miércoles, 17 de junio de 2026

Don Antón Dolla y su pasaporte para pedir limosnas. A julio de 1828

 El siglo XIX fue un período violento. La guerra del Francés, las carlistas, la revolución del 68 y la proclamación de la I República, los tres años de la monarquía de Amadeo de Saboya, la restauración borbónica, los enfrentamientos entre absolutistas y liberales... Por todo esto y alguna cosa que se me olvida los gobernadores establecieron unas medidas para controlar a la población civil, hasta el extremo de otorgar pasaportes para todo aquel que se decidiera a moverse fuera del término municipal, independientemente fuera la localidad cercana o lejana. Estos pasaportes incluian los datos físicos y el motivo del viaje. 

El documento que les enseño es inédito, de una persona que se mueve entre municipios para pedir limosna. Lo curioso es que sabe firmar, algo insólito para una persona de su condición y en esa época.

Vemos que ha viajado por Begas, Corbera, San Cugat (Sant Cugat), Papiol, Prat (El Prat), San Juan Despí (Sant Joan Despí), San Clemente (Sant Climent)... 






49 comentarios:

  1. Que curioso el documento... Nunca he entendido por qué un pobre era "de solemnidad", pero ahora lo busco y sigo sin verlo claro, pues me dicen que era porque los pobres pedían preferentemente los días de fiesta.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Supongo que el pobre de solemnidad era un pobre "constatado", de aquellos que era seguro que era pobre y no era "fake". que se diría ahora...
      Por lo demás ya ves que hay cosas curiosas, y esta no deja de ser una de ellas.
      Buen día y gracias por tu compañía.

      Eliminar
  2. En el siglo XIX, aún no existían los sistemas de control informático tan potentes que padecemos actualmente y sin tanta burocracia como la de hoy también se controlaban los movimientos y las actividades.
    Es muy interesante el documento que muestras, te felicito por estas tus indagaciones.
    Salud.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Este papel, y otros muchos, amic FRancesc, lo he encontrado en los archivos municipales de El Prat. Me dejaron hacer unas fotos por lo curioso que es.
      Tengo otras de otras cuestiones que también llaman la atención, pero no me dejó indiferente esto del salvaconducto, o pasaporte para moverse de un lado a otro dentro de la provincia.
      Siempre hemos estado controlados, cierto.
      Un abrazo
      Salut

      Eliminar
  3. Me ha hecho gracia que a falta de foto, estén las "señas generales del portador": edad, estatura, pelo, ojos, nariz, barba, cara y color. Je je je... parece que estoy viendo al Sr. Dolla.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Y fíjate, NOXEUS, en el detalle, parte un 27 de julio (1828) de Begas; pasa por Corbera, tira para el Papiol, pernocta en El Prat, vuelve por San Cugat, dobla para Sant Joan Despí, se acerca a Sant Climent y vuelve a El Prat un 28 de agosto.
      Un mes pidiendo almoina; era un trabajo duro, pero por lo que se ve, productivo; o sea, pedir era un "oficio", incluso tenías un pase que lo ponía.
      Muy curioso.
      Un saludo

      Eliminar
    2. Este documento, de 1828 se hizo cuando la fotografía era aún muy incipiente. El invento, en ese momento, tenía dos años y ni siquiera se habían planteado todavía que podía acompañarse a los documentos identificativos.El primer antecedente data de mayo de 1876 en la Exposición Universal de Filadelfia. El fotógrafo William Notman creó la "tarjeta fotográfica" con el fin de identificar y controlar el acceso de los empleados y expositores. Luego ya en el siglo XX (1915) y como consecuencia de la Primera Gran Guerra, se empezó a utilizar por parte del Reino Unido y Australia.

      Eliminar
    3. Muy interesante el saber como se incorporó la foto como seña de identidad de los individuos. Se podría decir que allí nació la identificación facial.
      Gracias ¡

      Eliminar
  4. Como hicieron después en Sudáfrica con la población negra. Control absoluto.
    Salud.

