Esta es una de las más originales fincas de Barcelona, levantada en lo que era un barrio de barracas, San Antonio, allá por el 1895, cuando no era más que un anexo en la salida de la carretera de Sants.
Por lo demás, la historia de su edificación y el porqué de la "falera" de tanto caracol, ya quedaron escritas, pero no está demás recordarla.
Dicen los viejos del lugar que parece ser que en el solar donde hoy se encuentra el edificio, un buscador de caracoles se encontró un saco con doblones de oro y en su honor mandó decorarlo de esa manera.
¿Y cuántos caracoles hay? Hemos contado 447, aunque si añadimos los dos que faltan serían 449. Hay 330 formando parte de la decoración metálica de forja en los balcones y galerías, 113 más hechos en obra debajo de los balcones y galerías , así como ubicados en la cornisa del edificio.
Carles Bosch i Negre fue el arquitecto.
Caramba con tantos caracoles. A la petarrellada estan muy buenos.
ResponderEliminarSalut
Espectacular;
ResponderEliminarSalut
Aparte de lo que dices, de gran interés, el caracol formó parte de la economía de subsistencia, de la alimentación y del tapeo, en el siglo pasado. Rico en proteínas y colágeno, se preparaba en casa. Su recogida, todo un deporte, su preparación un arte. Muchos he cogido yo.
ResponderEliminarSaludos
Cierto, cierto, Car Res. "economía de subsistencia", bien traído el recuerdo. Después han quedado como parte de las típicas "tapas", pero lo primero era eso, el poner algo en la mesa.
EliminarDicen, no lo sé, que por la noche son indigestos, no los he probado nunca a esas horas, poe si acaso.
saludos
Un médico me los prohibió hace unos 25 años. Cambié de médico. Sigo vivo.
ResponderEliminarJajajaja
EliminarEllos no !, los caracoles!!!
Parece que, por esa época, era frecuente reproducir los animalitos más insólitos en distintos sitios, pues esa multitud de caracoles me ha recordado el manto que regaló a nuestra Patrona D. Federico Bernades y Alavedra, industrial textil sedero, al que creo que mencioné aquí hace tiempo.
ResponderEliminarhttps://el-macasar.blogspot.com/2012/03/la-seda.html?m=1
Ahora que lo has insertado te diré que de eso hace muchos, muchos años, SENIOR CITIZEN. Sí me ha venido a la memoria¡¡¡
EliminarOstras, pero muchos años...
Recuerdo la entrada, vagamente, pero la recuerdo.
Gracias por traerla de nuevo¡
Acabo de ver que el enlace al álbum de las fotos en Flickr, está mal y es este. Ahí se pueden ver los gusanitos y las mariposas de la seda
Eliminarhttps://www.flickr.com/gp/28272464@N07/h6QQ8J82V8
Y gracias a tí, porque por esto me he dado cuenta de que el enlace a Flickr está mal y lo arreglaré cuando encienda el ordenador
EliminarUn abrazo¡
EliminarEl próximo día que vaya por Barcelona intentaré verla.
ResponderEliminarAbrazos.
No te la pierdas, está recién restaurada. Estuvo muchos años con grietas y demás, pero hará un par de años la dejaron como nueva, CONCHI.
EliminarAbrazos
Amic Miquel, ¿te has entretenido en contar los caracoles?
ResponderEliminarNo sabía sobre el propietario y el arquitecto de esa casa, que ha visto tantas y tantas veces y siempre me ha llamado la atención. Los caracoles que hay en las ménsulas me gustan mucho. Ahora cuando pase otra vez por delante me fijaré más.
Salud.
Se lo pregunté a la I.A. en dos ocasiones. Me dió la respuest aexacta porque fue a buscarla en una guia de las cosas extrañas de Barcelona.
EliminarYo la recuerdo porque tenía un buen amigo ya inexistente que vivía en esa casa, en realidad son dos fincas, pero la fachada es conjunta, y los picaportes estaban en su lugar. Hubo, y se encuentran a faltar; los amigos de lo ajeno que en una razzia se llevaron muchos elementos decorativos colaboraron en el hecho.
Esta casa forma parte de mi adolescencia porque allá por el 68 cambiamos de la calle Carretas al piso que tu ya sabes en la calle Tamarit.
La historia también la contaban similar en los Salecianos Rocafort. Es una finca muy peculiar.
Un abrazo
Salut
El caracol es un animal fascinante en los bestiarios medievales. Se lo consideraba como una mezcla de pez y gusano. También como gusano-tortuga porque transportaba su propia casa. Se le atribuían virtudes morales como la prudencia y la paciencia -siempre con los pies en el suelo-, pero también lacras como la imperfección o el pecado -se lo asociaba con la imperfección de los impíos- . Al llevar todas sus posesiones encima, se lo relacionaba con el desapego pero también con la avaricia.
ResponderEliminarHay una historia medieval en que se enfrentan un caballero armado con una armadura con el caracol gigante, y el caballero huye aterrorizado lo que constituye una burla de la caballería y la aristocracia.
Tambien se lo asocia con los lombardos que practicaban la usura y el comercio. Otras interpretaciones lo conectan con la Resurrección y se lo presenta en el pasaje evangélico de la resurrección de Lázaro.
Otra interpretacion es la que lo lleva a simbolizar a los nuevos ricos, plebeyos que ascienden de clase social, desafiando el orden dictado por la nobleza.
Hay muchas más cosas que dejo en el tintero, pero el caracol es un animal plurisignificativo y símbolo de muchas situaciones o cosas. Si, además, te gusta para comer -a mí me dan asco- miel sobre hojuelas.
El edificio es una maravilla caracolera.
Un abrazo, MIquel.
Desde luego la palabra caracol tiene mil congnotaciones, algunas son peyorativas y poco agradables.
EliminarPara Cirlot, el caracol era "arquitectura mística", ya ves.
En este caso, y por lo poco que sé, lo que parece ser era un homenaje por quienes se encontraron "un tesoro" en busca de algo que llevarse a la boca.
Gracias por dejarnos la muestra de lo que el caracol ha significado en la historia, que se ve, no es poco.
Tampoco soy de su disfrute culinario.
Un abrazo y gracias, JOSELU
Lo primero que creí, es que era una
ResponderEliminaralusion a las escaleras, luego , al ver
imagenes de exteriores, me extrañó,
hasta que me encontre , con los
susodichos, son unos animales que
nunca me gustaron, no es esa simpatia
que les tienen muchos, buen finde, un
saludo.
Pues a las gallinas creo que si les son apetecibles, ORLANDO.
EliminarUn saludo
Hablando del caracol, es tal el amor que tienen los cordobeses por él, que llegado este tiempo, aparecen puestos formales con barra y mesas para degustarlos, por toda Córdoba. Se sirven en un caldo caliente con mucha guindilla (muy picante). Se podría pensar que con el calor, es un absurdo, pero no lo es, precisamente por la guindilla. Se acompaña con cerveza bien Fría. No son los de Lleida, son los blancos pequeños. Como tienen mucho colágeno, ideal para el cutis. Demostrado
ResponderEliminarSaludos
No entiendo mucho de razas, Car Res, pero si he visto caracoles blancos pequeños, y también los de Lérida, que se hacen a "la llauna", y que también les añaden picante.
EliminarAntes los dejan, creo, unos dias para purgarse.
Saludos
¡Caracoles!
ResponderEliminarVaya, aunque en un primer momento creí haber recoocido la fachada, por la ubicación es fácil que no la haya visto nunca. Curioso.
podi-.