Todo lo anónimo lleva firma, la del miedo. (Cosecha propia)

jueves, 30 de mayo de 2013

Fragmentos de una historia que me pertenece. XI



Para todo era indispensable el permiso paterno, menos para tener padre.

Aquello me abrió los ojos y, desde que tuve uso de razón se me corroboró que habían en el ser humano tres edades : la cronológica, la física y la mental.

Ni todos los mayores eran hombres, ni todos los hombres eran mayores , ni todos los niños eran niños. Antes bien, habían niños mayores y niños niños. Me gustaba juntarme con los primeros.

Y todo lo nuevo un número más grande, los pantalones la camisa, los zapatos...Y todo lo viejo de segunda mano. Y todo lo de segunda mano adquirido en los encantes de Sant Antoni.


Allí, en los aledaños de la calle Borrell, entre Tamarit y Manso, justo en la acera de los almacenes La Esperanza, se podía adquirir bajo las carpas de lona, un sin fin de ropa usada. Había todo tipo de prendas; trajes, zapatos, camisas y abrigos, pantalones, chaquetas, e incluso algún frac.



El taller no era ni más ni menos que una prisión con ruido. Chillaban los motores de las máquinas; gritaban los oficiales y abroncaban los encargados.

Me libré de la tiranía de muchos por el buen hacer de uno. El Sr Galeano.

Tipo extraño que no comulgaba con las prisas por las “primas” , ni por las urgencias del “amo”. Decía que con lo que ganaba tenía suficiente y no quería ni ganar más ni correr para hacerlo. Por lo que ningún aprendiz quería trabajar con él. Si por aquellas te tocaba ayudarle, esa semana había poco sobresueldo.

Pero el Sr Galeano tenía otras cualidades que no disgustaban. Te trataba de ud. Y como sabía que no ibas a sacar sobresueldo, al bocadillo y la cerveza del almuerzo estabas convidado. Jamás te daba prisa. Imperaba la calma.

Nos respetaba.

Poco a poco se ganó mi confianza, y una vez al mes, durante una semana, trabajaba con él porque yo mismo lo pedía, cosa que encantaba a los demás aprendices al no verse obligados a renunciar a parte del salario.

La primera y única confrontación la tuve el 21 de julio de 1969, lunes por más señas. Yo seguí creyendo que el hombre pisó La Luna. Hoy tengo mis dudas.



Mantuvo contra viento y marea que todo era una obra de teatro y que él no lo vería, pero que el tiempo le daría la razón.

Los aprendices teníamos siempre las de perder, y aparte de llevarnos las tareas más duras, preñaban las peor pagadas. Lavar las máquinas con benzol era una de ellas.

Y todos esperábamos los domingos, a pesar de que ese día, y en algunas ocasiones Barcelona parecía una ciudad fantasma.

Las tiendas solo se ceñían a lo que marcaba su cometido. No era lo mismo tocinería, que charcutería, que chacinería, y sin embargo se referían al mismo animal. Pero el que vendía leche solo vendía leche y como derivado la nata, y el vendía pan se dedicaba por entero al trigo. De ahí que el sábado las compras fueran dobles, porque el domingo todo estaba cerrado. De tal manera que el lunes salía La Hoja del Lunes, un simple diario de no más de 10 páginas con lo último del día anterior y poco más.

Pocos eran los divertimentos dominicales. Acercarse a la sesión de las continuas del Cine Padró en la calle La Cera, frente al bar del Antonio, con su escaparate de ventanal esquinero abierto a la calle, podía significar uno.


Si se deseaba mas emoción había desde casa que girar hacia la izquierda, y recto encarar el grupo escolar de Felipe II. Desde allí se divisaba las Tres Chimeneas. El Caspolino a la izquierda, junto a la calle Las Tapias, unos autos de choque que daban mas pena que gloria; al otro lado el Arnau y de frente, cruzando el Paral lel, el Apolo.

Del Apolo solo la Gruta del Dragón, especie de montaña rusa casera, donde una entrada en forma de boca daba paso a unas representaciones del infierno, o así me lo parecía a mi. Lo que si era cierto es que en más de una ocasión nos habíamos orinado junto a las fauces del demonio, ante las risas de los compañeros y las imprecaciones del vigilante del recinto.



Y como escaparate visual y gratuito, las vueltas por las barras de los bares, donde pacientemente, las mujeres que se dedicaban a ello, aguardaban al futuro cliente.

Poco más daban de si los domingos a los menores de edad.

