MATO EL TIEMPO Y ÉL ME MATA A MÍ; QUE BIEN SE VIVE ENTRE ASESINOS. (Ciorán)

jueves, 21 de mayo de 2026

Barracas en la montaña de Montjuic. Década de 1960

El bar El Payés (o Can Payés, o Casa Payés) estaba situado en el poblado de Las Banderas. Era parada obligada  para muchos de los pobladores  de la zona. Allí se tomaba el primer carajillo de la mañana; allí la última barrexa de la noche.

El poblado lo componían  personas emigradas de otros puntos del país, todas en busca de una vida mejor.  Detrás dejaban el cortijo y la voz del capataz, las amenazas del casero, las brusquedades del mayoral, y en el menor de los casos, las miradas nada agradables, si de mujeres se trataba, del manijero. 

A las seis de la mañana aquello ya era un hervidero; hombres, mujeres, y algún que otro niño en edad escolar, bajaban montaña abajo a coger el tranvía en el Para lel, o el metro en Plaza España para dirigirse a su puesto de trabajo. Allí los niños dejaban de ser niños cumplidos los trece años y con el "Triptico" bajo el brazo iban en busca de los letreros que no faltaban pegados en la persiana de los talleres: "Hace falta aprendiz de 3ª ". Muchos, al volver con éxito de aquella aventura se tomaban su primer "Sol y sombra" en el alfeizar de la ventana que hacía las veces de barra.

Era su estreno en el mundo de los adultos.

Foto. Autor desconocido . Can Payés. Poblado de Les Banderes. ¿1960?


Can Valero Zona alta, entre el Estadio y el Castillo. Detrás del actual Palau Sant Jordi.

Can Valero Petit Ladera sur, hacia el cementerio. Cerca del Camí de la Foixarda y Jardines de Brossa.

Las Banderes Vertiente suroeste. Entre el Estadio y el Cementerio de Montjuïc.

Tres Pins Zona noreste de la montaña. Cerca de la Fundación Joan Miró y el Poble Espanyol.

El Morrot Acantilado sobre el puerto. Bajo el Faro de Montjuïc, mirando al mar.

La Vinya Ladera que baja hacia los barrios de Sants. Zona de la actual calle Mare de Déu de Port.

Los Damunt Cerca de Miramar. Ladera que baja hacia el Poble Sec.

Miramar En la parte superior. Detrás de los antiguos estudios de TVE

 Maricel Entre el poblado de Miramar y Tres Pins

Sobre La Fossa, Núcleo de barracas descolgado del abigarramiento del resto de la montaña de Montjuic, como su nombre indica cerca de lo que era la Fosa Común.

Bajo Piscina Al lado de la antigua piscina Picornell, mirando Poble Sec


Dos tipos de tipología de barracas que se daban en Montjuic. No es ciencia exacta, ni había una similitud, pero es lo más aproximado.

44 comentarios:

  1. Nostalgia de temps era temps, m`has recordat caminito de la Obra, de Serrat, i al Gruica de Candel. Per cert ahir vaig veure una auténtica mobylette. de les d'antes de color taronja suau.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hi ha fotos que em porten fins a l'època i començo a somiar despert.
      La foto de les dones comportant galledes d'aigua (eren de metall en aquella època, és tot un poema).
      Una Mobylette que boniques i que bones que van sortir.

      Eliminar
  2. La foto y el escrito me han recordado cuando de niño mi padre me llevaba con él a tomarse una cervecita (yo, una gaseosa) al Bar Manolo, que estaba (y aún está y sin cambiar de estética) en la parte alta de Girona, el ahora barrio y entonces descampado que llamamos "Las Pedreras" pues allí cerca estaba la cantera de donde se extrajeron durante varios siglos las piedras con que se construyó la catedral.
    Aquello, poco después, se fue poblando de casas de lujo y ahora se considera un lugar privilegiado alejado de la humedad de la parte baja de la ciudad. Pero el Bar Manolo, sigue allí y su parra frente a su puerta, ahora ha sido sustituida por un tejado y que da sombra a dos mesas. Bueno... las neveras ya no son de hielo y ahora se llama, por aquello de la normalización lingüstica de los cojones, La Taberna de l'Angel.
    Salud y pelas!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Dicen que recordar es volver a vivir, RICARD; no lo sé. Sé que los recuerdos llevan a la nostalgia y, en no pocas ocasiones, a la tristeza. Pero debemos estar contentos por estar aquí, poder hablar de ello y rememorar aquella época.
      La próxima vez que vaya a Girona, hay una exposición en ciernes que no me la quiero perder, iré a dar una vuelta por la zona.
      Salut i pelas ¡