    ResponderEliminar
  5. Es. una cedula personal, de la clase pobre, de antes de que Franco creará el DNI en 1951,cuando ya tenía 6 añitos.
    Saludos

    ResponderEliminar
  6. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  7. Un pobre ilustrado no deja de ser una excepción. Buena labor de investigación, pardiez, que sus enteráis de todo.
    Salut

    ResponderEliminar
  8. lo de llevar la burocracia a la pobreza me ha parecido muy español :)

    ResponderEliminar
  9. Tener una cédula de pobres, significaba no pagar tributos, así que había muchos pobres

    ResponderEliminar
  10. A mí también me ha llamado la atención lo de "pobre de solemnidad, porque hasta ahora pensaba que era una manera coloquial de llamar al que es pobre, cargando un poco las tintas para dar énfasis y poco más. Pues va a ser que no, que hasta el siglo XIX una persona podía ser declarada oficialmente "pobre de solemnidad" mediante un procedimiento legal. No significaba simplemente ser pobre, sino encontrarse en una situación de mucha miseria, sin bienes ni recursos suficientes para mantenerse, con derecho a obtener ciertas modestas prebendas, como dice car res.

    Es un caso curioso de cómo un término administrativo acabó convirtiéndose en una expresión popular, para designar a cualquiera que "no tiene ni un duro" o "está con una mano delante y otra detrás" (Ferrusola dixit respecto a su famiglia) . Pasa algo parecido con "miserable", ojo. Aunque "miserable" se llamaba antiguamente así a los muy pobres, merecedores de compasión (viene del latín miserabilis), la palabra evolucionó. Ya en la literatura del XIX tenía una fuerte carga moral para señalar a personas despreciables, ruines, infames o malvadas. Por ejemplo, "El Conde de Montecristo" está plagado de sujetos que le hacen tremendas putadas al protagonista y que no nos merecen compasión alguna (ni al conde tampoco). Y ahora también hay miserables extremadamente ricos o con mucho poder, gente con tal bajeza moral que nos puede llegar a perjudicar seriamente.
    Abrazos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Cierto, cierto. El papel certifica y da fe de la condición pecuniaria del individuo. Por lo que parece te daba potestad para mendigar con cierta autoridad y que los pobres no eran relegados como algo invisible, sino que tenían ciertas prebendas como el pase mismo, que si lo observas con atención le era gratis "por ser pobre", con lo que podemos pensar que el pasaporte, o salvaconducto, valía sus dineros.

      Me resulta curioso que una persona en esa condición supiera escribir, porque firma, y la firma es legible.

      Hay, en el archivo de la ciudad, muchos documentos de índole parecida, Gran Uribe, y que con tiempo se puede investigar dado que no hay impedimento alguno y aquí todos abres las puertas, cosa que es de agradecer.
      Un abrazo grande ¡

      Eliminar
    2. Sé que estás fadao> porque no he puesto una foto del reloj de sol de la "Casa Frare Blanc" (Asador de Aranda). Sorry!.

      Eliminar
    3. Agggggggggggg..muy fadao ¡¡¡ pero muy fadaoooo ¡¡¡
      Tres Padres nuestros, dos genuflexiones y medio Rosario a paso de cabra...como la Legión ¡

      Eliminar
    4. Repórtese Señor NOXEUS ¡¡¡ Le llamo al orden ¡¡¡..(esto se está poniendo peligroso)

      Eliminar
  11. Demuestra el texto, que la
    polarización, por desgracia,
    no es de ahora, me alegro
    que se conserven los
    documentos, saludo Miquel.

    .

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sí, cierto, los documentos aportan claridad y abren nuevas vías, además de la curiosidad, Orlando.
      Un saludo, Orlando ¡¡ A las gallinas también ¡¡¡ No te olvides ¡

      Eliminar
  12. Había también en la posguerra algo que le llamaban "cartilla de pobre", con la que había derecho a ir a un consultorio médico que estaba cerca de mi casa y donde se formaban largas colas por la mañana. Con esa cartilla, también tenían acceso al Hospital de San Juan de Dios, que gestionaba la Diputación Provincial, pero lo que no sé es si esa "cartilla de pobre" era la misma Cédula Personal, que tenían los mayores de 15 años, en la que se añadía su situación de pobreza, o si era algo distinto.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. No puedo ayudarte en este entuerto, SENIOR CITIZEN, no lo sé. Seguramente, en cada provincia, en cada población, habrían ayudas de diferente estilo, pero en concreto de la que nos cuentas de la Diputación no podría decirte nada.

