LA GLOBALIZACIÓN SIGNIFICA QUE NADIE PUEDE ESCAPAR A NINGUNA PARTE.
(Z. Bauman. Filósofo).

viernes, 3 de mayo de 2013

Fragmentos de una historia que me pertenece IX


Las barracas de Montjuich eran acuarelas comparadas con el barrio del Raval.

El Raval significaba un oleo en blanco y negro. Aquellas, no eran mas que la simulación de pintura, con sus colores desteñidos y sus figuras borrosas, pero el Raval, llegando a lienzo, carecía de color.



Las calles estrechas y un olor penetrante hacían que la falta de sol apenas se notara. A ello las caras siempre tristes de sus habitantes, completaban un entramado sombrío que lejos de levantarte el ánimo te alentaba a mirar siempre hacia el suelo.

Aquella era la gran diferencia entre los núcleos. Mientras la vida en las barracas estaba acompañada de la libertad circundante, con sus árboles, con sus pájaros, con su aire y con su luz, en el Raval el asecho a la luz era permanente. Ni un solo árbol en el barrio, y con ello, ni un solo pájaro.

Aún y así, había quien silbaba a las seis de la mañana. Yo entre ellos. La inconsciencia de la juventud.

Las viviendas del barrio eran acorde a su condición. El empedrado desigual daba paso a escaleras estrechas y empinadas. Mas de una estaba salvaguardada por una barandilla entretejida de alambre casero en sus partes mas gastadas. Habían fincas que contaban en su haber con un pozo por el que una vez , tiempo ha, el personal de la casa sacaba el agua, cuando esta no era de depósito y aún no se soñaba con la corriente.

Decían los vecinos mas añejos del lugar que en un principio las fincas carecían de excusados, y que junto a la escalera y en el principal, había lo que denominaban la comuna. Pensé que en comparación a Montjuich, se mantenía cierta ventaja. El poder defecar sin mojarse en los días de lluvia era todo un adelanto.

El suelo del piso de la calle Carretas no era mas que una ondulación permanente hecho de enladrillado rojizo y que no guardaba horizontalidad ninguna, antes bien, debías de tener cuidado para no tropezar. Pero en eso, mi madre y yo estábamos acostumbrados; en la chabola, la base sobre la que siempre pisábamos no era mas que tierra, y aquello nos había dado un equilibrio tan grande que los altercados del pavimento del piso nos parecían una balsa de aceite.

En la escalera no había luz, pero a medida que ascendías, el reflejo de los rayos solares se entrometían por unos agujeros que hacían las veces de ventanas, y que al menos garantizaban una guía entre tanto desnivel.

El piso era carente de intimidad. Poseía un pequeño balcón con el que casi te podía comunicar con el vecino de enfrente, e incluso compartir tendederos de ropa; un par de ventanucos eran los respiraderos de una mal llamada habitación y de una raquítica cocina.



Las calles de el Raval no eran apeteciblemente anchas. Los pisos combinaban con las calles.

Unas de las pocas veces que vi cierta alegría en la cara de mi madre fue con el traspaso de la chabola de Montjuich. Por aquellas chapas mal puestas se agenció cuatrocientas pesetas de otra familia que había venido de Galicia y no sabía donde instalarse. Con ellas se dio el lujo de comprarse lo que siempre había soñado, una radio.

Fue una Telefunken de baquelita, modelo “Cariño”. Totalmente blanca, de lineas armoniosas y que sintonizaba con todas las emisoras de la época., aunque no se porqué, la tenía puesta permanentemente en una que se autodenominaba EAJ 1 Radio Barcelona.



Eran las ventajas de la luz eléctrica. La corriente, aunque fuera menguante, daba cierta vida a la habitación que hacía de comedor. Ciertas normas para que no saltaran los tapones, a saber : debíamos de tener cuidado de no tener encendidas las bombillas de la habitación , la de la cocina y la del excusado junto con la radio.

La corriente de 125 no daba para mas, aunque para nosotros dos, era sobradamente suficiente.

Habían similitudes entre las dos viviendas. Si en la barracas la carencia de puertas era lo evidente, en la finca del Raval ninguna de las puertas ajustaba. Una balda haciendo de pasador era la llave de paso de la entrada a la casa. Cuando soplaba el viento, por las rendijas del balcón entraba el aire de la misma manera que si hubiera estado abierto.
Pero eso tampoco fue problema, porque con cuatro diarios cubriendo las rendijas se solventaba. Esa técnica era ventajosa en este caso, no así en Montjuich, donde allí la humedad del terreno hacía que los papeles se humedecieran nada más ponerlos.

