TENGO VERGÜENZA, POR LO TANTO EXISTO. (A. Sartre)

miércoles, 13 de agosto de 2008

Himmler en Barcelona


El 23 de octubre de 1940, el Reichsführer de las SS, Heinrich Himmler, aterrizó en Barcelona. Su interés era comprobar la robustez de la red de espías, funcionarios y policías alemanes que propagaban los ideales del nazismo, amén de la posibilidad de encontrar un preciado objeto. La población germana en Cataluña en esos momentos, superaba las 20.000 personas. Uno de los puntos de encuentros de los nazis era el hotel Ritz, pero hubo otros, como el restaurante Otto.
Lo primero que hizo Himmler al llegar a Barcelona fue ir directamente a Montserrat y, acusar a los benedictinos de esconder el Grial.
Mención aparte merece su entrevista con el alcalde, don Miguel Mateu, hombre para nada sospechoso de colaborar con los nazis.
La segunda visita que hizo a Barcelona fue acompañado por Luis Orgaz, capitán general de Catalunya ¿ a donde ?...a la checa de la calle Vallmajor, de ahí la foto que les dejo.
Himmler, había sido el impulsor de la Ahnenerbe, o oficina del ocultismo. Esta oficina se gastó millones de marcos, desde 1936, en proyectos de investigación con el fin de hallar elementos históricos que avalaran la supremacía de la raza aria. Obsesionado con cuestiones esotéricas y mitológicas, iba en busca del Santo Grial, ya que según sus teorías, le darían un poder sobrenatural. Estaba seducido por la leyenda de Parcifal y, según la leyenda, este podía estar escondido en Montsalvat. El padre Andreu Ripol, que dominaba la lengua alemana, lo atendió.
Hay un libro muy interesante, Le mystère Otto Rahn: le Graal et Monsegur, de C. Barnadac, que explica este hecho.
En cuanto a esta visita, os explico de manera escueta. Cuando Himmler visitó la checa, se quedó tan pasmado del sistema de eliminación de los reos que, se llevó el invento para después utilizarlo contra los judios. No creaís que el cuadro que está colgado pertenece a un tablero de ajedrez, no. Era pura y simplemente una cuestión psicológica, en las checas, solían haber copias de cuadros de Kandisky, pues se demostró que estos, según las teorías de los psicólogos alemanes, tras tenerlos presentes durante interminables jornadas, trastornaban los sentidos de los prisioneros. Ahh, la idea que se llevó no fue la de los cuadros, no. Fue la utilización de los hornos de las cocinas para hacer desaparecer los cuerpos de los encarcelados...esa fue la idea que presento dos años después, mejorada y ampliada para, su solución final.
la foto la he sacado del archivo de "La Vanguardia". La información, de libros especializados en el tema.

3 comentarios:

pericogranollers dijo...

amigo ,sin animode dorarte la pildora creo que este es tu mejor post hasta ahora,sensacional la informacion(parte de la informacion ya la sabia pues e leido varios libros sobre los nazis y el santo grial)y espero nos sirva un poco para no olvidar nunca estas historias de la podedumbre humana que por desgracia estan ahi,saludos

Miquel dijo...

Mí estimado amigo: sabes tan bien como yo que este, es un tema complejo. Yo solo intento escribir sobre Barcelona. Esta ciudad me pone fácil el tema de la arquitectura, la cultura, las anécdotas..., pero hay otros muy oscuros del que carezco o bien información, o bien sapiencia. Huertas Clavería, en un libro que yo he leído, ponía que en el barrio del Coll (calle de Nuestra Señora y se el número, pero no lo pongo), había una torre con una dependencia secreta. Ese escondite tenía una dependencia que era una emisora de radio, no una, varias. Los contactos radiofónicos permitían mantener la flota de submarinos del Reich en el Mediterráneo, pues se les avisaba cuando desembarcar en las tranquilas playas del Prat de Llobregat, si...y allí, abastecerles de víveres y combustible sin levantar sospechas...Para que veas si no había infraestructura... salut

perico consorte dijo...

Amigo. Sus posts, además de ilustrativos, o ilustradores, pueden resultar una tortura, la de las aguas fría y caliente. Tan pronto nos alegra el espíritu con sus alegres historias ciudadanas, como nos lo revuelve con sus terroríficas historias ciudadanas. Siga así, no desfallezca. Es real como la vida misma