      Eliminar
    2. No, el Consultorio era del Ayuntamiento y el hospital de la Diputación, así que aquella cartilla debía ser del Estado. Probablemente, era la misma Cédula Personal.

      Eliminar
    3. Probablemente sería tal como dices, SENIOR CITIZEN.

      Eliminar
  13. Van cambiando los nombres de las cosas, pero todo sigue igual, les llamaban "pobres de solemnidad" y ahora es "persona vulnerable".
    Salud.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pues sí, cierto. Cambian los nombres, no los problemas.
      Salut

      Eliminar
  14. Curioso, sin tanta digitalización el hombre siempre ha querido controlar, registrar, autorizar,... a sus congéneres.

    podi-.

    ResponderEliminar
  15. Te imagino en el archivo municipal revisando documentos por las mañanas, y diciendo 'eureka' cuando encuentras uno motivador. Tu papel es de investigador en múltiples direcciones y ahora el archivo municipal te ofrece un campo apasionante para conocer el pasado de la villa de El Prat, y el funcionamiento de la vida hace dos siglos. Y se puede decir que algo hemos mejorado desde entonces. Ahora no es necesario un pasaporte para ejercer la mendicidad; se puede practicar libremente en todos los municipios. En Cornellà no veo mendigos más que ocasionalmente, muy raramente, pero Barcelona abunda en sintecho. La pobreza es endémica a las sociedades por más que se haya intentado erradicar con ayudas sociales. Tú de esto sabes mucho y bien. Un abrazo, documentalista aventajado.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Esto de que te abran las puertas y puedas pedir y preguntar es algo que me sobrepasa, JOSELU.
      Me gusta muchísimo ver a donde van a parar los impuestos que abono al Ay untamiento, y me gusta la biblio, el archivo, el ver que cada día pasan las máquinas a limpiar, los muchos coles y la gran cantidad de parques de esta ciudad/pueblo, pues no sé como definirlo. Me encuentro bien en este lugar.
      Y me gustan los niños, y aquí, a diferencia de Barcelona, hay muchos, muchos más que personas paseando cánidos, y eso se agradece.

      El pasado de esta villa va muy unido al de Barcelona, pues el agro iba casi bien de la mano, los productos de aquí se vendían en los mercados de allí.
      He visto muchas cosa muy interesantes, iré poniendo algunas que llamarán la atención, seguro.
      Un abrazo y gracias por tu compañía, JOSELU

      Eliminar
  16. Hay que ver lo que cambian los tiempos. El asunto es que en los 50,que hice a veces de monaguillo, venían a la parroquia, indigentes, para que el párroco le firmará un papel de buena conducta, para la Beneficiencia, como que era buena persona.
    Ahora, es la Estadística la que manda, se considera vulnerable aquella persona que ingresa menos del 60 % de la media, si mal no recuerdo. Tiene unos derechos. Ni quito ni pongo, no soy párroco ni estadista
    Saludos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Todo cambia, cierto. Hoy las cosas son de otra manera, date cuenta de que hay montones de subvenciones por un lado, y por otro está lleno de organizaciones, unas del estado , y otras religiosas, y que los dos tipos cumplen su función, al menos por lo que sé.
      Por otra parte hay fundaciones y entidades, como el Banco de Alimentos, que también hacen su labor.
      saludos

      Eliminar
    2. Me extrañó que el Papa no visitara las instalaciones de las hermanas de Calcuta, que están al lado, cuando si lo hizo a la iglesia de San Agustín, por el hecho de que es agustino.
      En la iglesia que había unas 50 hermanas, tampoco se dirigió a ellas en especial por su labor social. Dio la mano a algunas al pasar, pero ni siquiera una bendición. Muy extraño

      Eliminar
    3. Y recuerda, estaban en tercera y cuarta fila. No habían más que trenta hermanas, contando de que allí hay ocho (seis que están a pie de obra y dos muy mayores que no pueden casi valerse) el resto era de fuera (Sabadell, Madrid, Murcia, Lisboa, Paris...)En las primeras filas había gente del OPUS, te podría decir varios nombres que ví) y políticos que jamás pisarton aquello. Sí hubiera querido, visitar las instalaciones y darle la bendición al comedor y la cocina no le hubiera costado media hora.