      Eliminar
  3. Respuestas
    1. Pues a veces te vuelves loco para comer, y veo que aquello es un buen lugar, no está lejos del centro (me gusta caminar) y además tiene un menú realmente competitivo.
      Me gusta.
      Gracias.

      Eliminar
  4. Tiempos difíciles, emulando a Charles Dickens. Precariedades mediante, esos niños se hacían adultos antes de tiempo (tú lo sabes bien). Desde esas barracas y otros poblados humildes, salía al amanecer, y antes, la mano de obra (oriunda de tantos lugares de España) que convirtió a Barcelona en la ciudad pujante que conocemos.
    Abrazo, Miquel

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sí, fueron complejos, PACO CASTILLO, pero de todo se sale si hay voluntad.
      Barcelona es lo que es gracias a las personas que vinieron a trabajar desde todos los lugares de España, de eso no hay que dudar. Si extrapolamos a la actualidad, esto sería insostenible sino fuera por la mano de obra extrajera.
      Un abrazo fuerte y el agradecimiento de saber que siempre estás ahí.

      Eliminar
  5. Una realidad terrible. bajar de la montaña, encontrar trabajo, conseguir un distrito postal significaba pasar de la miseria a la pobreza. ¡Qué bien lo relatas en tu libro "Las sombras se equivocaron de dueño"!
    Un fuerte abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Cuando observo fotos como las que he puesto todo se me rebobina. No quiero dejar de olvidar, pero tampoco vivir de aquello. Fue lo que fue, amic Francesc Cornadó, y doy gracias porque mi hijo no tuviera que pasar por no saber donde defecar, ni carecer de ducha, ni encontrar a faltar el agua caliente a las seis de la mañana en un día de invierno...Ah, y contar con la alacena llena.
      Un abrazote y gracias siempre por el tiempo que me has dedicado, sabes que sin ti no hubiera habido libro.
      PD: ¡Qué tiempo verbal tan hermoso!: "hubiera habido"

      Eliminar
    2. Cuando te leí el libro, quedé realmente impresionado.
      Y luego, de alguna manera, la ciudad debió permitir un milagro y muchos de aquellos que allí vivieron prosperaron al menos a un punto en que nadie identificaría su origen. Hoy en día, todo parece que si en Barcelona estás en modo "miseria", va a ser un modo duradero.

      podi-.

      podi-.

      Eliminar
    3. Hubo, mi estimado PODI, un momento ¿cuál, no lo sé?, en que de una forma u otra la gente se cansaba de vivir en esas condiciones ¡habían venido para una vida mejor¡, y pienso que el tener hijos y ver ese futuro allí les movía a cambiar. Pero cambiar era tan complejo como ahora, por eso y de ahí que también, al igual que sucede ahora, los matrimonios se fueran a vivir a pisos compartidos. Sé por mi madre, La Pepita, que en la calle Carretas , en el nº1, y en el primer piso , vivían dos matrimonios, cada uno con dos hijos, y compartían comuna (había agua de depósito). Las personas marchaban, eran sustituidas por los que venían, (trenes enteros desde Andalucía, Galicia y Murcia), y aquellas que marchaban buscana cuatro paredes y un techo de "obra", de ladrillo.
      Posteriormente se hicieron las viviendas "sociales", tipo Onesimo Redondo, de no más de 40m2 , sin balcón y con lavadero comunitario (aún hoy existen en Hospitalet y en Verdun).
      En fin, agradecerte tu testimonio sobre tu madre en la otra entrada y darte las gracias por haberte leído el libro.
      Un abrazo sentido.
      Miquel

