
2ª Clase: 85 céntimos de peseta (aproximadamente 3,40 reales).
3ª Clase: 55 céntimos de peseta (aproximadamente 2,20 reales) — la opción más económica, orientada a los trabajadores y agricultores que llevaban sus productos a los mercados de Barcelona.
En 1881, una peseta era una cantidad de dinero respetable para las clases populares (un jornalero del campo solía ganar entre 1,50 y 2,50 pesetas al día). Ir en tercera clase costaba aproximadamente un cuarto del sueldo de un día de trabajo.

Poner en marcha una operación como esta del señor Gumà es una auténtica aventura -esto si que es emprendeduría- aplaudo estas iniciativas, esto es lo que hace progresar la sociedad y la economía,
ResponderEliminarSalud,
Pienso que debía tener una visión de futuro que sólo lo tienen quienes ven más allá, FRANCESC CORNADÓ.
EliminarLas iniciativas privadas hacen fuerte a un país, permiten que este se levante, de trabajo y los ciudadanos prosperen.
Salut ¡
Intento imaginar l'impacte visual i emocional de la gent en veure per primera vegada una locomotora, i em costa, si les locomotores ens fascinen encara a nosaltres, per a ells devia ser com anar a la Lluna o l'aparició del primer automòbil.
ResponderEliminarSalut
Massa, massa, la gent hauria d'estar esbalaïda, i m'imagino aquestes màquines amb els fums i els sorolls donant una mica d'ensurt al personal.
EliminarSalut, FRANCESc
Hoy habla la prensa de ese proyecto que quiere unir Girona-Lleida, sin pasar por Barcelona, pero con un ramal Igualada-La Sagrera. Yo, ya no lo veré. Con su pan se lo coman, mientras Rodalies hecho una mierda.
ResponderEliminarBarcelona quiere ser el ombligo del mundo, y eso no funciona así, RICARD. De entrada en Girona hay un aeropuerto infrautilizado, con una linea de tren que parece un metro, de lo bien que va, y que tarda nada más que una hora entre el centro de Girona y el de Barcelona (Sants), pero en Barna se lo quieren comer todo, de la misma manera que Terragona también está fuera del círculo, cuando su puerto tiene mas movimiento industrial que el de aquí.
EliminarDe Rodalies ni hablar, ahora lo raro es el día que funciona con normalidad, (no va de broma) y lo "anormal" se nos ha vuelto "normal" y todo lo aceptamos.
Gracias por la información y la anécdota.
ResponderEliminarSon curiosidades de estar por casa pero que vale la pena recordar, Fackel.
EliminarBuen dia
Mira si soy viejo, que en uno de mis múltiples viajes de Córdoba a Barcelona, lo hice en un vagón jardinera. El último con el espacio final a cielo abierto. Además hablando con un chica.
ResponderEliminarCon la zona freatica de el Prat, costaría dinero su construccion
Saludos
Esos no los recuerdo, pero si recuerdo que la linea Barcelona /Vilanova, o sea esta misma, que paraba en Sitges, allá por el 1968, sólo tenía 10 viejes, uno cada hora, de ida y otros 10 de vuelta y eran de máquinas de vapor.
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