El 19 de noviembre del 2008 inserté esta entrada, entrada que repito para aquellos de ustedes que no pudieron visionarla.
En la Barcelona de los años 50 del siglo pasado, no había barberías de diseño. Todo era natural, simple, sencillo. Las personas trabajaban y se buscaban la vida. Al igual que ahora, escaseaban los locales, pero ni profesionales ni clientes ponían pegas por el lugar escogido.
Esta foto, (*) según tengo entendido, está tomada cerca de Can Valero, en la parte posterior de la montaña de Montjuich, muy cerca de las antiguas barracas, pero podría ser muy bien de cualquier otro barrio.
Alguien dijo por aquí en una ocasión que a veces nos puede la nostalgia, y si bien es cierto que hoy se vive mucho mejor que en los tiempos de esta imagen, no es menos cierto que con menos cosas tampoco estábamos tan mal.
(*) Desconozco el autor.
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ResponderEliminarBona aquesta, això no ho havia vist a SBD, però sí els matalassers que anaven per les cases, el Julian que venia colònia a granel amb el seu carretonet, i el Sr.Lao de Terrassa que venia roba de vestir o de la llar i l'apuntava en una llibreta que anava la gent pagant a terminis.
ResponderEliminarDarrere casa hi havia un barber, que tocava la trompeta i quan li tenia la inspiració, ara d'afaitar o tallar els cabells i es posava a tocar. Lluïa un greixós perruquí que variava de posició segons com s'havia llevat...Temps era temps.
Salut
Sí, recordo de qui venia jocs de llit a terminis i passava pels habitatges, Francesc, però no tinc record de barbers, almenys al carrer, perquè el que vaig conèixer també tenia una barraca amb una cadira "normal".
EliminarAixò del barber trompetista és bo. jajaja
Salut
Vaya me he liado y he puesto el mensaje en la entrada original de 2008
ResponderEliminarYo desde que el barbero de casi toda la vida me hizo una barrabasada allá por 1992 la que era mi novia y a día de hoy mi mujer me dijo y si te lo corto yo..., nos bajamos a los bazares "del puerto" y compramos una maquina de pelar.
35 años sin pisar un barbero y viva Can Valero ! ! ! ! ! ! !.
jejejeje....No todos eran barberos "profesionales" OMONONA...
EliminarOstras los bazares del puerto...y antes al "Champanillo", a tomarse una copa de cava rosado, que por dos pesetas bien valía la pena.
Sí, viva Can Valero, que otra cosa no, pero si me enseñó a ser solidario, que no es poco.
Por supuesto la visita a los bazares también era obligado el rosado y la tortilla de jamón o lo que fuera.
EliminarPor cierto sigue en funcionamiento
Estuve allí hará un par de semanas, camino a la Barceloneta. Sigue, sigue...
EliminarAlgunos dirían que solo estaban medianamente mal.
ResponderEliminarCada uno dirá según le haya ido, FACKEL. Supe de quien incluso añoraba parte de aquello, al menos en lo concerniente a la solidaridad.
EliminarMi recuerdo es una barbería que había en la Gran Via(años 60),cerca de plaza Universidad, que por 5 pesetas pelaban. Un local grande y profundo, que por lo menos tendría 10 maestros, uno detrás de otro, hacia adentro. Un verdadero espectáculo de diseño industrial. Todos empleaban el mismo tiempo y no podías elegir profesional. Era la Barcelona industrial y de progreso de los sesenta.
ResponderEliminarSaludos
¿Por casualidad no tendría un letrero que ponía "Tonsonería", en vez de Peluquería?, y estaba de lado mar...
EliminarNo se pasaba tan mal con las pocas cosas que se tenían porque no hubo experiencias anteriores de prosperidad. Y lo que no se tuvo, no se añora.
ResponderEliminarSalud.