      Eliminar
  6. Dicen que una imagen vale más que mil palabras y es lo que me ha pasado a mí con esta foto de las dos mujeres llevando cubos de agua y al fondo Casa Payés. Me he quedado fascinado y me he hecho cargo de lo que debió ser aquello que tantas veces has contado y a lo que vuelves magnéticamente como si te hubiera marcado tan profundamente que no te queda sino retornar a aquel tiempo, a aquellas barracas, a tu vida de niño... Un tiempo en que no había mucho lapso para ser niño y que a los trece o catorce años, había que buscarse trabajo de aprendiz. Un tiempo para saber que estuvo allí. Yo vivía en Zaragoza, como sabes, pero la precariedad de entonces nos afectaba a todos y de una forma y otra, no queremos olvidar. Son años tan marcados en mi biografía que he vuelto una y mil veces a aquello. No sé si en los niños de ahora, cuidados entre algodones, tendrán los recuredos la forma prodigiosa que tienen para nosotros. Es todo tan aburrido ahora, y tan apasionante y difícil entonces... Un cálido abrazo, Miquel.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. LLevas razón, Joselu. Vuelvo a aquello magnéticamente. Te aseguro que en ocasiones no es de mi agrado, pero hay fotos, como esta, por ejemplo, que me retrotraen en el tiempo.
      Uno no es dueño de sus pensamientos, y estos asaltan inmisericordes, ya lo ves.
      Pensé en ti ayer, en tu entrada, la última, la de los niños, y he de explicar una anécdota que me ha sucedido un día de estos.
      Te agradezco que estés por aquí.
      Un abrazo, Joselu

      Eliminar
  7. En esa época, viendo la foto,era un privilegiado como estudiante de ingeniería, trabajaba en una academia dando matemáticas a los que habían suspendido la revalida de cuarto,pagaban muy bien.Me permitía comer de menú, vivir en el centro en una habitación de una " mestressa" ,como se decía entonces.Incluso cine,teatro y lo mejor, discotecas
    A veces pienso,lo que se ha devaluado el poder adquisitivo de los sueldos.
    Saludos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Afortunado tú. Te aseguro que en aquella época no lo éramos ni La Pepita, ni yo.

      Eliminar
  8. Condiciones de vida infrahumanas en aquellos tiempos horribles que mejor no vuelvan. Todavía hay gente indocumentada que añora aquellos tiempos de penuria, escasez y miedo, donde algunos " vivían plácidamente" como decía aquel exministro del PP.
    Salud.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Y creo, con tu permiso, Cayetano, que también hay gente documentada, o sea, con información, que añora aquello.
      Temo que vuelva a pasar, por la apetencia de "aquellos" y la inoperancia de "estos".
      Un saludo y mi agradecimiento por pasarte a leer ¡

      Eliminar
  9. Año sesenta, y eso era Cataluña,
    y estaba como estaba, Joselu habla
    de Zaragoza, contando lo que cuenta,
    y mi tierra?, mi madre , un día, me contó,
    que acertó a darle una pedrada a una
    gallina con un tirachinas, luego una
    vecina, se la llevó a su casa, e hizo un
    caldo con ella , luego, invitó a los vecinos,
    a mi madre y su gente, como no, el único
    día de aquellos, creo, que comieron caliente,
    saludo.


    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. El pueblo canario ha sido un pueblo emigrante. Allí se pasó muy mal, mucho y no hay demasiada referencia de ello.
      Es muy interesante lo que nos cuentas. Explica muchas cosas que no se cuentan porque ahora da un poco de vergüenza, pero era lo que había.
      Gracias por tu comentario
      Saludos

      Eliminar
  10. [...] «Las chabolas no eran más que unas planchas de chapas unidas entre sí. Sin más. No había bastidores, ni cimientos, ni paredes maestras. Solo eran delgadas láminas unidas unas a otras, ligeras, y como consecuencia hacían un techo fino, delgado, raquítico, y cuanto más endeble más fácil era de que se las llevara el viento.

    El remedio era poner piedras del tamaño de un adoquín encima del tejado.

    Así nacieron formas arquitectónicas diversas.

    A Edelmiro, el del Huerto de la bomba, le dio por poner macetas, de tal manera que, desde lejos, y al divisarse por la carretera, su casa parecía más un jardín que un techado. Edelmiro era un hombre de pocas bromas». [...]

