¿Qué ocurre en el anuncio?
Vemos un cortejo fúnebre largo y solemne avanzando hacia el cementerio. Todos los autos de la caravana son vehículos de gran lujo (Rolls-Royce, Cadillac, limusinas elegantes). Mientras tanto, una voz en off lee el testamento del difunto, un hombre extremadamente rico llamado Max.
En su testamento, Max va dejando sumas de dinero y propiedades a sus familiares y amigos con cierto tono irónico:
A su esposa, que gastaba sin límite, le deja sus millones.
A sus hijos o socios que disfrutaban del lujo, les deja otros bienes valiosos.
Y finalmente menciona a su sobrino Harold, de quien dice: "A mi sobrino Harold, que siempre decía 'es mejor ahorrar un dólar que gastarlo', y que siempre condujo un Volkswagen..."
En ese preciso instante, la cámara enfoca el último auto de la procesión fúnebre: un modesto Volkswagen Beetle conducido por Harold. Y la voz del difunto concluye: "...a mi sobrino Harold le dejo toda mi fortuna de 100 millones de dólares." Harold guiña un ojo a la cámara y el anuncio termina con el famoso eslogan de VW: "It pays to own a Volkswagen" (Vale la pena tener un Volkswagen).
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