A fin de cuentas no era tan malo, no se disponía de mucho dinero en el bolsillo y se agradecía que no hubieran más entretenimientos a mano.


Existían billares y futbolines, pero para los primeros tenías que saber jugar sino querías pagar siempre, mientras que para lo segundo necesitabas reunirte con un compañero que supiera defender con seguridad, porque sino te pasaba lo mismo que al billar.

Mi mundo acababa allí donde la ignorancia me lo permitía. De tal manera que si sabía algo más de Barcelona era de oídas.

Los oficiales del taller hablaban de una discoteca llamada Bocaccio, en la parte alta, donde los cubatas (según ellos) costaban 40 pesetas; de una sala de noche llamada Rio, cerca de la Plaza Goya, donde una señora se desnudaba, y que por lo que parece no era una señora como las demás, sino que era un señor (cosa que no entendi jamás) y que se llamaba Coccinelle; comentaban del ambiente de una calle llamada Tuset y de los bares y garitos que en una y otra parte de la acera se amontonaban, o te explicaban de un local cerca de la Diagonal llamado Las Vegas, donde actuaban en directo los conjuntos de moda que sonaban por la radio.



Hubo sin embargo un baile que si conocí por estar cerca de mi primera vivienda, en la barracas. A veces, cuando el viento soplaba hacia la costa, el sonido de la música se arrastraba hasta la montaña, iluminando nuestra imaginación, se llamaba La Pérgola y estaba en el cruce de la Fuente Mágica con la carretera de Montjuich.




Había otro ambiente y otra manera distinta de divertirse en la ciudad, pero para eso hacían falta una cosas : dinero 

  Y eso era impensable e imposible.

No nos dimos cuenta de golpe, lo hicimos poco a poco, paulatinamente. Barcelona ofrecía un abanico de posibilidades, pero el abanico, al menos para la clase obrera, fue siempre un abanico cerrado.


El tiempo se encargó de demostrarlo.

22 comentarios:

Mª Trinidad Vilchez dijo...

Qué bien escrito Miquel, tienes una memoria prodigiosa y unosdedos para escribir tu vida muy buena.
Es estupendo que te acuerdes del Sr. Galeano, y lo que te dijo sobre el viaje a la Luna, me he acordado que mi padre dijo lo mismo,creo que tendría unos 15 años, no me acuerdo y dijo lo mismo que lo habían hecho en un Estudio, como una película.
Por otro lado me ha dado mucha alegría que continues, es todo un placer queido Miquel, muchas gracias y un beso.

Xavi dijo...

Menudos recuerdos. Gracias por compartirlos y transportarnos a esa época, Miquel.

Yo a mis 15 años ya estaba de acuerdo con el Sr. Galeano... un montaje. Y cada vez aparecen más argumentos a favor de ello.

Yo me acuerdo de haber ido a La Pérgola cuando era un restaurante. Justamente en una boda. Era mut pequeño. Creo que no llegaba a los 10 añitos.

Salut!

Francesc Puigcarbó dijo...

El que més em fascina és la teva capacitat de recordar, suposo que és més fàcil fer-ho si s'ha viscut intensament encara que amb dificultats.

salut

Miquel dijo...

La facilidad que da internet con esto de las fotos es inmensa. Hay ciertas sombras MTRINIDAD, pero la historia deriva a un homenaje a Barcelona ( eso creo). Un abrazo

Lo hago lentamente y me voy derivando XAVI, yo mismo me doy cuenta. Así aprovecho para hablar de los marginal de la época. Salut

Ja veus, i si, a mi també m´extranya el redordar tan bé les coses, ahhh no em preguntis el sopar de ahir nit ¡¡¡ jajajaja

Salut FRANCESC

Josep dijo...

Que curioso. Todos están de acuerdo, y yo tambien, pero solo en parte, de tu buena memoria. Pues a mi me pasa como a ti.De hecho cuando Montse escribia cosas de su vida, cuando hablaba de su padre y contaba por donde trabajaba era yo quien le ayudaba a recordar. De veras que me podeis preguntar cosas de Barcelona con sus gentes más conocidas por mi y no dudo en contestar. Por cierto, en el principio de la calle Campo Sagrado, esquina Sant Antoni vivia uno de mis mejores amigos, tenia un taller de electricidad al lado de un bar y una fuente. Una fuente!! la más límpia y mejor restaurada de Barcelona. Señor Carlos Pinar. Creo que era el mejor ciudadano de Barcelona. Bueno en cuanto a ti, que puedo decir: Tu infancia en el barrio, tanto en uno como el otro también me pasaba a mi. Conociamos nuestro barrio como la palma de la mano pero fuera de él teniamos que conocer el resto por los amigos. Era típico! Al ser un poco o bastante..creo que bastante mayor que tu me acuerdo de estos bailes y lugares de ocio que citas, pero yo tampoco podia ir. Era muy caro.
Como siempre te felicito, Miquel.