Existía una diferencia abismal entre el barrio del Raval con respecto a las barracas de Monjuich en lo referente a la recogida de basuras.

Aquí se pasaba a retirarlas con un carro tirado por algo que se asemejaba a un caballo, a eso de las siete de la tarde, y con un cornetín, envidia de los críos del barrio, el basurero proclamaba su presencia.



Todo un espectáculo.

Las personas bajaban con un cubo metálico (el plástico era caro y no muy visto), y allí entablaban la última conversación del día, a pie de calle.

Pocas veces los cubos bajaban llenos. Se aprovechaba todo y no se desperdiciaba nada.

Todo se devolvía y en consecuencia el retorno estaba a la orden del día. Y si alguna cosa se volvía inútil o experimentaba su final, el “drapaire” estaba dispuesto a comprarla.


Todo era reciclable, incluso las horas del día...

25 comentarios:

Mª Trinidad Vilchez dijo...

Muy bien explicado Miquel.
Fuerte como la vida misma.
Lo siento mucho.
Una descripción exacta de tus recuerdos, menuda memoria.
Un fuerte abrazo.

Galderich dijo...

Estic meravellat per la prosa i per un contingut que coneixíem però molt ben narrat, sense deixar-se detall!

APU Barcelona dijo...

Magnifica la narración. Un abrazo!

Francesc Puigcarbó dijo...

chapeau, 'todo era reciclable hasta las horas del dia'
Quan diem que la nostra infantesa va ser en blanc i negre, cal llegir texts com el teu perquè els més joves ho entenguin.

salut

Miquel dijo...

No has de sentir nada MTRINIDAD, mira, antes bien te explico. Aquello fue lo que tenía que ser, en realidad nadie desea lo que no conoce y los crios teníamos vedado ciertos conocimientos, quizá por crios , quizá por "el sistema". Pienso que dentro de la vida en blanco y negro, no fue de lo peor. Hay quien se seguro las pasó más magras que yo. Si que me apeno por mi madre y la carencia de un hombre detrás que le apoyara, decir otra cosa sería engañarte, pero el sentido común que te da el criarte sin padre y a ejercer de "hombre" en ciertas circunstancias también es positivo. Nada en mi pasado me fue fácil, pero como a mi, esto ha sido el pan común de la inmensa mayoría de la generación del 50 y del 60.
Un abrazo. Salut

GALDERICH : A poc a poc vas deixant lliscar la ploma i comences a recordar...
GRacies...salut

Un abrazo APU...salut

FRANCESC : Si senyor, sempre parlo de la generació del blanc i negre, però si t'has adonat ( que se que si), la ràdio la poso en color, perquè és el record de la meva mare i el que li va alegrar la vida. I funciona ¡
Curiós aquests productes alemanys...té més de 50 anys i triga un minut a escalfar-se...i després (amb el trasformador, clar), no para de charrar...

Una abraçada.
salut

Júlia dijo...

La radio y el cine de barrio, grandes inventos de nuestra infacia. El plástico recuerdo que incluso se vendía de contrabando, también había algún 'rico local de la escalera' que iba a Andorra y bajaba con una palangana de colorines, era un lujo.

Lo triste es eso que comentas, siempre había alguien que estaba mucho peor.

María dijo...

Con todo el dolorido recuerdo que encierran tus sentidas letras, me han sonado como la radio que compró tu madre, modelo “cariño”. Cada vez que leo tus recuerdos del pasado, se nota perfectamente un regusto tremendamente amargo en tus letras, pero a la vez muchísimo orgullo, por eso te salen estos homenajes tan inmensos a aquella dura época. Enhorabuena!


Un beso grande y feliz finde MIGUEL.

Miquel dijo...

Si JÚLIA, llegue a darme cuenta que en cierta manera, yo fui un privilegiado.
Salut

Miquel dijo...

Salut MARIA...Todo se ha de colocar en el justo punto. Los recuerdos no solo ayudan a no olvidar, también sirven de antídoto del sistema. A los que hemos nacido con crisis permanente no nos asustan las declaraciones gubernamentales, sea cual fuere el color que nos manden.
Salut. Un placer

Temujin dijo...

Aprovechar recursos, esa es una buena aportación del pasado, que se pudiera aprovechar ahora que vivimos en un consumismo estúpido.
Un saludo.

Miquel dijo...

Absolutamente se aprovechaba todo. Los cubos de la basura iban semi vacíos...Hoy se compran bolsas de basura....para tirar a la basura...¡ qué paradoja ¡
Salut TEMUJIN

Ofelia dijo...

