miércoles, 6 de mayo de 2026

Un artículo de Juliana digno de atención.

 Bajo "El impetuoso regreso del Futurismo", La Vanguardia, de manos de Enric Juliana, nos trae esta reflexión. He creído que vale la pena que ustedes, si tienen tiempo, la lean. Es, creo, muy interesante.

"1909-2026: el culto a la velocidad, la adoración de la tecnología, la emoción ante la guerra, el fortalecimiento de la autoridad"

                                  Marinetti .Manifiesto futurista 1909.     Karp. Palantir. 2026

Enric Juliana Ricart

Enric Juliana

Adjunto al director

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Adjunto al director de La Vanguardia. 

Manifiesto futurista, 1909

1. Queremos cantar el amor al peligro, a la fuerza y a la temeridad.

2. Los elementos capitales de nuestra poesía serán el coraje, la audacia y la rebelión.

3. Contrastando con la literatura que ha magnificado hasta hoy la inmovilidad de pensamiento, el éxtasis y el sueño, nosotros vamos a glorificar el movimiento agresivo, el insomnio febril, el paso gimnástico, el salto arriesgado, las bofetadas y el puñetazo.

4. Declaramos que el esplendor del mundo se ha enriquecido con una belleza nueva: la belleza de la velocidad. Un automóvil de carreras con su vientre ornado de gruesas tuberías, parecidas a serpientes de aliento explosivo…, un automóvil rugiente que parece que corre sobre la metralla, es más hermoso que la Victoria de Samotracia.

5. Queremos cantar al hombre que es dueño del volante, cuyo eje ideal atraviesa la Tierra, lanzada ella misma por el circuito de su órbita.

6. Hace falta que el poeta se prodigue con ardor y fausto esplendor para aumentar el entusiástico fervor de los elementos primordiales.

7. No hay belleza sino en la lucha. Ninguna obra de arte sin carácter agresivo puede ser considerada una obra maestra. La pintura ha de ser concebida como un asalto violento contra las fuerzas desconocidas, para hacer que se postren ante el hombre.

8. ¡Estamos sobre el promontorio más elevado de los siglos! ¿Por qué deberíamos protegernos si pretendemos derribar las misteriosas puertas de lo Imposible? El Tiempo y el Espacio morirán mañana. Vivimos ya en lo absoluto porque ya hemos creado la eterna velocidad omnipresente.

9. Queremos glorificar la guerra —única higiene del mundo—, el militarismo, el patriotismo, el gesto destructor de los anarquistas, las ideas por las cuales se muere y el desprecio a la mujer.

10. Queremos destruir los museos, las bibliotecas, todas las academias, y combatir el moralismo, el feminismo y todas las demás cobardías oportunistas y utilitarias.

11. Cantaremos a las grandes multitudes agotadas por el trabajo, el placer o la rebeldía; a las resacas multicolores y polifónicas de las revoluciones en las capitales modernas; a la vibración nocturna de los arsenales y las minas bajo sus violentas lunas eléctricas, a las glotonas estaciones que se tragan serpientes fumadoras; a las fábricas colgadas de las nubes por las maromas de sus humos; a los puentes como saltos de gimnastas tendidos sobre el diabólico cabrillear de los ríos bañados por el sol; a los paquebotes aventureros husmeando el horizonte; a las locomotoras de amplio petral que piafan por los rieles cual enormes caballos de acero embridados por largos tubos, y al vuelo resbaladizo de los aeroplanos, cuya hélice tiene chirridos de bandera y aplausos de multitud entusiasta.

Ilusión aérea. Crali. 1936

                                                    Mussolini aviador. Marinetti. 1930


Manifiesto de Palantir, 2026

1. Silicon Valley tiene una deuda moral con el país que hizo posible su ascenso. La élite de la ingeniería de Silicon Valley tiene la obligación positiva de participar en la defensa de la nación.

2. Debemos rebelarnos contra la tiranía de las aplicaciones. ¿Es el iPhone realmente nuestro mayor logro creativo, si no nuestro mayor logro como civilización? El objeto ha cambiado nuestras vidas, pero también podría, a partir de ahora, limitar y coartar nuestro sentido de lo posible.

3. El correo electrónico gratuito no basta. La decadencia de una cultura o de una civilización, y de hecho de su clase dirigente, solo será perdonada si dicha cultura es capaz de generar crecimiento económico y seguridad para la ciudadanía.