Y esa es otra, CAYETANO, nadie desea lo que no conoce, efectivamente, pero subyace las ganas de prosperar, sin duda. Lo que sucede, según mi criterio, es que hay ciertas cosas que no se pueden valorar por lo metálico o lo físico, que son las espirituales, la de las formas y aquellas que acompañan al ser humano y diferencian de los animales, como son las solidarias, las de compartir, las de ayuda. Allí, en las barracas, la miseria era trasversal, pero también lo era el compañerismo. Si alguno tenía problemas porque su vivienda no se aguantaba en condiciones, salían los brazos de los demás a remontarle el chiringo. Unos se daban fuerzas a otro. Eso, con la individualidad actual donde cada uno/a tiene su linea de teléfono, su ordenador, su moto, y su burbuja, es una cualidad practicamente desconocida. La muestra es que han subido las tasas de la Universidad una burrada y no has visto una sola propesta por parte de los jóvenes....Lo mismito que en los años setenta, ya ves.
EliminarUn saludo
Era una vida màs sencilla. Un beso
ResponderEliminarY ahí reside el secreto.
EliminarOtro para ti
Como ese barbero no pagaba impuestos ni alquiler del local, sería barato y el cliente podía darse el lujo de que lo afeitara mientras se fumaba un cigarro. Ahora seguro que todos os afeitais en vuestro cuarto de baño con máquina eléctrica o cuchillas.
ResponderEliminarAllí absolutamente todos , S.C., éramos ilegales...
EliminarLo que no se ve claro es si afeitaba con navaja, pero por la postura de la mano lo parece. Y eso sí que era un arte ...
EliminarCreo que sí, que era a navaja ¡
EliminarY fijándose bien, el cliente se sienta es una especie de escabel, escalera o algo similar que se inclina según el barbero trabaja. Se ve al fondo una botella que parece de vino o coñac. Todo da la sensación de que será un servicio rápido, amigable y sin derecho a reclamación. Hoy no se permitiría el oficio callejero, pero te aseguro que se sigue practicando en casas y habitaciones, sin control alguno, no solo la barbería también "operaciones estéticas". Así que ha cambiado el escenario, pero no la alegre intervención de esteticiens, como gustan llamarse.
ResponderEliminarAbrazos
Es una observación bien traída, MARGA IRIARTE. Hoy todo son "Linda Nails", y te hacen las uñas por 10€, después lo que dice mi podólogo, todo el mundo le viene con infecciones de "hongos", y él tiene que saber que "hongo" es y buscar el fungicida.
EliminarUn abrazo ¡¡
Te agradezco que repesques
ResponderEliminarimágenes como esta, ya que
lamentablemente, conocí tarde
tú blog, todo aquello, era tan
sencillo, saludo.
Gracias a ti por estar siempre ahí ', Orlando
EliminarUna peluqueria de hombres es un lugar sagrado donde se habla, se hacen chistes. se critica al gobierno (el que sea) y algunas veces se corta el pelo. El que tenga techo o no es un hecho circunstancial que no modifica su naturaleza. Se están perdiendo estos lugares, a mi hace cinco o seis años se me jubiló el peluquero de hacia 30 años y ahora estoy con otro al que le quedan seis o siete. Con esto pasa como con las tabernas, ya no hay tabernas "comodiosmanda". Ahora "semos" muy modernos.
ResponderEliminarUn saludo.
Una peluquería de hombres es un lugar tan sagrado como una peluquería de mujeres. El problema está en que ahora nos encontramos hombres y mujeres en las peluquerías y la cosa se complica en cuanto a las conversaciones.
EliminarSenior Citizen en las peluquerías se impone al segregación en función del sexo. Las peluquerías de mujeres son tan sagradas como las de los hombres. Una amiga mía abrió una de las primeras peluquerías mixtas de mi ciudad, por mi amistad hacia ella fui una vez, me hizo un "cortedediseño" y cuando vi el ambiente mixto decidí no volver a ir a ninguna. No es que sean mejores ni peores, son diferentes, por lo menos las que a mi me gustan, no hay las mismas conversaciones, ni el mismo tono, ni los mismos chistes. Para esto soy un clásico, llevo más de cincuenta años cortándome el pelo de igual manera en similares sitios y, mientras pueda, seguiré asi. Pero, vuelvo a decir, no es que sea mejor ni peor, solo diferentes, como diferentes somos los hombres y las mujeres, afortunadamente.
