La dictadura invisible y la respuesta ácrata: Onfray, Orwell y la anatomía del control
Michel Onfray es un filósofo francés de marcado pensamiento ácrata, autodefinido como libertario, anarquista, ateo, comunitarista y hedonista. En su obra Teoría de la Dictadura, (libro que he recogido de la Red de Bibliotecas, insisto), Onfray aborda el pensamiento político desde una matriz profundamente antiautoritaria, situando a George Orwell a la altura de clásicos del poder como Maquiavelo, Hobbes o Rousseau, pero desde una perspectiva opuesta: la de desenmascarar los mecanismos de la dominación para restituir la autonomía del individuo.
El texto propone una relectura ácrata de 1984, la célebre distopía publicada por Orwell en 1949. Más allá de la ciencia ficción, la obra se revela como un mapa analítico sobre cómo el Estado y las estructuras de poder sofocan la libertad individual y colectiva. Para la visión ácrata, la dictadura no es únicamente una forma de gobierno violenta u ostentosa, sino cualquier sistema organizativo centralizado que someta la conciencia y anule la autogestión de las vidas.
Onfray identifica siete ejes tácticos mediante los cuales el poder se perfecciona para anular el pensamiento libre:
Destruir la libertad: Mediante la vigilancia perpetua, la anulación de la privacidad, la eliminación de los espacios de soledad, la obligatoriedad de la cohesión colectiva impuesta, la uniformización de la opinión y la estigmatización del disidente que piensa por sí mismo.
Empobrecer la lengua: Reduciendo el lenguaje a una "neolengua", promoviendo el doble sentido, destruyendo términos de significado profundo, devaluando la expresión escrita y eliminando los referentes clásicos para imposibilitar la formulación de ideas críticas o rebeldes.
Abolir la verdad: Sustituyendo el juicio libre por dogmas e ideologías oficiales, instrumentalizando los medios de comunicación, propagando desinformación y fabricando una "realidad" a medida del poder.
Suprimir la historia: Borrando el pasado, reescribiendo los hechos según los intereses de la autoridad de turno, industrializando la cultura y destruyendo los libros para despojar al individuo de su memoria histórica y su capacidad de aprendizaje autónomo.
Negar la naturaleza: Mecanizando los ritmos de la vida, frustrando la dimensión libre de la afectividad, mercantilizando la existencia y reduciendo lo humano a mero componente biológico gobernable.
Propagar el odio: Creando enemigos externos para cohesionar al rebaño, fomentando conflictos y etiquetando como "patología" o "locura" todo pensamiento crítico que rechace el orden establecido.
Aspirar al Imperio: Formateando a las nuevas generaciones a través del adoctrinamiento, absorbiendo la oposición ficticia, gobernando mediante élites tecnocráticas y vendiendo el progreso técnico como un sometimiento voluntario.
PD: Al observar el mapa contemporáneo —la omnipresencia tecnológica, la manipulación mediática, el empobrecimiento de la oratoria y el consenso forzado bajo el dogma de lo "políticamente correcto"—, la crítica ácrata cobra una vigencia devastadora. El régimen perfecto no requiere la figura de un tirano visible; se sostiene mediante una red invisible de coerción, donde el propio ciudadano se convierte en guardián del sistema que lo aliena.
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"La credulitat dels homes sobrepassa l'imaginable. El seu desig de no veure la realitat, les seves ànsies d'un espectacle alegre, tot i que provingui la més absoluta de les ficcions, i la seva voluntat de ceguesa no tenen límits". Escrivia Onfray en la seva Filosofia ferotge..
ResponderEliminarGràcies per la recomanació bibliotecària.
Salut.
És molt bo, de veritat, no té desperdici
ResponderEliminarSalut
Yo creo que la sociedad acepta que la domine el poder porque acepta el poder de una persona sobre otra. Si a nivel personal aceptas que el hombre ejerza poder sobre la mujer o el rico sobre el pobre, estarás preparado para aceptar cualquier otro poder.
ResponderEliminarSENIOR CITIZEN : El argumento que nos planteas asume una causalidad directa: si aceptas A (dominación personal), aceptarás B (dominación estatal), pero pienso que un ciudadano puede rechazar frontalmente el poder del Estado, (los ácratas, por ejemplo), la policía o los impuestos (un perfil fuertemente libertario o anarquista) y, al mismo tiempo, reproducir dinámicas machistas o clasistas en su hogar. Recuerdo que Enrique Lister decía que él era comunista de cintura para abajo.
EliminarCreo que entre la dominación personal y la del poder político la cosa no es tan lineal .
Un saludo caluroso, que esto está que arde ¡
Entonces, es que ese perfil libertario es falso, puro postureo. Que eso abunda en todos los perfiles. Estoy harta de ver personas que se creen de la izquierda más extrema y en cuanto están en juego sus intereses, te sueltan un discurso de derechas que ni el de Vox.
EliminarPor suerte, tenemos pensadores que guían al rebaño de ovejas que somos... ¿Pero es eso suficiente?
ResponderEliminarNo, no es suficiente, PHILFFF porque en el fondo lo que ocurre es que nos asalta el miedo. Todos tenemos miedo de algo, incluso de perder lo poco que tenemos.
EliminarEl problema deviene cuando por ese miedo también se pierde la dignidad.
Hoy, en este momento, vemos a que a la Sra Laura Borras, se le han apañado la pena de 4 años 6 meses y un día, a dos años, el caso es que Borràs estuvo beneficiando a un amigo suyo con contratos de la entidad que dirigía y para evitar tener que sacarlos a concurso los troceó. Los Mossos d’Esquadra se enteraron de los hechos porque esta persona traficaba con drogas y en una operación contra él aparecieron correos electrónicos con Borràs.
