Entre todas las curiosidades que había acumulado en su casa, la más grande acabó siendo él mismo. (Lichtenberg)

domingo, 22 de marzo de 2026

¿Está usted seguro de que quiere la paz?

 Les invito a esta entrada del filósofo José Antonio Marina, les añado su página.

Foto : Sandro Perilli

Por don José Antonio Marina. Filósofo.

¿Por qué, si todo el mundo desea la paz, no la hemos conseguido? Resulta que la respuesta es demasiado obvia para aceptarla a las primeras de cambio. La paz no se ha alcanzado porque no es verdad que todo el mundo desee la paz. Sería más verdadero decir que todo el mundo desea la paz cuando está perdiendo la guerra o después de haber conseguido la victoria.

Recibimos continuamente noticias de las guerras en Ucrania, Irán, etc. y su trágico muestrario de sufrimientos. La muerte, la tristeza de los que quedan, las heridas, la huida, la destrucción.. La paz aparece como relajamiento, cobardía, hedonismo, lujo, aburguesamiento, decadencia, caos. Frente a ella, la guerra es disciplina, valentía, obediencia a un ideal, sacrificio, desprendimiento. La paz es la superficialidad de los sentidos. La guerra revela la profundidad de las cosas al asomarse al abismo de la muerte. Aquella es la monotonía de lo cotidiano. Esta, en cambio, tiene la intensidad de la excepción.

Me parece evidente que se trata de una elaboración sofisticada -conceptual y estética- de la guerra, que elude la terrible experiencia real, pero la insistencia con que se presenta da que pensar. Creo que se trata de una mala solución a un deseo inevitable y contradictorio que no podemos obviar: aspiramos a la comodidad y a la grandeza. Los filósofos escolásticos reconocían en el ser humano dos tipos de deseos: los hedónicos, que aspiraban al placer, y los “arduos”, que buscaban la superación. Considerar que la guerra es la única manera de satisfacer este movimiento ascendente es una tremenda equivocación, a mi juicio inducida por otras motivaciones y creencias, propagadas desde el poder, que me propongo estudiar en próximos podcast.

¡Qué ustedes lo piensen bien!



1 comentario:

  1. Es curioso. Casi nadie dice querer las guerras, pero se siguen produciendo año tras año, década tras década, siglo tras siglo como si no hubiera un mañana. Tal vez sea por eso que dice F.C. (y el Génesis 4), acerca de Caín, Abel y la quijada de burro.

    [Incluso entre los que se las dan de pacifistas hay tipos que se benefician de modo indirecto de ella, por otros motivos, en general políticos, ajenos por tanto a lo estrictamente económico o militar, aunque se manifiesten como "muy enfadados". "Hasta aquí puedo leer."].
    Un abrazote

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