EliminarUn saludo.
Es que mi peluquería no es unisex, sino que hay señoras mayores que llevan a sus maridos para que la peluquera los deje como a ellas les gusta y, al parecer, los maridos se prestan, quizá porque las peluqueras son más agraciadas que el tío feo que los atendía en su peluquería de siempre. Así que tomad nota, señores míos, que todo tiene sus ventajas.
EliminarNo puedo darte más que la razón, DANIEL, incluso me mandaste un calendario de una imprenta de Barcelona, que estaba al lado de casa, imprenta que después fue local de la ONCE.
EliminarUn abrazo
DANIEL: He tenido que coger el tren de Vilanova para ir a El Prat. Ese tren pasa por Sitges. Iba en el piso de arriba. En Paseo de Gracia subió una trupé de unos ocho individuos...El olor a perfume, colonia, efluvios varios, el griterío potente, la visión de las marcas Gucci, Lacoste, Uomo, Yves Sant Lauren...lo ajustado de la indumentaria y lo bien peinados, afeitados, rasurados, y todo lo acabado en "ados", hizo que me levantara y me fuera al piso de abajo.
EliminarY sigo queriendo a todo el mundo, pero si, a la peluquería y a sitios varios hay que escoger aquellos de "toda la vida"
Un abrazo
Lo malo es que "los de toda la vida" se jubilan... o se mueren y no te queda otra que cambiar. Y eso ocurre en el peor momento, cuando los años limitan tus recursos, cuando más incapacitado estás para esos cambios. A mí se me jubila ahora la persona que me ha ayudado a limpiar este piso durante treinta años y va a ser muy difícil sustituirla.
EliminarYo estuve el sábado en una,
ResponderEliminarde la soy cliente hace un
tiempo, todas mujeres, menos
yo, todas mirando el móvil, así
que en cuanto a lo que son las
conversaciones, ni un problema.
Bueno, es una peluquería unisex, fenomenal.
EliminarA mi me pela una mujer que me da conversación siempre de nietos, es mi hija. Para el poco pelo que me queda, ya está bien.
ResponderEliminarSaludos
Pero es una conversación interesante, CAR RES. Por motivos que no vienen al caso, a mi también me corta el pelo desde que nos casamos mi señora, y hace mas de 50 años, pero las peluquerías y en ello también las de "caballeros", son foco de corversación.
EliminarSaludos
Estoy viendo películas neorrealistas de los años cincuenta y sesenta y veo cómo era el mundo en aquel entonces: pobreza, códigos restrictivos, moralidad agobiante, mayor interrelación entre las personas -lo que implica un mundo más humano pero también más controlado-. He vivido parte de aquel mundo cuando era niño y tiendo a mirarlo con nostalgia, pero me doy cuenta de que me resultaría inasumible para vivir si pudiera elegir. Me quedo con esta realidad llena de problemas y conflictos, pero cuando voy a una barbería sé que va a haber higiene, no como en la de Can Valero. El pasado es bueno para contarlo, pero no para vivir en él. Hemos cambiado profundamente todos, todo ha cambiado. Salut, Miquel.
ResponderEliminarEs evidente que todo se tiende a idealizar, JOSELU, porque en realidad estamos hablando de cuando éramos más jóvenes. Nadie, conociendo lo que hoy se conoce, podría volver a vivir en el pasado de hace 50 años; abrir el grifo y que salga agua, y si lo giras, además caliente, es una proeza.
EliminarYa no existen los huevos de madera para zurcir calcetines, afortunadamente; ni nos hace falta guardarlos para aprovecharlos como filtro para la achicoria que pasaba como café.
El pasado enseña a no tener que repetir lo que se erró, eso es lo bueno.
Un abrazo, JOSELU.