    Viene a cuento este texto de Las sombras se equivocaron de dueño (pág. 48) de que veo que sacas una imagen de los croquis de barracas que hizo el prestigioso urbanista chileno Marcial Echenique cuando elaboraba de su tesis doctoral El barraquismo en Montjuïc en 1965 en la ETSAB. En ella publicaba varias fotos de todo aquello. El resumen de esa tesis (que es muy larga) se publicó en Serra d´Or en febrero de 1966:
    https://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/serra-dor-25/html/1f044ba6-abd9-11e1-b1fb-00163ebf5e63_30.html

    Un abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Por cierto, Marcial Echenique vive desde hace años en Inglaterra, en una casa llamada Farm Hall. Nada que ver con las barracas de Can Valero, obviamente. Esa casa sirvió como prisión para un grupo de diez físicos nucleares y otros científicos capturados en Alemania al final de la Segunda Guerra Mundial por una misión especial de inteligencia angloamericana.

      https://www.df.cl/noticias/site/artic/20250321/imag/foto_0000000320250321175642/390bdd33-37d3-431c-ae3c-c5843502fb3d.jpg

      Eliminar
    2. ¡Qué bueno!, he de decirte que no sabía la historia de Marcial Ecenique.
      Creo, no lo sé con seguridad, que todos los poblados barraquistas tienen similares características. No por las carencias de agua, electricidad, letrinas, servicios varios, no, que también, sino por la manera que tienen de construirse (ahí sabes tú muchísimo más que yo), me refiero a que se sostienen como las cartas de la baraja, a duras penas, al no tener cimientos por ser de chapa, de lata, o de piedra seca, pero al estar juntas hacen como el panal de las abejas, un conglomerado que sólo un gran viento puede derribar, y que cuando lo hace, lo hace conjuntamente.
      Conocía las de Montjuíc, casi todas, pero nunca supe de las de El Carmel, Bon Pastor, Verdun, y demás.
      Otra cosa a tener en cuenta es que los pobladores todos iban en busca de trabajo, absolutamente todos, no había paro, era una palabra inexistente, y que muchas mujeres trabajaban en casa, bien de zurcidoras, modistas, y demás, mientras que los oficios de los hombres eran mayoritariamente la de talabarteros, zapateros, afiladores, y cosas similares.
      PD: Me gustaría saber si hay el PDF de esa edición de Serra d´Or.
      Un abrazote y gracias por tu compañía

      Eliminar
    3. Me he dado cuenta que clicando en anterior y siguiente se puede leer¡
      Gracias

      Eliminar
  11. Las que yo conocí a fondo,eran las de la Perona,se apoyaban en el poyete que transcurría paralelo a las vías, por arriba.Como había un desnivel considerable ,las aguas residuales, desechos,muebles viejos,caían al balasto.Los obreros de la Renfe,debían retirarlos,la realidad era que los alejaban hacía la pared.Un espectáculo cuando ibas a las playas del norte.Hoy día, se construye la estación subterránea de la Sagrera,lleva años y no se acaba.Es donde se gastan inmensas cantidades de dinero,del presupuesto que debería ir
    a los trenes de cercanías, pero bueno eso es otra cosa. Cómo me gusta enrollarme
    Saludos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sólo he visto fotos de las barracas de La Perona. Mas o menos me situo.
      saludos

      Eliminar
  12. Me ha venido a la mente tu entrañable libro, Miquel. Saludos.

    ResponderEliminar
  13. Un recuerdo también, para los que se ocultaban,no se dejaban ver,debajo de las gradas del Estadio de Montjuííc, que les servía de techo.
    Saludos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Los tengo presentes. Aún me duché en las duchas comunitarias que sevían para los deportistas. Recuerdo que por un duro (cinco pesetas), te dejaban duchar con agua caliente, en unos espacios donde el agua se embozaba, y donde sólo funcionaba un par de duchas de las que deberían dar servicios, al menos veinte, pero todas estaban rotas. Así que debíamos, cuando había dinero, hacer cola...una vez debajo del agua tardábamos en salir¡
      Saludos

