El producto más caro es el tiempo.
El arte de aprovecharlo y de saberlo trenzar entre las manos le es otorgado a unos pocos, entre ellos a esta señora que poco a poco va tejiendo, urdiendo, enlazando, entrelazando y dando forma a ganchillos, arañas, nudos, cordajes y entramas, para acabar creando los tapetes más bellos jamás pensados.
Carrer de la Dagería. Barri del Gótíc.
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