      Eliminar
  17. Un pobre de solemnidad es un pobre con clase, que para todo hay niveles. No e slo mismo un señor que se ha quedado en la ruina despues de un negocio fracasado u otra contrariedad que una persona que nunca ha tenido un duro. En el primer caso siempre queda algo de Cultura, modales y saber estar en el otro posiblemente nada.
    Un saludo

    ResponderEliminar
  18. Daniel, en el primer caso, del rico a pobre, existe lo que se llama la ley de la segunda oportunidad, que se solicita y se eliminan todas sus deudas, excepto las deudas con Hacienda. Es una forma de tener otra oportunidad en la vida
    Saludos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Car Res, el papel lo aguanta todo incluso lo de la segunda oportunidad. Pero sin padrinos "no hay boda".
      Un saludo

      Eliminar
  19. Qué historia más maravillosa. El eco de Don Antón Dolla nos alcanza gracias a tu entrada, gran Tot. Sus andanzas de giróvago, con su clámide que imagino cochambrosa, en un siglo lleno de asechanzas. Una guerra desastrosa como la de la Independencia, destruyó infraestructuras como ninguna otra, tres guerras carlistas, civiles, como recogía en Farsalia Lucano, que era preferible centenares de combates contra potencias extranjeras al desgarro de una guerra civil. Guerras en Cuba, la grande, en África.
    El pasaporte a la luz de nuestros días, nos parece un control inasumible. Recuerdo, que hubo una vez que en un club de lectura, y a raíz de haber escogido Vida y destino de Grossman, surgió un intenso debate sobre las cédulas, que permitían habitar en una ciudad, pero solamente estar de paso en la urbe vecina. Si un viajero no tenía el permiso y su estadía se excedía más de unos días, podría acarrear el arresto. Los brutales servicios de contraespionaje soviético emularon y superaron a la Ojrana zarista Lo curioso, es que el debate a principios de los años dos mil, donde no se barruntaba el control que vendría después, ni siquiera los que nos mostrábamos recelosos entonces. Ahora, con la inteligencia artificial, de la que se hablan milagros, y de embelecos de productividad, genera eso sí, más formas de control. Cualquier reunión, se nos vende como apoyo, y no es más que unos oídos incómodos. Es más asumible ese pasaporte o que nos auditen cualquier cosa que hagamos. Orwell no se quedó corto. Y cuidado con que el algoritmo detecte un ápice de rebeldía. Grande Tot, allá donde esté el señor Dolla, seguro que habrá leído complacido tu columna. Un abrazo muy fuerte. Increíble historia.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Mi más que recordado SERGIO MUNARI:
      Es curioso como han cambiado los métodos, incluso las formas, ya ves, de lo que es mantener al sistema informado de las andanzas de uno.
      Nuestro buen Don Antón Dolla iba, al igual que hace uno en en Camino de Santiago, en busca del sello de la autoridad, para que diera a bien tener conocimiento de su paradero y los pasos por donde pernoctaba. Hoy llevamos un instrumento en el bolsillo que puede dar al sistema la ubicación exacta, estés en el paraje que estés, sin miedo a unos centímetros de error.
      Hoy no hacen falta contraespionajes como el que nos señalas, mi buen SERGIO, lo sabemos todos, y aún así insistimos, y regalamos información al ojo que todo lo ve.
      Esa red de espionaje zarista se asustaría hoy de lo beneplacistas que somos dando datos y más datos sin quejarnos, incluso con ganas, enviando fotos, conversaciones, ubicación y gustos inclusive.
      ¡Cómo ha cambiado todo!
      Un abrazo y gracias por asomarte y regalarnos tu tiempo.
      Otro abrazo para ti.

      Eliminar