4. Los límites del soft power, de la retórica brillante por sí sola, son hoy evidentes. La capacidad de las sociedades libres y democráticas para imponerse exige algo más que un llamamiento moral. Exige hard power, y el hard power de este siglo se basará en el software.

5. La cuestión no es si se fabricarán armas basadas en la IA, sino quién las fabricará y con qué fin. Nuestros adversarios no se detendrán a enzarzarse en debates teatrales sobre las ventajas del desarrollo de tecnologías con aplicaciones críticas para la seguridad nacional y militar. Seguirán adelante.

6. El servicio militar debería ser un deber universal. Como sociedad, deberíamos plantearnos seriamente alejarnos de una fuerza totalmente voluntaria y solo librar la próxima guerra si todos compartimos el riesgo y el costo.

7. Si un marine estadounidense pide un mejor rifle, deberíamos fabricarlo; y lo mismo ocurre con el software. Deberíamos ser capaces, como país, de seguir debatiendo la pertinencia de una acción militar en el extranjero sin dejar de ser inflexibles en nuestro compromiso con aquellos a quienes hemos pedido que se pongan en peligro.

8. Los servidores públicos no tienen por qué ser nuestros sacerdotes. Cualquier empresa que remunerara a sus empleados como el gobierno federal remunera a los servidores públicos tendría dificultades para sobrevivir.

9. Deberíamos mostrar mucha más indulgencia (gracia) hacia quienes se han sometido a la vida pública. La erradicación de todo espacio de perdón —el rechazo de toda tolerancia hacia las complejidades y contradicciones de la psique humana— podría dejarnos una galería de personajes al mando de los que nos arrepentiremos.

10. La psicologización de la política moderna nos desvía. Aquellos que recurren a la arena política para alimentar su alma y su sentido del yo, que confían demasiado en su vida interior, encontrando su expresión en personas a las que quizá nunca lleguen a conocer, se sentirán decepcionados.

11. Nuestra sociedad tiene cada vez más prisa, y a menudo alegría, por la desaparición de sus enemigos. Derrotar a un adversario es un momento para hacer una pausa, no para regocijarse.

12. La era atómica llega a su fin. Una era de disuasión, la era atómica, llega a su fin, y una nueva era de disuasión, basada en la IA, está a punto de comenzar.

13. Ningún otro país, en la historia del mundo, ha impulsado más los valores progresistas que este. Estados Unidos está lejos de ser perfecto. Pero es fácil olvidar cuántas más oportunidades existen en este país, para quienes no pertenecen a las élites hereditarias, que en cualquier otra nación del planeta.

14. El poder estadounidense ha hecho posible una paz extraordinariamente prolongada. Son demasiados los que han olvidado, o quizá dan por sentado, que en el mundo ha prevalecido casi un siglo de paz, sin conflictos militares entre grandes potencias. Al menos tres generaciones —miles de millones de personas, sus hijos y ahora sus nietos— nunca han conocido una guerra mundial.

15. La neutralización de Alemania y Japón tras la guerra debe ser revertida. El desarme de Alemania fue una corrección excesiva, por la que Europa paga hoy un alto precio. Un compromiso similar y altamente teatral con el pacifismo japonés, si se mantiene, amenazará también con alterar el equilibrio de poderes en Asia.

16. Deberíamos aplaudir a quienes intentan construir allí donde el mercado no ha sabido actuar. La cultura casi se burla del interés de Elon Musk por las grandes narrativas, como si los multimillonarios debieran limitarse a quedarse en su ámbito, que consiste en enriquecerse… Cualquier curiosidad o interés auténtico por el valor de lo que ha creado se descarta esencialmente, o tal vez se esconde bajo un desprecio apenas velado

17. Silicon Valley debe desempeñar un papel en la lucha contra la delincuencia violenta. Muchos políticos, en Estados Unidos, se han limitado básicamente a encogerse de hombros ante la delincuencia violenta, abandonando cualquier esfuerzo serio por abordar el problema, o arriesgarse ante sus votantes o donantes en la búsqueda de soluciones y experiencias en lo que debería ser un intento desesperado por salvar vidas.