Carrers molt diferents però amb algunes vivències similars. A l'Eixample també ens feia la guitza la mini-corrent de 125, els constants talls de llum que obligaven a tenir quinqués de petroli a punt. La falta d'aigua i la cua a la font: puja 4 pisos amb les garrafes plenes! Fa temps vaig fer una entrada sobre els cavalls a la ciutat i no vaig trobar cap foto del camió de les escombraries. Ja no recordava el cornetí.... i sí que es cert que la galleda mai s'omplia.
Per cert, que una companya del col·legi era la filla del drapaire del barri i era de les que anava més ben vestides.
Espero el proper capítol. Una abraçada!

lamarée dijo...

Hola, hola, esto del reciclable me parece que se entiende bien pero se explica peor, para empezar espero que a los niños de parvulario cuando se les explique lo que es una paradoja no se hable de una bolsa de basura que va a la basura, claro pensarán, analogía, basura es igual a basura, porqué puede pasar que den clases en algo parecido a una universidad y cuando toque el tema de la paradoja lo mezclen con el de la analogía, menos mal que cuando somos niños somos sensatos, y sabemos que el ano es el ano y la analogía la dejamos para luego. Bueno, el reciclaje existe siempre, pero no es el mismo el de una comunidad aislada de humanos que toma el sol y echa sus excrementos a la tierra que el de un comunidad planetaria que también toma el sol pero sus excrementos se los ha de comer. En los dos casos no hay carros de basura pero en el de las comunidades intermedias, claro es un problema, comer la basura mal, lo niños lo intentan pero mal, propongo, para ahorrar porqué ese el tema del reciclaje que no es filosófico sino económico, que comamos justo en el instante que pase la recogida de la basura, ni plásticos blandos ni duros, solo un poco de jabón, o sustitutivo natural como una piedra y agua, luego en las manos y a esperar donde ponemos después de la digestión la otra basura, como todos tengo ideas pero depende mucho de la consistencia. Ah, mi vestido de hoy como el de ayer, nada de reciclar, el mismo mismamente, se lava bien, es resistente, de plástico rígido no es hermético como un cubo de basura y puede llevar bolsas extraibles desechables de plástico blando más herméticas si se hace un buen nudo, y....mucha salud.

Omar enletrasarte dijo...

aquellos extremos de privaciones, tenían alrededor el calor fraterno de los vecinos, el amor familiar, la inventiva para sortear las quimeras,
-fue en blanco y negro-
y que bah, ahora en colores, la familia está separada -distante- los vecinos muy metidos en sus cosas casi no saludan, y ya nadie quiere comer un puchero de rabos
salut amic

Patricia Jorde dijo...

Super bien escrito y con muchísimo sentimiento, transmites un montón! Mi reto es poder redactar así, como si estuviera escribiendo una novela... Saludos!
http://humanidadesyalgomas.blogspot.com.es/

Anónimo dijo...

Ah la comparacion entre las dos casas, su relacion con la acuarela i la tela, su relacion con arbol desaparecido, etc esplendida, seguro que habia color tambien en el llano pero ya sabemos porque los centros amurallados fueron criticados y siempre son los absorben por su demsidad el grueso de la poblacion, con tu memoria y la capacidad de guardar objetos deberiam darte una casa aislada adhoc, lamaree.

Miquel dijo...

Una abraçada OFELIA..gracies per ser hi. Salut

Entiendo perfectamente tu explicación LAMARÉE. y si, la paradoja de la compra de la bolsa de basura nueva de trinca para tirar al desperdicio de los desechos siempre me ha llamado la atención. de ahí que sin darme cuenta recordara el cubo de metal semivacío, con un par de hojas de diario que hacía las veces de protector del cubo, porque esa es otra, las cosas debían de durar para siempre.
Un abrazo. Gracias por estar. Salut

PATRICIA, soy una burda copia. Siempre he perseguido los escritos de Candel...y de Gregorio Morán...(Ahora ya sabes de quien ...copio...(pero tu no se lo digas a nadie ehhh¡¡ será nuestro secreto)
Gracias por estar con nosotros. Salut

Gracias ANONIMO LAMARÉE...salut

Pérez Massó dijo...

Tengo 5 minutos. Voy a aprovecharlos.

Lo de la comuna me lo conozco. Yo ya no tuve que usarla, pero en casa de mi abuela la había, y siempre me cuenta cómo su padre tenía que limpiarla día sí día no. Y cómo en casa de sus suegros (los padres de mi abuelo), eran mucho más guarros, y la limpiaban sólo una vez cada semana y pico. Aquí las cloacas tardaron más en llegar que en Barcelona.

