Nicolás Sánchez-Albornoz (*). Esta es la visión de un hombre de cien años recién cumplidos (los hizo en febrero), que vive la actualidad, cuya lealtad a la República es más que conocida, y que fue condenado a la prisión de Cuelgamuros por sus ideas. (**)
(*) Hijo del historiador y político Claudio Sánchez-Albornoz, que se había exiliado tras la Guerra Civil. Nicolás permaneció en Madrid y participó, siendo estudiante, en un intento de reconstrucción clandestina de la FUE. En 1947 fue detenido y condenado a trabajos forzados por la dictadura franquista. Junto a Manuel Lamana escapó del Valle de los Caídos en 1948 con la ayuda del antropólogo Paco Benet, la escritora Barbara Probst Solomon y Barbara Mailer, hermana de Norman Mailer, historia que se relata en la novela Otros hombres, de Manuel Lamana, y en la película basada en dicha novela Los años bárbaros, de Fernando Colomo.
Permaneció exiliado en Argentina durante décadas y desarrolló allí la primera parte de su carrera académica e investigadora. Tras iniciarse la dictadura militar de Juan Carlos Onganía, se trasladó a Estados Unidos, donde trabajó como profesor en la New York University, llegando a ser catedrático de la institución.[A comienzos de los años noventa regresó a España. En 1991 se convirtió en el primer director del Instituto Cervantes, cargo que ocupó hasta 1996. Es miembro correspondiente de la Real Academia de la Historia desde 1991.[
A lo largo de su destacada trayectoria historiográfica, se ha dedicado a la historia económica, la demografía histórica y la historia de América Latina, desde un enfoque próximo al cuantitativismo y la historia social. Desde mediados de los años sesenta, publicó numerosos trabajos científicos en revistas como Moneda y Crédito, Revista de Occidente, Cuadernos Hispanoamericanos o Journal of European Economic History y desde los setenta colaboró con el Servicio de Estudios del Banco de España, que publicó varios de sus trabajos sobre la formación de los precios agrícolas en la segunda mitad del siglo XIX.
(*) De Wikipedia
(**) Tras ser detenido y sometido a un consejo de guerra, fue condenado a seis años de trabajos forzados. En aquella época, el régimen utilizaba a los presos políticos como mano de obra gratuita para la reconstrucción del país y la construcción de grandes monumentos.
Fue enviado al destacamento penal de Cuelgamuros para trabajar en la construcción del Valle de los Caídos. Allí, los presos vivían en condiciones precarias, realizando tareas físicamente agotadoras para levantar la basílica y la cruz.
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