Salut.

SalvemlaRotonda dijo...

Cuánta nostalgia y con que sensibilidad está escrita!
Un fuerte abrazo

Mª Trinidad Vilchez dijo...

Y hoy Corpus Chisti y a ver l'ou com balla...!!!
Abrazos y gracias Miquel, un beso.

Miquel dijo...

La fuente sigue existiendo JOSEP y está como el primer día...muy cerca del estanco que aún pervive ...Salut un abrazo

Ahhh SALVEMLAROTONA, hay que aprovecharse de los recursos para escribir algo del barrio ¡¡¡ Salut i bon día ¡¡¡

Si MTRINIDAD ¡¡¡ és veritat el ou com balla ¡¡ Abrazos

pericogranollers dijo...

precioso fragmento de esa vida que te pertenece y que se de buena pinte que yo tengo un huequecito en ella,aunque ultimamente y por motivos profesionales te tengo un pelin olvidao,pero tu bien sabes que se te quiere y se añora esas mañanas donde el señor jose,en fin,saludos amigos y deseando poder pillar un martes para hacer lo que tu y yo sabemos jejejejejeje........

Miquel dijo...

Salut PERICO GRANOLLRTS ¡¡¡

KRT dijo...

Jo sempre he viscut a pagès, i quan era jove anar a Barcelona era per a mi com una aventura: carrilet primer fins a Manresa (després cotxe de línia) i després Renfe fins a la ciutat, i tornar d'hora per trobar combinació. De molt molt petit m'hi van portar un dia i vam anar al cine (després em van dir que feien 'La hija de Juan Simon, calcula!), però jo no sabia ni què era allò, només recordo un elefant d'uns "caballitos" de barri on em van pujar després. Ja de més grandet, em van portar a veure un partit del Barça (amistós contra el Colònia, 1966) i, com que acabava tard, el pare, el germà i jo ens vam quedar a dormir en una fonda del carrer Consell de Cent que era propietat d'un home del nostre poble. Dos anys després hi vaig anar amb uns amics, també a veure un Barça - Atlètic de Madrid de copa (la semifinal abans de la cèlebre 'Final de les ampolles' de 1968), i ens vam quedar a dormir a casa d'un amic del poble que vivia a la ciutat. De retorn, en tren, traient el cap per la finestra vaig perdre una gorra blaugrana que m'havia comprat. No les recordo totes de primerà mà, però conec les imatges de la Barcelona d'aquells anys i m'agrada molt com les evoques. És la història de tots. Gràcies.

Miquel dijo...

Gracies KRT, és un plaer llegirte.
Salut i gracies per ser-hi

jesús parapar dijo...

Cuantos tímbres toqué en esas callles,.jeje

jesús parapar dijo...

Mi padre yá me perdono.jeje

jesús parapar dijo...

Estoy esperando la de los vecinos.?

Miquel dijo...

jajaja y los picaportes ¡¡ jajaja Salut JESUS PARAPAR ¡

jesús parapar dijo...

Miguel,..PoZí,y la cuerda de la escalera, para suvir correspondecia. con un cubo de agua de bajada..jeje en verano lo hacíamos adrede.jijiji mucha salut..

jesús parapar dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Miquel dijo...

Coño ¡¡¡ es verdadd JESUS ¡¡ jajajajaja que bueno. Un abrazo

Enric H. March dijo...

Miquel, encara no t'havia dit res de la teva sèrie de pàgines viscudes. Felicitats perquè a banda de la memòria ho expliques de manera que és fàcil reconstruir el teu imaginari i de pas enllaçar-ho amb els records i les vivències que tinc del Raval, del Paral·lel, de les atraccions Apolo i tantes coses.

Potser ja la deus conèixer, però et passo l'enllaç a un apunt del meu bloc on podràs veure l'infern de l'Autogruta:

http://enarchenhologos.blogspot.com/2012/11/el-fugitivo-de-amberes-atraccions-apolo.html

bar.cel.ona.uta dijo...

Un gran article Miquel, de debò que m'encanta llegir-te quan rememores passatges del teu passat. Salut!

bar.cel.ona.uta dijo...

Un gran article Miquel, de debò que m'encanta llegir-te quan rememores passatges del teu passat. Salut!