Hace diez años inserté esta entrada. Hablaba de las hornacinas; esta semana me han comunicado de otra que no la tenía catalogada, aquí, en el enlace, la dejo:
El resto, para aquellos que no las vieron, lo vuelvo a poner.
Quizá, la que me produce más emoción es la de la calle Petritxol, de donde saqué esta imagen. Me quedé observando la escena, escena que me produjo cierta emoción.
Hasta no hace mucho, siempre creí que la devoción por los santos hacía que estos tuvieran una imagen propia en la calle que llevaba su nombre. Así ellos: San Rafael, Ramón, Josep Oriol, Sadurni, Pere, Jeroni, Marti, Climent…y ellas: Santa Elena, Eulalia…tienen su “capillita”, su hornacina particular, siempre a la alzada del primer piso y a la vista de todos. Pero no sólo es este el motivo de tan particular detalle. Según varios historiadores, las “capillitas" en los muros no eran solo señales de devoción; servían también para saber el nombre de una calle en épocas en que pocos sabían leer.
Ahora me quedo más conforme. Intuía que debía de haber alguna razón y no sabía cual.
Hoy por hoy, han quedado inutilizadas. Todo el mundo tiene el Google Maps en su poder.
Les dejo unas muestras, todas del Casc Antic de la ciudad.

Como no es un tema de mi negociado, he investigado. Y mira, resulta que las hornacinas se llaman 'fornícules' en catalán. Las hornacinas con imágenes de santos en las calles tenían un sentido mucho más profundo de lo que hoy puede parecer. Eran elementos religiosos, sociales y hasta urbanos. Su función combinaba varias capas: Se creía que la presencia visible de un santo protegía a los vecinos de enfermedades, desgracias, incendios o malas influencias. Eran una especie de “guardianes” del espacio público.
ResponderEliminarEn una época en la que mucha gente no sabía leer, las imágenes eran una forma accesible de recordar la fe. La gente se santiguaba al pasar. Se rezaban pequeñas oraciones, Y servían como recordatorio constante de la presencia divina.
Todo en su conjunto, muy antiguo pero de significado en su tiempo.
Salut.
Gracias, Francesc.
EliminarUna abraçada
Muy curioso. Buena colección la que nos traes hoy. Esto da para el inicio de una historia detectivesca al estilo de Mendoza: El misterio de la hornacina de Josep Oriol.
ResponderEliminarO así.
Salud.
Pues ya ves callejas, luz mortecina, pasadizos lúgrubes, y señales enigmáticas para hacer boca, CAYETANO.
EliminarAmén
Salut ¡
Ya han pasado 10 año, recuerdo la foto, la devoción de la señora,añadir a lo dicho por Francesc que los niños de los cuarenta y cincuenta teníamos la costumbre de santiguarnos al pasar por ellas.También al pasar por una iglesia
ResponderEliminarSaludos
No recuerdo lo de santiguarse delante de ellas, quizá, porque de pequeño, iba de la mano de La Pepita y ella no era partidaria de señal externa alguna sabiendo que desapercibido es como mejor se transitaba, al menos en aquella época, cuando las hornacinas tenían la clientela asegurada.
EliminarSaludos
Eres más joven, pero en mi barrio, de ciudad pequeña, todos nos conocíamos e íbamos a lla misma y única parroquia
EliminarCorrecto.
EliminarLas hornacinas fueron (o son) unos elementos donde el transeúnte expresaba su devoción, además sirvieron de señales para la identificación de una calle o una plaza.
ResponderEliminarMe gustan especialmente las que son de medio punto y acabadas en una cúpula esférica (un cuarto de esfera).
Gracias por esas fotos, son muy buenas.
Salud.
Es curioso, pero creo que en Barcelona, con este asunto hasta se podría hacer un trabajo de investigación, lo digo por las diferentes formas arquitectónicas de cada una de ellas.
EliminarA ti te agradan de medio punto y acabadas en una cúpula esférica (un cuarto de esfera); las hay con voladizo, sin él, de arco de medio punto, de bóveda de cañón... Otra cosa que me pregunto es si ya hacía el maestro de obras de la época, el orificio en el mismo momento que levantaba el edificio o se hacía después, a posteriori.
Gracias a ti por pasarte
Salut
Miquel, las hornacinas de piedra, ya fueran de bóveda o de casquete esférico, se construían al mismo tiempo que se levantaba el muro, con un despiece de las piedras que se dibujaban en unas plantillas, era un trabajo de estereotomía, a partir de estas plantillas, los canteros recortaban cada uno de las piedras para colocarlos en obra. Era muy raro que el orificio se hiciera a posteriori.