La radio, ¿la conservas? Es una joya.

El reciclaje... en mi casa aún se aprovecha mucha cosa, aunque seguro que no tanto como antaño. El agua de la lluvia recogida en cubos. Hierros viejos para cercas del huerto. El pan duro y todo tipo de restos de comida para los animaleshttp://www.blogger.com/profile/09126298226701404258 (conejos, gallinas, per

Pérez Massó dijo...

Tengo 5 minutos. Voy a aprovecharlos.

Lo de la comuna me lo conozco. Yo ya no tuve que usarla, pero en casa de mi abuela la había, y siempre me cuenta cómo su padre tenía que limpiarla día sí día no. Y cómo en casa de sus suegros (los padres de mi abuelo), eran mucho más guarros, y la limpiaban sólo una vez cada semana y pico. Aquí las cloacas tardaron más en llegar que en Barcelona.

La radio, ¿la conservas? Es una joya.

El reciclaje... en mi casa aún se aprovecha mucha cosa, aunque seguro que no tanto como antaño. El agua de la lluvia recogida en cubos. Hierros viejos para cercas del huerto. El pan duro y todo tipo de restos de comida para los animaleshttp://www.blogger.com/profile/09126298226701404258 (conejos, gallinas, per

Pérez Massó dijo...

(conejos gallinas, perro, gato, etc.). Es necesario.

... Las prisas me han jugado una mala pasada con mi comentario, y ha salido no sé qué dirección ahí metida al final.

En fin, ni caso.

Espero poderme asomar este fin de semana por mi blog. Un abrazote.

Josep dijo...

Hola Miquel, no se que habrá sido de mi comentario, hace mucho rato que vi su desaparición. Son cosas de la modernidad, no te preocupes. Hay tantas cosas que comprendo de los barrios de barracas… Lo único que seguramente no será exactamente igual mi comentario…
Yo cruzaba constantemente desde la calle Taulat hasta la playa y conocía mucha gente del Somorrostro. Conocía a gente que no podían dejar la barraca sola porque si llegaba alguien y la veía sola se la quedaban. Cambiaban el número, si lo había, y listos. Y volvían a pagar los impuestos. Ya se cuidaba el dios Gravao de que hubiese o no el número. Era un personaje que tenia la virtud de estar siempre en todos los sitios donde más daño podía hacer. De todas formas a estas familias “su palacio “desaparecía en la primera tempestad. No hacia falta que estuviera cerca. Miquel, a fuerza de ser pesado me gustaría de que escribieras este libro que pienso que tanto nos falta a todos. Este carro de basura, El paragüero, el que vendía sardinas, pieles de conejo, reparaba colchones, y sobretodo esta frase que nos regalas “‘todo era reciclable hasta las horas del día' Es una magnifica narración, Miquel, Ya sabes que la comparo siempre con Candel, Sus personajes de su calle....su barrio.

Salut.

Miquel dijo...

Conservo la radio PEREZ MASSÓ , de hecho la fotografía que aparece es la misma radio que aún funciona..
Si , supongo que en las poblaciones aledañas todo tardó en llegar mas tarde que en Barcelona...
Un abrazo y sigue estudiando y dando clases Crack ¡¡
Salut

JOSEP : han habido varios cortes en el recibimiento de correo, te he contestado al e-mail.
Algo de las barracas de Somorrostro me han explicado, pero de aquellas solo conozco su ubicación, porque de las que si tengo detalle son las de Montjuich. En estas no pasaba lo que allí, o al menos no se de casos, lo que si se es que se traspasaban. Quizá era que la gente se conocía y se protegía de la llegada de intrusos-
Un abrazo y salut. Gracias por escribir

canela988 dijo...

Hola Miquel, me emociona tu narración no sólo esta ¿Te has planteado escribir un libro?.... Quizás te sorprenderías de lo que pueda salir de tu memoria.
Como siempre un placer leer esos relatos que te pertenecen y agradezco que los compartas.
Un cordial saludo.

Miquel dijo...

Tengo borradores CANELA...y todo lo que escribo lo sigo apuntando.
Gracias...Un abrazo

Raimundo Lopez dijo...

Hola Miquel,
He tenido la suerte de conocer tu fantástico blog y que a partir de ahora no me perderé ninguna de tus interesantes entradas.
Nací en el Raval hace 68 años y tus narraciones, me han hecho recordar muchas vivencias en este barrio hasta que me casé.
Mi más sincera felicitación.