      Eliminar
    2. Al hilo de esto. Fui a ese Estadio de Montjuïc bastantes veces durante 1972 para prepararme para el examen físico, con el fin de acogerme a lo que llamaban "Milicias Universitarias", esas que te permitían salir de sargento o alférez y hacer una mili mucho más breve y acomodada, incluso en lo económico. Hacía los cien metros en 14 segundos, saltaba 1,15 m de altura y de longitud 2,20 m. No gran cosa, aunque suficiente. Pero ¡amigo! la cuerda y el "caballo" eran mi cruz, les tenía pánico y suspendí el examen. No había más prórrogas. Por eso acabé de modesto soldadito en Almería y Melilla 15 meses.
      Pues bien, todos los bajos del Estadio estaban tomados entonces por familias que vivían bajo las tribunas; ducharse allí o usar el WC no es que fuera muy recomendable, nadie limpiaba aquello, obviamente.
      Un abrazo

      Eliminar
    3. En aquella época habían en la grada unos ninotes de madera que habían hecho de figurantes en una película de boxeo, creo que Primo Carnera contra Paulino Uzcudun; aquello fue allá por los años 30 o 31, pero quedaban en lo que era la parte cubierta del estadio, unos ninotes de madera pintados a mano que nos hacían reír y con los que jugábamos a hacer punteria.
      Hablo de los años 60.
      Un abrazo grande

      Eliminar
    4. ¡He encontrado esto en la red¡, Gran Uribe:
      https://www.lavanguardia.com/hemeroteca/20201129/49775978474/primo-carnera-paulino-uzcudun-boxeo-combates-barcelona.html

      Eliminar
  14. la foto, magnífica, por todo lo que cuenta sin dar pistas, nos habla de que ahora nuestros tiempos son mejores, mucho mejores, pero hemos perdido ese sentimiento de clase, esa necesidad de unión para no ser comidos, ¿no te parece?

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Desde luego, desde luego, BEAU. Lo que acompañaba al "obrero", la coletilla, era ser de "clase". Igual que a los sindicatos, que eran de "clase", refiriéndose a la (clase) obrera.
      Hoy eso es imposible porque los sindicatos están subvencionados y los obreros (nadie se considera como tal, pero no es eso lo que quiero decir), no pagan por pertenecer al mismo, por lo tanto se ha borrado eso de ser "de clase".
      La miseria, igual que la alegría, se compartía, y el sentimiento de pertenecer a un poblado en una situación precaria nos hacía fuertes, porque siempre podías contar con la ayuda del vecindario.
      Un saludo y gracias por pasarte

      Eliminar
  15. Es curioso, gran Tot, esa escena que plasmas tan vívida, me ha transportado no solamente a esas esferas que nos haces tangibles gracias a tu recuerdo, sino que me ha traído imágenes de la infancia. Aquellos lugares de trabajadores recios, de gran hondura de percha, que comenzaban la jornada laboral con un carajillo. - Qué luego no hay quien levante los calentadores. - Decía anticipando que en el muelle de carga, tocarían los temidos calentadores. Me imaginaba que levantar uno costaba, pero deslomarse con varios camiones hacía temblar al más terne. La logística protagonizaba la mayor parte de las actividades de esa localidad del extrarradio madrileño en la que crecí. Allí en un bar en el que las botellas de pasado inmemorial, acumulaban polvo, chicles de la época de Julio César, los trabajadores se cruzaban con algunos cazadores. Qué también se ponían a punto. El hervidero que describes, con ese mayoral tan adusto, el manijero, me ha recordado a esa escena de mi infancia, en cuyo collage se entremezclaban personas humildes. No sé si tu escena tiene algo de felliniano o de Bertolucci. Un abrazo. Cuídate. Un placer leerte.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Creo, mi buen SERGIO MUNARI (qué placer tan grande el leerte), que aunque cambia el continente (el envase), no cambia el contenido (la escena), y que el formato (los obreros) eran igual (en aquella época) en Madrid, que en Barcelona, que en Bilbao o Valencia.
      La conciencia "de pertenecer", del "fondo común", de la solidaridad , del carajillo compartido y las penalidades conjuntas, esa conciancia que se ha perdido porque el sistema se ha encargado de "singularizarnos", creándonos necesidades ficticias para hacernos sentir "diferentes". Hoy, y por ello, necesitamos obligatoriamente de un aparato celular individualizado, de un medio de trasporte propio, de una habitación exclusiva, de un ordenador "personal", y de nuestra propia cuenta corriente.
      Esto que acabo de señalar, y que los chicos de la Universidad en cuarto de Fiosofía "no logran captar" en su mayoría, es lo que ha hecho perder esa conciencia de clase de la que hemos hablado anteriormente, la de las personas humildes que no eran conformistas "por conformarse" en aquella situación, sino que no aspiraban a aquello que sabían no podían adquirir y "no estiraban más el brazo que la manga". Eran gentes, como bien dices, humildes, de apretón de manos y palabra dada. Muy semejante al neorealismo italiano que nos describes.
      Un abrazo grande y las gracias por pasarte¡