18. La exposición despiadada de la vida privada de los personajes públicos ahuyenta a demasiados talentos del servicio gubernamental. La arena pública —y los ataques superficiales y mezquinos contra quienes se atreven a hacer otra cosa que enriquecerse— se ha vuelto tan implacable que la república se encuentra con una cantidad significativa de cascos vacíos e ineficaces, cuya ambición se perdonaría si hubiera la más mínima convicción verdadera escondida en su interior.

19. La prudencia que fomentamos involuntariamente en la vida pública es corrosiva. Quienes no dicen nada malo, a menudo no dicen gran cosa en absoluto.

20. La intolerancia hacia las creencias religiosas, omnipresente en ciertos círculos, debe combatirse. La intolerancia de las élites hacia las creencias religiosas es quizás uno de los signos más reveladores de que su proyecto político constituye un movimiento intelectual menos abierto de lo que muchos en su seno pretenden.

21. Algunas culturas han producido avances vitales; otras siguen siendo disfuncionales y regresivas. Todas las culturas serían ahora iguales. La crítica y los juicios de valor estarían prohibidos. Sin embargo, este nuevo dogma pasa por alto el hecho de que ciertas culturas, y, de hecho, ciertas subculturas […] han producido maravillas. Otras han resultado mediocres y, lo que es peor, regresivas y nocivas.

22. Debemos resistir la tentación superficial de un pluralismo vacío y sin sentido. Nosotros, en Estados Unidos, y más ampliamente en Occidente, hemos resistido durante el último medio siglo la definición de culturas nacionales en nombre de la inclusión. Pero, ¿la inclusión en qué?

Ha causado impresión la publicación, el pasado 18 de abril, de un manifiesto político de la empresa tecnológica Palantir, contratista de la Administración de los Estados Unidos, especializada en la aplicación de la Inteligencia Artificial en el ámbito militar y en el de la vigilancia interior. Palantir ayuda al ICE a localizar inmigrantes sin papeles y acelera la capacidad de combate de las fuerzas armadas. La guerra de Irán lleva su firma. La empresa está presente en otros ámbitos de la Administración norteamericana, mientras desembarca en diversos países europeos. “Palantir se ha convertido en el sistema operativo de facto del gobierno de Estados Unidos. Su rastro aparece detrás de la gestión del campo de batalla, de la logística, de los sistemas de personal y del análisis de inteligencia”, escribía el pasado mes de noviembre en La VanguardiaFrancesca Bria, especialista internacional en IA.

La compañía fundada por Peter Thiel acaba de dar un paso más, un paso que hasta la fecha no había dado ninguna otra empresa tecnológica. Acaba de publicar un manifiesto con 22 tesis sobre la orientación doctrinal que debería tener la política de Estados Unidos en los próximos años. Esas 22 tesis se derivan en buena medida de un libro publicado por el director de la compañía, Alex Karp, con el título La República Tecnológica (2025). Thiel y Karp tienen estudios de filosofía y aman aparecer como pensadores del presente y arúspices del futuro.

La publicación de ese manifiesto ha causado conmoción por su trasfondo autoritario. Se han publicado centenares de artículos sobre ese documento en poco más de dos semanas. En Penínsulas proponemos hoy un ejercicio a nuestros lectores. Lean íntegro el Manifiesto de Palantir después de repasar el Manifiesto Futurista publicado en 1909 por el poeta italiano Filippo Tomasso Marinetti, considerado uno de los precursores culturales del fascismo. 


Surgido diez años más tarde, en 1919, el movimiento fascista fue una coalición de propietarios agrarios asustados por el socialismo, excombatientes de la Primera Guerra Mundial resentidos por la falta de reconocimiento social, nacionalistas exaltados por el poeta Gabriele d’Annunzio  y los futuristas de Marinetti, alucinados por la aceleración del mundo, el rugido de los motores de explosión y el vuelo audaz de los aeroplanos. Todos ellos bajo la batuta de Benito Mussolini, maestro de extracción socialista, periodista de fino olfato, tribuno de gran instinto, aventurero sin límite, político astuto, macho voraz, que vio en el resentimiento de los excombatientes una valiosa palanca de poder. Fueron promovidos por la monarquía italiana como válvula de seguridad. El aliento poético de Marinetti acabó en desastre, Mussolini fue ejecutado por los partisanos y la corona cayó.

Los primeros futuristas soñaban con la guerra. Los directivos de Palantir la creen inevitable y quieren tomar el mando. Lean y juzguen.

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