EliminarSalud.
Mil gracias por el apunte, Francesc Cornadó, en mi ignorancia llevaba mís dudas.
EliminarSalut
Muy bonitas. Un beso
ResponderEliminarUn beso , Susana Moreno
EliminarRecuerdo que cuando era un crío estas estatuas de santos me parecían inquietantes, con todas aquellas historias de los mártires y su suplicio final. A pesar de ser un ateo militante y convencido, creo que habría que restaurar las imágenes que faltan de ellas en su lugar, porque no dejan de ser nuestro patrimonio cultural y nuestra historia.
ResponderEliminarSaludos.
Muchas fueron extraídas en la Guerra incivil, según La Pepita, los milicianos hacían puntería con ellas, y ya no se volvieron a instaurar porque quedaron destruidas. Otras fueron salvadas por la población para su posterior recolocación.
EliminarCreo que si es patrimonio, guste o no.
Un saludo
Me parece que Lady Gaga no tiene ninguna. Lástima!
ResponderEliminarNo, a esa no, nosotros a Rosalía que és de la terra.
EliminarFrente al mundo materialista, ateo y cínico que vivimos a la vez que sin esperanza, aquella fe sencilla que expresaban estas imágenes me parece conmovedora. La foto de la mujer orando ante la hornacina de la calle Petritxol me parece elocuente. Un fuerte abrazo, tal vez no podemos creer pero nos emociona la fe de aquellas personas que no sabían leer y se orientaban con las imágenes sagradas.
ResponderEliminarLas respeto y me sabe mal cuando desaparecen, JOSELU. Forma parte de nuestra cultura, y como tal debieran ser respetadas. Pienso que hay personas que pasan, y bien me parece, siempre y cuando no les hagan ningún mal, pues para gusto el Arco Iris.
EliminarMe gusta mucho esas hornacinas y que no se las hayan cargado (todavía). Mira que he pasado mil veces por la calle Petritxol. Pues bien, reconozco que jamás he estado en el carrer d´en Roca. Como creo que iré en breve por allí (a la Parés), ya me fijaré.
ResponderEliminarPor tanto, desconocía la hornacina con arco ojival que hay en esa calle. Ya veo que las hay de todos los tipos; unas con tejado a dos o varias aguas, otras insertas en pared esgrafiada, o con arco de medio punto o, como la de la calle de la Pietat, con cuarto de cúpula gallonada en forma de concha de vieira, que parece inspirada —o copiada— en el tempietto de Bramante en Roma, donde hay varias así.
https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/9/92/020Tempietto-San-Pietro-in-Montorio-Rome.jpg/1200px-020Tempietto-San-Pietro-in-Montorio-Rome.jpg
Lástima de esa que está rodeada por el fanal de la calle y el aparato de aire acondicionado, con el ventanuco atravesado por una cañería, parece.
Un abrazo.
La del carrer d´en Roca, de arco ojival, me había pasado desapercibida, Gran Uribe. Aprovecha, antes que se acabe lo de la sala Parés (7 de febrero) y te pasas dando un garbeo por la zona.
EliminarDonde las he visto con más profusión ha sido en el distrito V, y después en el Gotic.
Cada vez quedan menos porque o bien cuando rehacen la fachada, las rellenan, o bien desaparecen porque no se desea esa estructura en la fachada.
Un abrazo
Que bonitas , ni
ResponderEliminarsiquiera había
escuchado el
nombre, que
bonitas, un
saludo .
Son bonitas, Orlando, hay más, pero no las tengo todas localizadas.
EliminarUn abrazo y me alegro que te agraden, de verdad.
Un saludo
Buscando el lado interesante, a veces perdido de la ciudad.
ResponderEliminarEspléndido reportaje y fotografías, amigo, Miquel, muchísimas
gracias por este grato momento.
Un abrazo.
Pequeños detalles que hacen que esta ciudad tenga personalidad. No se debieran perder.
EliminarGracias a ti por tu tiempo, TEO.
Una ciudad con fuerte y arraigada y entregada tradición de una fe que se cree única, sin duda. Aún quedan personas que se postrarán antes las capillitas. Para que luego digan. Parte de la fisionomía urbana. Del pasado, por supuesto.
ResponderEliminarSí Fackel, "Aún quedan personas que se postrarán antes las capillitas.", y yo desde mi postura equidistante no impediré que lo hagan si así lo desean. Mi libertad acaba cuando empieza la de los demás.
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