Esta es una de las más originales fincas de Barcelona, levantada en lo que era un barrio de barracas, San Antonio, allá por el 1895, cuando no era más que un anexo en la salida de la carretera de Sants.
Por lo demás, la historia de su edificación y el porqué de la "falera" de tanto caracol, ya quedaron escritas, pero no está demás recordarla.
Dicen los viejos del lugar que parece ser que en el solar donde hoy se encuentra el edificio, un buscador de caracoles se encontró un saco con doblones de oro y en su honor mandó decorarlo de esa manera.
¿Y cuántos caracoles hay? Hemos contado 447, aunque si añadimos los dos que faltan serían 449. Hay 330 formando parte de la decoración metálica de forja en los balcones y galerías, 113 más hechos en obra debajo de los balcones y galerías , así como ubicados en la cornisa del edificio.
Carles Bosch i Negre fue el arquitecto.
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