Uno de los varios libros que nos recomendó F. Torralba en una de sus clases de Ética Aplicada fue el manual de Baltasar Gracián: Oráculo manual y arte de prudencia. Hay en él un compendio de recomendaciones que bien podría servir/nos a los autores de blocs, creadores de contenido, que le llaman los del diseño de las palabras.
Para empezar a considerar, sin duda, el corolario 118.
Es evidente también, que hay páginas que se escriben más con la boca que con el cerebro, corolario 129, y que dan cierta desafección, aquellas de no volver a pisar la casa emisora.
Es evidente, deseable al menos, tener presente el apartado 169, que pareciendo sencillo lleva trabajo el acertar en ello.
Y no menos desdeñable, por evidente también, el párrafo 176, porque es indudable que hay personas que saben de un tema, y sobre ese tema se les puede preguntar, teniendo presente que el saber de un tema no significa el saber de lo demás.
Y debo tener en cuenta, evidentemente, y perdonen la redundancia, a modo propio, el 201, pues estoy dentro de la hornada.
Hay que hacer caso del 217, pues mala cosa es el rencor, y no dar más importancia a lo que no lo tiene, pienso que en todo caso se puede rehuir la respuesta a lo desagradable.
Y acercarse al 262, quizá el más dificil, pero a la vez indispensable si uno desea vivir en paz, al menos consigo mismo.

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