¿Qué nombre le podemos poner a este caso? , y, ¿seguiremos votando a ese partido, el de la Sra Borrás como si no hubiera pasado nada?, y más ¿Porqué se le indultan esos dos años, a cambio de qué? (todos sabemos que es a cambio de votos en los escaños) pero eso nos induce a pensar en la dictadura "marrón", o sea, la que puede perdonar un latrocinio a cambio de favores.
Un abrazo y gracias por estar
Todo un visionario. Un beso
ResponderEliminarSin duda ninguna; marchamos hacia una "dictadura democrática".
EliminarOtro para ti ¡
Dices desde una postura opuesta a Orwell, Maquiavelo,... Yo creo que todos los puntos que expone están muy claros en 1984, y también pienso que esa obra nos pone en alerta, que no es que sea una guía para llegar a un cierto modelo de poder sino una puesta de atención de que las cosas se están desarrollando así.
ResponderEliminarCuando lo leí, no sabía que se basaba en el funcionamiento de la dictadura soviética "del momento" y yo lo interpreté en clave de cualquier forma de poder, religioso, militar e incluso el de las democracias modernas, que viene a utlizar los mismo mecanismos.
podi-.
Sí, cierto , es aproximativo, desde luego, pero se puede aceptar en clave de cualquier forma de poder, porque este siempre, si viene de "arriba", es fáctico".
EliminarUn saludo PODI
Jolines! Esos siete ejes tácticos son tan actuales, que parecen el índice de contenidos de las telenoticias de estos tiempos.
ResponderEliminarEs que es muy actual y siempre ves algo de ellos en algún partido "del momento", NOXEUS.
EliminarI found this post very thought-provoking because it brings up questions that have been debated for generations: how much power should governments, institutions, and technology have over individual freedom. I think one of the most interesting points is the discussion about language and history because the way we communicate and the way we remember the past can greatly influence how we understand the world around us. Orwell’s 1984 remains relevant because many readers continue to find connections between its themes and modern society, even though people may interpret those connections differently. Posts like this are valuable because they encourage us to question ideas rather than simply accept them. I recently shared a new post on my blog, and I would love for you to visit when you have some time and share your thoughts.
ResponderEliminarGracias, Así lo haré, MELODY JACOB. Pero te recuerdo que es sólo una opinión personal, y que en muchas ocasiones voy desencaminado.
EliminarEsto es , en cierta manera, como
ResponderEliminarcuando apareció Terminator, en
concreto,en el año 1984 (ojo) en
la que se habla, de la lucha del
hombre contra las maquinas,
porque estás se rebelan en
contra nuestra, la IA, es lo más
cercano a eso ahora... en el
apartado "empobrecer la lengua"
lo vemos ,con esa estupidez del
lenguaje inclusivo, sin respetar lo
que dice la RAE, en el apartado,
"propagar el odio", lo vemos
también, las redes sociales,se
encargan ampliamente de eso,
en qué apartado irían los
tertulianos de la tele?, esos que
se creen que se las saben todas,
Bon soir Philfff , que tal?, good
morning Melody, I agree with
you, of course, saludo.
No sé cuándo, pero me leeré ese libro, sin duda. Me interesa ese resumen —que, en algunos aspectos, recuerda vagamente a los 11 principios de Goebbels—, pero estos días estoy intentando desintoxicarme de esas cosas. Sin embargo, no lo acabo de conseguir; a ver si en la "exisla mágica"... Permíteme, apreciado Miquel", que escriba en tu casa, antes de volver a irme, unas escuetas opiniones, muy casolanas y quizá desencaminadas, sobre la actualidad que sólo suelo expresar en mis homilías.
ResponderEliminarPoner el telediario es un horror, no sólo por los incendios, que también. Ayer me fue duro de tragar el alabancioso speech de nuestro presidente, al mejor modo venezolano.
1) Achaca todo eso a la falta de un "Pacto de Estado contra el Cambio Climático" (no digo que no sea necesario, ojo), eludiendo de este modo cualquier tipo de responsabilidad y "encolomándola" toda a la derecha.
2) Califica al Poder Judicial como una institución instrumentalizada al servicio de la ultraderecha. Sea o no así, eso nunca debería decirlo el presidente del Poder Ejecutivo, un tipo que se salta a la torera al Poder Legislativo, gobernando vía decreto, lo que no deja de ser una forma de dictadura light. Quizá lo hace para para presionar a los jueces y, si surgen sentencias condenatorias, poder achacarlas a la oleada ultra que nos invade y no a la culpabilidad de los interfectos y de quienes los indujeron. No lo sé, porque no soy politólogo ni tertuliano.
3) Tampoco me parece bien que justifique las maniobras de ZP o del inspirado autor de La danza de las chirimoyas o de la esposa (de la que está "profundamente enamorado"), para obtener chollos que no alcanzarían si no fueran familiares o allegados al presidente del gobierno de España. Y nos presenta todo eso como algo normal, ya que son personas preparadas, que saben idiomas y ¡muy trabajadoras! (aunque cobren sin ir a trabajar). Se nos expone como perfectamente aceptable algo que no lo es, y yo lo encuentro improcedente por parte de quien ostenta el poder; eso es muy contaminante para la democracia, en mi opinión.
A ver si tengo tiempo estos días, antes de partir a la susodicha "exisla mágica" (Ibiza), y cuelgo algo en "mi casa" sobre mi descansada vida de gandul redomado en Albacete y sobre la exposición Chez Matisse de CaixaForum.
Un abrazo XXL