      Eliminar
    2. Me encanta esas acuarelas de tu juventud. Desprenden mucha fuerza y nostalgia. De un mundo que sabemos que existió y que no se fue segregando en individuos que parecen lobotomizados. Y me incluyo, porque persiguiendo el día a día, olvidamos quiénes somos. Recordar con tus pasajes, aunque los protagonistas sean distintos, nos reconforta porque nos identifica con ese pasado que nos resistimos a perder. Una gozada leerte.

      Eliminar
    3. Es de lo poco que puedo describir con cierta exactitud, mi más que apreciado SERGIO MUNARI.
      Todo ha cambiado, afortunadamente en lo que a lo social se refiere, sin embargo, en lo tocante a lo "humanístico", ese cambio ha sido, a mi entender, contraproducente. Nos hemos individualizado por una parte, y por la otra, el sistema nos ha homogeneizado.
      El palaer es mio de saberme tan bien acompañado por tu persona.

      Eliminar
  16. Miquel, a pesar de todas las adversidades que pasaste allí, vuelves porque ya sabemos que nuestra infancia es el paraíso perdido, aunque ese paraíso provocara dolor y miseria. Has convertido el recuerdo en una reflexión luminosa. No sé si lo comprenderán los jóvenes que no conocieron esa época, pero sí sabrán del testimonio de un superviviente que supo crecer sin rencor, reconociendo el valor y el honor de las personas que pasaron por tu misma experiencia.
    Un abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sé que soy un "reincidente", MARGA IRIARTE", pero cuando cae una foto como la que he insertado no puedo menos que ponerme a escribir. Así me van saltando las palabras y asaltando los recuerdos.
      Te agradezco el paso por aquí.
      PD: Escribí en tu bloc esta semana pasada; el problema con el que me encuentro es que no me actualiza las entradas (sé que es un problema común), así que te pido disculpas de antemano por no haber leído lo escrito por ti hace casi un mes.
      Me alegré un montón de verte en la presentación del libro de nuestro amigo común, Francesc Cornadó ¡.
      Un abrazo

      Eliminar
    2. Esos andaluces, que hicieron la Barcelona actual, llegaron de la tierra que luego han maltratado y vilipendiado los políticos catalanes, poniendo a los andaluces de vagos e incultos. Si tan incultos somos, ¿como pudieron encontrar trabajo? Y si tan vagos somos, ¿como trabajaron tanto?

      Eliminar
    3. SENIOR CITIZEN: No deberías coger la palabra de los políticos como verdades ortodoxas.
      No he escuchado a nadie de la población "normal", la de la calle, algo como lo que nos significas.
      Cuando a un pueblo se le condena en general es que los argumentos no son válidos en particular. Como en todo, hay de todo en todas partes, y te puedo decir a modo propio que he trabajado con muchos andaluces y otros tantos extremeños, y a cual mejor.
      Insisto, no hagas caso de los políticos, no son trigo limpio en cuanto lo tocante a sus intereses; ellos no miran por la España en general, sólo miran su parcela y la tajada que podrán sacar de ella, y les importa un carajal decir que los andaluces son vagos; los maños, tozudos o, los catalanes, avaros, así a cada comunidad le dan su filiación si es de su interés y les hacen ganar votos.
      Un saludo.

      Eliminar
    4. No, si ha habido cosas hasta cómicas... Hubo uno que vio una foto de niños jugando en una escuela sentados en el suelo y no se le ocurrió otra cosa que decir que, en Andalucía, las escuelas estaban tan mal que no tenían sillas ni pupitres. Y, seguramente, hubo quien se lo tragó.

      Eliminar

"Manolo"; el niño que falta a clase.

Viendo a Manolo apoyado en la barandilla del puente, hilo de pescar en mano,  recordé a JOSELU  y una entrada en su bloc. Manolo, el niño d...